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C onnor
Connor estaba sentado en el sofá de la oficina de Drew, esperando con impaciencia su reunión con Lexie. El contrato de la fotógrafa estaba impreso y colocado en la mesa de centro que tenía delante.
Estaba solo porque los otros tres habían decidido que preferían pasar el día en la piscina antes que dedicar una hora a reunirse con su posible fotógrafa de gira.
No le molestaba demasiado su falta de interés, ya que él solo se había metido en eso porque estaba aburrido.
Pero en ese momento ya estaba comprometido y quería que el libro fuera algo especial.
Aunque dedicaba la mayor parte de su tiempo libre a componer música para el grupo, le resultaba satisfactorio explorar una vía creativa diferente.
Un golpe en la puerta lo distrajo de sus pensamientos, y Drew asomó la cabeza por la rendija.
—Ya está aquí —dijo, moviendo sus cejas rubias con una sonrisa. ¿Qué significaba eso?
No tardó en darse cuenta cuando Drew hizo entrar a Lexie en la sala.
Vaya, joder .
Había visto una pequeña foto de perfil suya en su página web, pero no le hacía justicia en absoluto.
Desde luego, no esperaba que fuera tan guapa.
Llevaba el pelo largo y ondulado, de color chocolate oscuro, recogido en una coleta, y tenía unos impresionantes ojos grises.
Era menuda, pero la camisa de seda de aspecto profesional y los vaqueros no podían ocultar sus exuberantes curvas.
Al darse cuenta de que llevaba mirándola más tiempo del que marcaba la buena educación, Connor se levantó y le tendió la mano para saludarla.
—Encantado de conocerte, Lexie.
Como la coronilla apenas le llegaba a los hombros de él, Lexie tuvo que echar la cabeza hacia atrás para mirarlo a los ojos. De cerca, Connor pudo ver que tenía unas cuantas pecas en el puente de la nariz y unos labios carnosos y rosados, que en ese momento esbozaban una sonrisa nerviosa.
—Encantada de conocerle también, señor Byrne.
—Connor está bien.
—Claro. Encantada de conocerte, Connor —repitió ella, sin dejar de sonreír, aunque con un ligero rubor tiñéndole las mejillas.
Connor sonrió para sus adentros. Convencerla de que se uniera al equipo como fotógrafa de la gira no iba a suponer ningún problema. No había muchas mujeres que pudieran decirle que no una vez que él desplegaba su encanto.
Se dio cuenta de que Lexie seguía de pie, así que la acompañó hasta el sofá poniéndole una mano en la parte baja de la espalda.
El calor de su piel a través de la fina camisa le calentó la palma —una sensación demasiado agradable teniendo en cuenta lo atractiva que era— y la apartó rápidamente.
Lo último que necesitaba era empezar a sentir deseo por su posible fotógrafa.
Por muy sexy que fuera, iba a quedar fuera de su alcance si firmaba el contrato y necesitaba su talento para ese proyecto; no podía permitirse echarlo a perder intentando acostarse con ella.
—Bueno, Lexie, ¿has tenido ocasión de leer el contrato que Drew te envió por correo? —preguntó tras sentarse en el sofá frente a ella—. Espero que podamos firmar los papeles hoy mismo y empezar a hacer planes.
Ella asintió.
—Sí que le he echado un vistazo, pero, sinceramente, señor Byr…
eh, Connor, no creo que sea la persona adecuada para este trabajo.
Parece que estás buscando un fotógrafo profesional de giras.
Hay algunos excelentes por ahí que, estoy segura, no dudarían en aprovechar la oportunidad de trabajar con la banda.
Yo me centro más en la fotografía de paisajes y callejera, así que no entiendo por qué te has puesto en contacto conmigo para esto.
—Ni tú ni yo, cariño —murmuró Drew desde el rincón en el que estaba, recostado detrás de su escritorio.
Connor entrecerró los ojos al mirar a Drew antes de volverse hacia Lexie.
—Mira, puede que sea una estrella del rock chiflada.
—Sonrió para sus adentros cuando Lexie se sonrojó al recordar el comentario que le había hecho a Drew por teléfono—.
Pero hay una buena razón. No quiero que este libro sea lo mismo de siempre que sacan las discográficas cuando creen que sus gallinas de los huevos de oro han alcanzado la cima del éxito.
Tampoco es como si necesitáramos ganar más dinero.
—Drew resopló desde su rincón y Connor puso los ojos en blanco—.
La verdad es que la razón por la que aceptamos hacerlo y por la que pedí control creativo es que quiero que esto sea algo diferente.
