Alto voltaje (Fractured Rock Star 1) 6
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C onnor

Connor se detuvo frente a la puerta del dormitorio e inspiró hondo, tratando de disipar la tensión —que no le resultaba desagradable— que le recorría el cuerpo.

La respiración no lo ayudó tanto como debería, ya que aún podía oler el ligero aroma floral del perfume de Lexie, que aún persistía en el ambiente.

Lo sorprendía mucho lo intensamente que había reaccionado al estar cerca de ella.

Por lo general era capaz de mantener las distancias con las mujeres con las que se relacionaba: tomaba solo lo que necesitaba y les daba exactamente lo que querían a cambio.

Pero cuando Lexie había tropezado con él, le había puesto las manos en el pecho y lo había mirado con esos ojos grandes e inocentes, había sentido una oleada de lujuria y algo más, algo que no acababa de definir.

Intentando sacudirse aquella reacción, Connor regresó por el pasillo hacia la sala de estar delantera.

Se detuvo al oír voces en voz baja y risas, y no tuvo ninguna duda de qué —o de quién— se estaba hablando.

Se puso tenso al oír mencionar el nombre de Lexie y, a continuación, entró de nuevo en la sala con paso firme, captando las sonrisas burlonas en los rostros de los chicos.

—Nadie va a ponerle un dedo encima —gruñó.

Sus amigos lo miraron boquiabiertos, sorprendidos. Noah fue el primero en hablar.

—¿Qué coño pasa, tío? Solo estábamos hablando. Está buenísima.

—No quiero que se sienta incómoda. Es una profesional y está aquí para hacer su trabajo.

—Entonces, quizá deberías haber mencionado que era guapísima antes de soltárnosla así —dijo Tex, entrecerrando los ojos para mirar a Connor—. Te lo tenías muy calladito. ¿Esperabas que no nos diéramos cuenta?

—No sería un problema si no fuerais todos un puñado de mujeriegos —espetó con tono seco. Tex lo miró fijamente y luego se echó a reír—. ¿Qué te hace tanta gracia?

Tex lo señaló con el dedo.

—Eres tan mujeriego como cualquiera de nosotros. Y recuerdo muy bien que te acostaste con una de las chicas de vestuario hace unos años y luego le rompiste el corazón.

Connor rechinó los dientes, pero no tenía defensa alguna contra esa acusación.

Se había acostado con una de las chicas de vestuario, y ella no se lo había tomado bien cuando él no había querido seguir adelante con la relación.

Aquel desastre había acabado con ella abandonando la gira, y Drew no había quedado nada contento.

—Y aprendí la lección. Solo quiero asegurarme de que Lexie esté contenta y a gusto para que pueda hacer su trabajo. Así que necesito que todos estéis de acuerdo en no intentar nada con ella.

Tex arqueó las cejas y cruzó los brazos sobre su amplio pecho.

—Y para que quede claro: eso te incluye a ti también, ¿verdad?

Connor entrecerró los ojos. ¿Tex lo estaba provocando a propósito?

Quizá estaba tan sorprendido por la reacción de Connor ante la presencia de Lexie como él mismo.

Toda la banda estaba constantemente rodeada de mujeres guapas, así que no sabía qué tenía Lexie de diferente.

Asintió a modo de respuesta a la pregunta de Tex, pero no lo dijo en voz alta.

—De acuerdo, tío, en eso estamos de acuerdo. No seremos más que unos caballeros. Noah sonrió, llevándose la mano al corazón—. Aunque podrías habérnoslo puesto más fácil y haber contratado a un hombre. Ahora tendré que dejar de andar por ahí desnudo.

Zac se rio.

—Parece que Lexie nos ha hecho un favor a todos, entonces. Nadie quiere ver eso cada mañana.

—No estoy de acuerdo. Hay muchas chicas que estarían más que encantadas de verme desnudo por la mañana. —Noah esbozó una sonrisa burlona, se recostó en su asiento y estiró sus largas piernas.

Mientras continuaba la charla, Connor se relajó.

No estaba seguro de por qué había protestado con tanta intensidad al oír a los chicos hablar de Lexie.

Era una mujer preciosa, así que habría sido más sorprendente que no hubieran dicho nada.

Y no era propio de él reaccionar de forma tan exagerada.

Normalmente él era en quien todos confiaban para mantener el control y no dejar que las emociones se interpusieran en las decisiones.

Se acomodó en su asiento a la mesa y volvió a pensar en el problema más acuciante.

Cada vez le resultaba más difícil mantener la fachada de que todo iba bien.

Tras años de giras, ya no sentía la misma plenitud que antes.

La emoción de actuar ante un estadio abarrotado, que había sido todo lo que había soñado de adolescente, se estaba volviendo aburrida.

Aún no se lo había contado a nadie. Ninguno de los demás parecía tener el mismo problema y, de todos modos, no tenía ni idea de qué hacer al respecto.

En ese momento la mayor parte del dinero procedía de las giras.

Las ventas de discos por sí solas ya no bastaban para mantener contenta a la discográfica.

A veces incluso fantaseaba con dejarlo todo y dedicarse a otra cosa en la vida, aunque no tenía ni idea de qué podía ser.

Pero cada vez que se sorprendía a sí mismo dándole demasiadas vueltas al tema, se recordaba que tenía una responsabilidad para con sus mejores amigos, y para con Drew, que también se había convertido en un buen amigo en los últimos años.

Era el líder de la banda, joder. Tampoco era como si pudiera largarse sin más y que ellos siguieran adelante sin él.

Además, habría echado de menos estar con todos.

Como no tenía relación con su padre y rara vez tenía tiempo para visitar a su tía Maureen, la banda, Drew y, joder, incluso los miembros habituales del equipo se habían convertido en su familia.

Suspiró. Con suerte, eso no era más que una fase por la que estaba pasando. Solo necesitaba algo que le diera nuevas fuerzas y entonces las cosas iban a volver a ser como antes. Como debían ser.

Su mirada se dirigió al pasillo que llevaba a la parte trasera del autobús. ¿Por qué tardaba tanto Lexie?