Alto voltaje (Fractured Rock Star 1) 4
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L exie

Drew acompañó a Lexie fuera de la oficina.

Una energía nerviosa le recorría las venas al pensar en aquello a lo que se había apuntado.

Aunque tenía que admitir que parte de su nerviosismo tenía que ver con el hombre del que acababa de despedirse.

El recuerdo de su cálida mano sobre su espalda mientras la acompañaba hasta la puerta aún rondaba por su mente.

Antes se había preguntado cómo debía de ser convertirse en el objetivo de la intensa mirada de Connor, y ya lo sabía. Se había sentido… bien. Demasiado bien.

La forma en que sus ojos verdes la habían recorrido perezosamente de la cabeza a los pies debería haberla puesto a la defensiva.

En cambio, la había inundado una calidez inesperada.

No se había sentido ni remotamente atraída por ningún hombre desde la muerte de su marido, por muy guapo que fuera.

El hecho de haber sentido entonces los primeros indicios de ese sentimiento la había desequilibrado durante el resto de la reunión.

Él también la había sorprendido al hablar del proyecto.

La sinceridad que se escondía tras sus palabras y el suave acento irlandés la habían cautivado.

Había sido capaz de imaginarse cómo iban a quedar las fotos, y eso la había hecho desear ser ella quien diera vida a ese concepto.

Aun así, no acababa de creerse que hubiera acabado aceptando ir de gira con ellos.

Y solo tenía tres semanas para organizarse antes de que todo empezara.

Drew la acompañó hasta el coche que la esperaba para llevarla al aeropuerto.

Se dio cuenta de que, mientras ella había estado pensando en Connor, Drew le había estado explicando todo lo que debía saber antes de unirse a la gira.

Por suerte, terminó diciendo que iba a enviarle todos los detalles por correo, así que no se sintió demasiado mal por no haberle prestado atención.

Tras estrecharle la mano, se subió al coche para el trayecto de vuelta al aeropuerto de Los Ángeles.

Lexie pasó el viaje de regreso pensando en lo que tenía que organizar durante las semanas siguientes.

No solía dedicarse a la fotografía de eventos, pero eso no significaba que no tuviera experiencia.

Ya había hecho un par de sesiones en festivales de música y había ayudado a algunos amigos con las fotos promocionales de su banda.

Sentada en el avión de camino a casa, sacó el móvil y tomó notas sobre las técnicas que tenía que utilizar y el equipo que iba a precisar.

Lexie se dio cuenta de que, mientras pensaba, se mordía nerviosamente una uña.

Normalmente confiaba en sus habilidades, pero ese proyecto la ponía muy nerviosa.

Se obligó a relajarse en el asiento del avión.

Se había comprometido ya, así que no le quedaba más remedio que confiar en sus instintos y esperar no meter la pata.

Al llegar a casa, Lexie se preparó la cena y luego se acurrucó en el sofá para llamar a su mejor amiga, Piper, que además era la hermana de Damien.

Conocía a Piper desde el instituto; las dos eran amigas incluso antes de que Lexie y Damien empezaran a salir, y Piper había sido la dama de honor de Lexie.

Mientras esperaba a que Piper contestara, Lexie miró una foto enmarcada que colgaba de la pared.

Era una foto de ella y de Damien bailando en su boda.

Estaban muy juntos, con las cabezas echadas la una hacia el otra.

La luz se había reflejado en el dorado del pelo de Damien y en los ojos de Lexie mientras ella lo miraba, resaltando su felicidad.

El amor irradiaba de sus amplias sonrisas, y Lexie tuvo que cerrar los ojos y apartar la vista antes de que se le saltaran las lágrimas.

Aun así, el exuberante saludo de su cuñada al contestar la hizo sonreír.

—Lexie, qué alegría oír tu voz.

—Hola, Piper, yo también me alegro de oír tu voz. Siento no haberte llamado más a menudo, he estado muy ocupada en el trabajo estos últimos meses.

—No pasa nada, cariño. Sé que te va muy bien y me alegro. Te lo mereces.

El tono cálido de Piper hizo sonreír a Lexie. Siempre podía contar con su amiga para animarla. Incluso en los días más oscuros tras la muerte de Damien, Piper había sido su apoyo. Su hombro en el que llorar. Y ella le había devuelto el favor cuando el dolor de Piper se había vuelto insoportable.

Juntas habían conseguido superar el duelo. Aunque Piper se había mudado a Arizona hacía un año, seguían en contacto con regularidad, aunque a Lexie le hubiera gustado tener más tiempo para visitar a su amiga.

—¿Qué tal? —preguntó Piper.

—Bueno, acabo de firmar un contrato para un trabajo muy importante.

—Vaya, qué intrigante. ¿En qué te has metido esta vez?

—¡Voy a ser la fotógrafa oficial de la gira de Fractured! —No pudo disimular el tono ligeramente histérico de su voz, como si ni siquiera ella se creyera del todo lo que estaba diciendo. Se hizo el silencio al otro lado del teléfono—. Piper, ¿sigues ahí?

