4 #2
Su relación con Damien no había sido perfecta, claro — ninguna relación lo era—, pero había sido todo lo que ella había deseado.
Encajaban muy bien juntos, casi como si estuvieran hechos el uno para el otro.
Él había sido tierno, dulce y tranquilo, y estaban tan enamorados…
Había imaginado mil veces cómo iba a ser su vida juntos.
Todos sus sueños, los planes que habían hecho, la idea de formar una familia…
Aunque Damien llevaba tres años muerto, admitir que se sentía atraída por otra persona le parecía la peor traición posible. Como si estuviera tirando por la borda el futuro que una vez habían imaginado juntos.
Sabía que era irracional: ese futuro se había esfumado para siempre.
Lo que ocurría en realidad era que no estaba segura de estar preparada aún para afrontar la realidad.
Y, si era sincera consigo misma, le daba miedo volver a sufrir otro desengaño amoroso.
Abrir su corazón la exponía al riesgo de sufrir más dolor si las cosas no salían bien.
No creía ser lo bastante fuerte como para soportarlo.
Aun así, no podía negar que echaba de menos la intimidad de una relación.
Tener a alguien con quien hablar, a quien abrazar.
Alguien con quien compartir sus alegrías y sus penas…
Tampoco quería descartar esas cosas ni la posibilidad de formar una familia.
Esperaba que llegara el día en que pudiera imaginarse estar con otra persona, alguien que no fuera Damien. Pero en ese momento no. Todavía no.
Su largo silencio debió de preocupar a Piper, porque volvió a hablar, con voz triste.
—Te quiero, Lexie, y quiero que seas feliz. Por favor, solo te pido que mantengas la mente y el corazón abiertos a diferentes posibilidades. Es lo único que te pido.
—Lo haré, Piper, te lo prometo. —Esperaba que su amiga no pudiera percibir la ambivalencia en su voz.
Lexie soltó un suspiro de alivio cuando la conversación pasó a ser una charla general sobre la próxima gira y, después, sobre lo que estaba pasando en sus vidas. Antes de colgar, le prometió a Piper que iba a ir a visitarla en cuanto su trabajo se lo permitiera.
A la mañana siguiente, Lexie revisó su equipo fotográfico para hacer inventario de lo que necesitaba antes de marcharse tras unas semanas. Se le estaban acabando algunos artículos esenciales, así que se dirigió a su tienda de fotografía favorita para adquirirlos.
Al llegar, fue hasta la trastienda y sonrió al ver al dueño, Eric, atendiendo a un cliente. Esperó a que terminara antes de acercarse a saludarlo.
Ella y Eric se habían hecho amigos cuando había empezado a frecuentar el lugar con regularidad, una vez que su negocio había comenzado a despegar.
Aunque la amistad no había surgido hasta después de que él la hubiera invitado a salir y ella hubiera tenido que rechazarlo con delicadeza.
Por suerte, el rechazo no lo había desconcertado.
En cambio, habían entablado una amistad natural centrada en su capacidad para hablar de todo lo relacionado con las cámaras y la fotografía.
Al acercarse al mostrador, le dedicó una cálida sonrisa que se amplió al ver la camiseta de la gira de Fractured que llevaba puesta. A él se le iluminaron los ojos y correspondió con otra sonrisa igual de amplia.
—Hola, Lexie, cuánto tiempo sin verte. ¿Qué has estado haciendo?
—Ah, ya sabes, de todo un poco. Llegué el lunes de fotografiar el Parque Nacional de Badlands, en Dakota del Sur. Un encargo para una revista de viajes. Fue increíble.
—Suena divertido. ¿Puedo ver alguna de las fotos?
—Ay, lo siento, no se me ha ocurrido traer ninguna. ¿La próxima vez?
—Bueno, supongo que esa es una buena excusa para que vuelvas a verme pronto. —Le dedicó una sonrisa, y luego arqueó una ceja con aire interrogativo—. Entonces, ¿qué te trae hoy por aquí?
—Bueno, tengo un nuevo trabajo a la vista y necesito comprar más tarjetas de memoria y pilas. Además, quería pedirte consejo.
—¿En serio? ¿Y de qué se trata el trabajo?
—No te lo vas a creer, pero voy a ser fotógrafa de giras.
Él la miró boquiabierto.
—¿En serio? Eso no te pega nada.
Ella se rio.
—Lo sé, a mí también me sorprende. Pero supongo que les gustó mi trabajo. Será una experiencia interesante, eso está claro.
Él arqueó las cejas.
—¿Qué grupo es? ¿Alguien que yo conozca?
Lexie dudó sobre cuánto contarle. Connor no le había pedido que firmara un acuerdo de confidencialidad, y le iba a ir bien el consejo de Eric, ya que él tenía más experiencia que ella en ese ámbito. Además, ya se lo había contado a Piper, así que no había motivo para no decírselo a él.
Se echó hacia delante y señaló su camiseta. Él siguió la dirección de su dedo, bajó la vista y luego volvió a mirarla con los ojos muy abiertos, antes de articular con los labios «¿ Fractured ?».
