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L exie
Lexie estaba teniendo otra vez esa pesadilla. La que había tenido casi todas las noches durante un año tras la muerte de Damien. Aunque, como siempre, sabía de sobra de qué se trataba, no conseguía despertarse.
En el sueño, era como si hubiera estado allí.
Al principio todo estaba completamente a oscuras y una lluvia helada le caía sobre la cara.
Dos brillantes haces de luz destellaron, se clavaron en sus ojos y la cegaron.
Se apartó sobresaltada de la luz, levantando las manos para protegerse.
Lo siguiente que oyó fue un chirrido terrible, un ruido como de uñas arañando una pizarra, el sonido de cristales rompiéndose y luego, nada, solo silencio, oscuridad.
Y como siempre, justo antes de despertarse sobresaltada, la voz de Damien, susurrando «Lexie… ».