—Me estás tomando el pelo, ¿verdad? —El grito de Piper fue ensordecedor, y Lexie apartó el teléfono de su oído.

—Eh… No, no te estoy tomando el pelo. Aunque yo tampoco me lo puedo creer.

—¡Es increíble, Lexie, qué oportunidad tan increíble! Oh, qué envidia me das… Me encantan esos chicos. ¿Necesitas una asistente? Porque estoy dispuesta a echarte una mano. Solo como un favor a mi cuñada favorita, ya me entiendes. No lo haría por nadie más.

Lexie se echó a reír.

—Soy tu única cuñada. Y lo siento, pero es un trabajo para una sola persona.

—¿Y cómo ha pasado todo esto? No es precisamente tu tipo de trabajo habitual.

—Connor vio una de mis fotos en una revista y le gustó. Me llamó y esta mañana he volado a Los Ángeles para reunirme con él y con el mánager de la banda.

Hubo otra larga pausa y luego la voz de Piper volvió a sonar entrecortada.

—¿Has conocido a Connor Byrne esta mañana? Dios mío, está para comérselo. ¿Cómo es? ¿Te ha cantado algo? No, claro que no te ha cantado nada, ¿por qué iba a hacerlo? ¿Te ha cantado algo? Lexie, ¿por qué no me lo cuentas? Venga, suéltalo de una vez.

Lexie no pudo evitar reírse de nuevo.

—Te lo contaría si dejaras de hablar un momento para respirar.

Piper resopló.

—Lo siento, pero no puedes soltarme estas cosas y esperar que no explote.

Llevo años enamorada de ese chico…, bueno, de todos esos chicos, en realidad, y tú me dices con total naturalidad que esta mañana has conocido a uno de ellos.

Pero en serio, ¿cómo es en persona? —Lexie se detuvo un momento, sin saber muy bien si mencionar su inesperada reacción ante Connor.

Se acobardó y se conformó con un anodino «Es bastante carismático» .

Se produjo un silencio cargado de incredulidad—.

Perdona, ¿acabas de describir a Connor Byrne como «bastante carismático»?

Vaya, eso sí que es condenar a alguien con un elogio a medias.

Es uno de los hombres más atractivos del mundo y tiene la voz de un dios, por no hablar de ese acento irlandés que haría desmayarse a cualquier mujer, ¿y lo mejor que se te ocurre para describirlo es «bastante carismático»?

Venga ya, no me digas que no te ha hecho sentir un cosquilleo ahí abajo, ni siquiera un poco.

Y te vas de gira con él. Piensa en las posibilidades…

— Piper dejó escapar un suspiro melancólico ante esa idea.

Lexie sabía que Piper estaba bromeando, pero aun así se sentía incómoda hablando de otro hombre con la hermana de Damien.

—Es muy guapo, claro, y parecía un tipo bastante majo, para ser una estrella del rock. Tengo muchas ganas de trabajar con él, pero eso es todo: no me interesa de ninguna otra forma. Todavía no estoy preparada para nada de eso.

Esa vez, el suspiro de Piper fue triste.

—Lexie, Dios sabe que soy consciente de lo mucho que querías a mi hermano, pero han pasado más de tres años. Tienes que seguir adelante, cariño. Su muerte fue una tragedia, pero fue él quien murió en ese accidente de coche, no tú. No puedes dejar que eso te impida vivir tu vida.

Una oleada de dolor inundó a Lexie.

—No me impide nada. Me he pasado los últimos años montando mi negocio. Estoy viajando, viendo mundo, tal y como Damien y yo siempre habíamos planeado hacer.

—Sé que lo has hecho, Lexie. Has hecho cosas increíbles, y seguirás haciéndolas porque tú eres así.

Pero estás avanzando en todos los aspectos menos en el más importante.

Eres joven y guapa, y una de las personas más cariñosas y afectuosas que conozco, pero es como si hubieras levantado un muro alrededor de tu corazón.

Entiendo por qué, de verdad que sí. Se necesita un valor especial para abrir tu corazón después de una pérdida como esa.

Has sido valiente en todos los demás aspectos de tu vida, pero tienes que ser valiente también con esto.

—Lexie intentó protestar, pero Piper siguió hablando—.

Mira, no te estoy diciendo que debas enamorarte de Connor Byrne .

De hecho, te lo desaconsejo encarecidamente, teniendo en cuenta quién es.

Pero no hay nada de malo en sentir un poco de atracción sexual sana, y si alguien puede inspirarla, ese es él.

O, Dios mío, cualquiera de los otros chicos de ese grupo, ya que todos son guapísimos.

Como mínimo, Lexie, si eres capaz de admitirte ante ti misma que te sientes atraída por alguien, quizá ese sea el primer paso para volver a enamorarte.

Lexie dejó que las palabras de Piper calaran en ella. Su primer instinto fue negarlo todo, pero se obligó a pensar en lo que le decía su amiga.