Ella asintió, sonriendo ampliamente ante su expresión de asombro.
—Dios mío, eso es increíble. Son mi grupo favorito; de hecho, he ido a cinco de sus conciertos. ¿Has ido tú alguna vez a uno? ¿Sabes en lo que te estás metiendo?
Ella negó con la cabeza e hizo una mueca.
—Esa es una de las razones por las que estoy aquí. Tengo una idea bastante clara de lo que debo hacer, pero quiero asegurarme de que no se me escapa nada. Sé que hiciste algunas fotos de conciertos cuando trabajabas por cuenta propia.
Eric le hizo una señal a uno de sus dependientes para que se acercara y, a continuación, se volvió hacia ella.
—Vamos a tomar un café y así podemos hablar de ello — sugirió.
Unos minutos más tarde estaban sentados en una cafetería cercana.
Cuando les sirvieron los cafés, Eric empezó a hablar—.
Bueno, en primer lugar, por lo que he visto en conciertos anteriores, Fractured utiliza muchas luces y efectos pirotécnicos durante sus actuaciones, pero no muchos accesorios extravagantes.
Sus escenografías suelen ser sencillas porque les gusta centrar la atención en la música.
Tienen esas pantallas de vídeo gigantes alrededor del escenario, pero no recurren a efectos teatrales excesivos.
—Claro, gracias, es bueno saberlo. —Lexie asintió—. Tenía pensado usar mi objetivo más rápido y subir el ISO . Probablemente las imágenes saldrán granuladas, pero espero que no salgan borrosas. Y siempre puedo eliminar el grano y el ruido durante el posprocesado.
—Asegúrate de estar siempre presente en las pruebas de sonido e iluminación para que puedas hacerte una idea de dónde irán los focos; así ahorrarás tiempo a la hora de ajustar la cámara durante el concierto.
Te resultará fácil cambiar la velocidad de obturación para compensar las zonas más oscuras, como cuando fotografíes al batería, ya que ellos no suelen estar bajo los focos con tanta frecuencia.
Una vez que conozcas a fondo el escenario y la configuración de la iluminación de los conciertos, no tendrás que hacer tantos ajustes sobre la marcha.
Lexie había empezado a tomar notas en su móvil. Ya sabía la mayor parte de esas cosas, pero siempre era bueno hacer una revisión para asegurarse de que no se le escapaba nada obvio.
—He pensado en llevarme dos cámaras a cada concierto. Así tendré un objetivo gran angular a mano si lo necesito para poder hacer fotos de toda la banda junta, así como del público.
—Sí, eso siempre es una buena idea.
Lexie se mordió el labio.
—Dios, espero no meter la pata.
—No vas a meter la pata, Lexie. Tienes un talento increíble, por eso te quieren a ti.
Confía en tus instintos. Sabes lo que haces y tienes un ojo fantástico.
—Ella aún se sentía insegura—. El mejor consejo que puedo darte es que veas muchos vídeos de sus conciertos anteriores.
Así te harás una idea de lo que suelen hacer, cómo se mueven por el escenario, esa clase de cosas.
— Eric se echó sobre la mesa y puso la mano encima de la de ella—.
Y, por último, Lexie, diviértete, ¿vale? Te lo mereces.
Las lágrimas le picaban en los ojos. Eric sabía lo de Damien.
Ella se lo había contado todo un día mientras tomaban un café, unos meses después de conocerse.
Pero él tenía razón. Tenía que dejar de ponerse nerviosa por esa oportunidad y verla como lo que era: otra ocasión de vivir la vida al máximo en honor a Damien.
Tal y como se había prometido a sí misma cuando estaba superando su duelo.
Le dio la vuelta a la mano para coger la de Eric y se la apretó con cariño.
—Vale, te prometo que yo también me lo pasaré bien.
Él aprobó el comentario con expresión seria.
—Ah, y asegúrate de que esas estrellas del rock no se tomen ninguna libertad contigo. Si no, tendrán que darme explicaciones.
Eso la hizo reír.
—No creo que eso vaya a ser un problema.
Él arqueó una ceja con escepticismo.
—Para alguien cuyo trabajo consiste en ver la belleza del mundo a través de un objetivo, puedes ser sorprendentemente ajena a lo que tienes delante.
Ella puso los ojos en blanco.
—Da igual.
De regreso en la tienda de Eric, se abasteció de tarjetas de memoria y pilas, algo de lo que nunca se tenía de más cuando se estaba de viaje, ya que siempre se olvidaban o se perdían cosas. Tras hacer sus compras, le dio un beso en la mejilla a Eric.
—Gracias por el consejo. Te lo contaré todo cuando vuelva.
—Más te vale. —Él le dedicó una expresión de enfado en broma. Ella se rio y se dio media vuelta para marcharse, pero se detuvo antes de abrir la puerta cuando él la llamó—: No te olvides de divertirte.
Ella salió sonriendo, sintiéndose mucho más segura de sí misma que cuando había llegado.