Alto voltaje (Fractured Rock Star 1) 17 #2
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Al darse cuenta de lo que quería decir y al asomarse por la ventanilla para ver la lluvia que seguía cayendo, se echó a reír.

—Claro. Menos mal que me he puesto una camiseta blanca.

—Hemos tenido suerte. Ahora vamos a mojarnos. —Saltó del coche y se quedó un segundo parada, mirando hacia las nubes. La lluvia ligera era cálida, y ella cerró los ojos, inspirando hondo mientras las gotas caían de forma constante pero suave sobre su rostro.

—Lexie, vuelve a la realidad —la llamó Noah. Ella se volvió para mirarlo y dejó escapar un pequeño suspiro de agradecimiento en nombre de todas las mujeres del mundo, admirando cómo la lluvia ya había empezado a moldear la camiseta sobre su cuerpo.

Se dio cuenta de que él también la estaba mirando, con una expresión ligeramente aturdida en el rostro.

Al darse cuenta de hacia dónde se dirigía su mirada, se percató de que su propia ropa tampoco se había librado de la lluvia.

Aunque no llevaba nada blanco, la camiseta rosa pálido con un sujetador de encaje transparente debajo no era mucho mejor y no dejaba mucho a la imaginación.

Aprovechó la excusa de tener que sacar su bolsa de la cámara para escabullirse detrás del coche y escapar de la expresión admirativa de Noah.

Sin avergonzarse en absoluto de que la hubieran pillado mirándolo, él le sonrió descaradamente y se encogió de hombros.

Lexie puso los ojos en blanco. Era incorregible.

Aunque, en realidad, no podía enfadarse teniendo en cuenta que estaba a punto de hacer fotos de su cuerpo tan atractivo para el deleite de las mujeres de todo el mundo.

Una vez que tuvo todo listo, le pidió a Noah que sacara las baquetas del coche. Las colocó en el bolsillo trasero izquierdo de sus vaqueros, de modo que se cruzaran justo por debajo de donde había dibujado el corazón rojo, enmarcándolo.

Cuando se alejó de él y comprobó la composición, sonrió encantada para sus adentros.

Llevaba el pelo rubio peinado hacia atrás y estaba echado hacia delante, con las manos apoyadas sobre un pequeño muro de piedra que daba al arroyo.

Tenía la cabeza girada hacia la derecha, de modo que se le veía el perfil, y su camiseta mojada se le pegaba al cuerpo, perfilando los músculos marcados de su espalda.

El corazón rojo, enmarcado por sus baquetas, se transparentaba a través del tejido.

Perfecto.

Lexie no tardó mucho en conseguir las fotos que necesitaba y, poco después, ya estaban de nuevo en el coche, de camino al hotel.

Se quedaron sentados en un silencio cómplice durante un rato, pero cuando los pensamientos sobre Connor empezaron a colarse en su mente, Lexie buscó un tema de conversación con el que distraerse.

—¿Y por qué ninguno de vosotros tiene novia? —soltó de improviso. No era la mejor pregunta que podía hacer, pero ya era demasiado tarde para retractarse. Noah no respondió de inmediato, y Lexie empezó a ponerse nerviosa—. Lo siento, no era mi intención entrometerme.

Él le dedicó una rápida sonrisa.

—No, no pasa nada. Supongo que no es una pregunta fácil de responder porque hay varias razones.

Al principio, era porque éramos jóvenes y había demasiada…

atención, supongo que se podría decir así, como para querer mantener una relación.

De hecho, yo tenía novia cuando empezamos a hacernos famosos.

No acabó bien. —Apretó el volante con un poco más de fuerza y se detuvo un segundo, con un ceño fruncido que rara vez se le veía.

Luego pareció sacudírselo de encima y siguió hablando—.

Pasar de ser un don nadie a una superestrella en tan poco tiempo…

Bueno, es difícil explicar lo que te hace sentir.

Todo lo que alguna vez pensaste que querías te llega de golpe y no puedes creer la suerte que tienes, así que lo aceptas todo sin siquiera pensarlo.

Luego, cuando la novedad se acaba, te encuentras atrapado en una reputación de la que resulta bastante difícil deshacerse.

—Noha la miró de reojo y ella asintió para indicarle que entendía lo que quería decir.

Él volvió a concentrarse en la carretera y continuó—.

Intenté tener novia un par de veces, pero o bien surgían problemas de confianza cuando estábamos de gira que resultaban demasiado difíciles de superar, o bien, como ella esperaba que le fuera infiel, pensaba que eso significaba que a mí tampoco me importaría si ella lo era.

Hizo una mueca—. Que quede claro: no soy infiel, y tampoco me gusta que nadie me sea infiel.

—Lexie no estaba acostumbrada a que Noah se pusiera tan serio, y se sintió mal por haber sacado el tema.

Pero él parecía contento de seguir hablando, así que le dejó hacerlo, pensando que quizá no tuviera muchas oportunidades de comentar cosas así con otras personas.

Pero cuando siguió, no se refirió solo a él—.

Los demás también tienen sus razones. Tex es un romántico que no se molesta en ocultarlo y está encantado de seguir ligando hasta que conozca al amor de su vida.

—Lexie se sonrojó y no mencionó que Tex la había probado para ese papel—.

Zac sale con chicas, pero solo durante un mes o dos cada vez, y nunca mientras estamos de gira.

La verdad es que nunca nos ha explicado el motivo.

Y Connor… —Noah hizo una pausa, y Lexie se sintió mal de repente.

No quería saber por qué Connor no tenía relaciones.

Ojalá nunca hubiera hecho esa pregunta—.

Bueno, Connor es Connor; no tiene ningún interés en enamorarse de nadie.

Supongo que se conforma con que lo quieran todas nuestros fans y, bueno, no le faltan mujeres para satisfacer el aspecto físico.

—Lexie sintió un nudo en el estómago. Por supuesto que no le faltaban.

Podía tener a cualquier mujer del mundo.

Coquetear era algo innato en él, parte de su forma de ser, y ella había reaccionado ante ello igual que lo habría hecho cualquier otra mujer del mundo.

Pero no podía permitirse que eso la afectara.

Ya estaba demasiado liada y confundida con respecto a sus sentimientos hacia él.

No podía dejar que él le liara la cabeza y el corazón justo cuando quizá estuviera volviendo a encarrilarse.

Al darse cuenta de que Noah seguía hablando, volvió a centrar su atención en él—.

Sé que no vas a contarle a nadie más lo que acabo de decirte, Lexie; no eres esa clase de persona.

Pero asegúrate de no mencionárselo a los chicos.

Me matarían. —Le sonrió; toda la seriedad había desaparecido—. Y me gusta mi vida.

Ella se recompuso y correspondió a su sonrisa.

—Te lo juro.

—Y hablando de corazones. Me va a costar mucho llegar a mi sexy tatuaje en la ducha. ¿Quieres ayudarme a quitármelo?

Lexie se rio. Era incorregible.

Unos minutos más tarde, estaban en el hotel. Dejaron el coche en el sótano para evitar a un grupo de fans que esperaban delante de la puerta y subieron en el ascensor hasta su planta para quitarse la ropa, que aún estaba mojada.

Cuando Noah se estaba despidiendo de Lexie frente a su habitación, se abrió la puerta de Connor y él salió.

A Lexie se le aceleró el corazón. Estaba tan atractivo como siempre, con unos vaqueros descoloridos y una camiseta gris de tejido suave que se ceñía a sus anchos hombros y su pecho musculoso.

Entrecerró los ojos al fijarse en su aspecto desaliñado: los dos tenían el pelo aún chorreando y la ropa mojada que apenas empezaba a secarse.

Su mirada recorrió el cuerpo de Lexie, deteniéndose en la camiseta que se pegaba a sus pechos.

Sus pezones se endurecieron ante el ardor que se encendió en los ojos de él, y se sonrojó, avergonzada.

Connor le echó un vistazo a Noah, que estaba junto a ella, y su expresión se enfrió hasta volverse impasible.

—Hola, Connor. Lexie y yo nos hemos pasado toda la mañana mojándonos juntos. Ahora estoy intentando convencerla de que me dé un baño con esponja —bromeó Noah mientras Connor se acercaba a ellos.

Lexie se estremeció ante la expresión fría del rostro de Connor al acercarse. Levantó la funda de su cámara y la agitó en su dirección para darle contexto al comentario de Noah. Connor les hizo un gesto con la cabeza al pasar.

—Buena suerte. —Su sonrisa era sarcástica cuando pasó junto a ellos de camino al ascensor.

Lexie levantó la vista hacia Noah, que fruncía el ceño ante la brusquedad poco habitual de Connor, y se encogió de hombros, desconcertado.

Para no seguir mirando a Connor, Lexie se despidió rápidamente de Noah y abrió la puerta.

Oyó el pitido del ascensor y no pudo evitar volver la cabeza para echarle una ojeada a Connor antes de entrar en su habitación.

Él estaba apoyado contra la pared trasera del ascensor mirándola fijamente, con los brazos cruzados y la mandíbula tensa, mientras las puertas comenzaban a cerrarse.

Apartó la vista de él, se deslizó dentro de su habitación, cerró la puerta tras de sí y se apoyó contra ella, con las mejillas en llamas y el corazón acelerado por la expresión feroz que él le había dedicado.

Se lo había estado negando a sí misma, pero ¿a quién demonios quería engañar?

Lo deseaba tanto que era como un dolor en sus entrañas.

Él no era el hombre que iba a llenar el vacío que Damien había dejado en su corazón, pero quizá fuera el único hombre capaz de darle lo que su cuerpo necesitaba.