Algo mejor. —Lexie se echó hacia delante en su asiento, con la mirada fija en él y con un gesto de concentración que le marcaba una arruguita entre las cejas—.
Animado por su reacción, continuó— : Quiero apartar el foco de atención de nosotros y dirigirlo hacia las experiencias de la gira que suelen pasarse por alto.
Por supuesto, la banda tiene que ser una parte importante de ello.
El libro tiene que mostrar qué supone para nosotros pasar meses de gira.
Pero también quiero que la historia se centre en las personas que de verdad hacen que todo esto sea posible.
Los fans, el equipo técnico, qué demonios, incluso la dirección.
— Esbozó una sonrisa burlona y miró de reojo a Drew.
Drew levantó las dos manos en el aire.
—Oye, intentaré no eclipsarte, pero no puedo prometerte nada.
Lexie se rio y le dedicó a Drew una sonrisa que le iluminó los ojos, haciéndolos brillar. Connor casi no se lo podía creer cuando Drew se sonrojó. Joder, incluso su cínico mánager parecía estar conmovido por la belleza natural de Lexie.
Sintiéndose molesto por alguna razón, carraspeó, y Lexie volvió a centrar su atención en él.
—Al fin y al cabo, nuestro éxito se basa en la colaboración. La gente que está al otro lado lo está dando todo para apoyar nuestra visión y ayudarnos a hacerla realidad. Así que eso es algo que quiero que refleje el libro.
Lexie arqueó las cejas.
—¿Qué más quieres que muestre?
Connor dudó. No estaba seguro de cuánto debía decir, sobre todo delante de Drew, pero necesitaba que ella aceptara ese trabajo por algún motivo que no acababa de dilucidar.
Inspiró hondo y continuó en voz baja.
—La otra cosa que quiero mostrar es que no somos dioses ni nada parecido.
Lo que la mayoría de la gente ve de nosotros es una imagen construida, lo que la discográfica y los fans quieren que seamos, pero no quienes somos, o al menos no quienes queremos ser.
Y eso es comprensible. Los fans quieren creerse la fantasía y desconectar de sus propias vidas por un rato.
El problema es que la mayoría de la gente solo ve eso.
Para ellos ya no somos humanos, somos la encarnación de sus deseos; o alguien que no significa más que un lucrativo contrato discográfico.
Quiero que este libro muestre la humanidad que hay detrás del bombo publicitario, la realidad de quiénes somos como personas.
No quiero que sea solo otro producto que venda la fantasía.
Quiero la realidad. Los altibajos, los buenos y los malos momentos.
Así como las cosas más importantes, como la alegría de hacer música con amigos, poder trabajar cada día con talentos increíbles y conectar con gente de todo el mundo.
Las cosas que se pierden por el camino, pero que son las únicas que hacen que todo este circo merezca la pena.
Ese debería ser el enfoque de este libro: todas esas cosas increíbles que acaban perdiéndose en las sombras cuando los focos brillan demasiado.
Aunque miraba a Lexie mientras hablaba, no dejó de fijarse en cómo Drew giraba bruscamente la cabeza hacia él, sorprendido.
Él mismo estaba extrañado de haber revelado tanto de sus sentimientos a una desconocida.
No estaba seguro de por qué había dicho todo aquello, salvo que la forma en que ella lo miraba —con los ojos muy abiertos y llenos de curiosidad— le hacía querer ser sincero con ella.
Ella asentía, pensativa, con expresión seria, como si lo entendiera. Ya solo hacía falta que ella supiera por qué la quería a ella.
—Tus fotos me hacen sentir que ves todo lo que se esconde en el fondo, que miras más allá de lo obvio y que iluminas lo que, de otro modo, pasaría desapercibido.
Eso es lo que quiero ver en este libro, y por eso te he elegido a ti para esto.
Tus fotos fueron las primeras que me hicieron sentir una conexión.
Las que me dieron ganas de conocer la historia que hay detrás de ellas.
— Preocupado por haber revelado demasiado de sí mismo, terminó con una risa forzada—.
Pero yo no soy fotógrafo, así que me gustaría saber qué opinas.
—Tamborileó con los dedos sobre el muslo mientras esperaba su respuesta.
Lexie se quedó en silencio unos segundos, ordenando sus pensamientos con el ceño fruncido.
—Bueno, en primer lugar, eres muy persuasivo, ya que hoy estaba prácticamente decidida a decirte que no.
Irme de gira con un grupo de estrellas del rock nunca ha estado en mi lista de cosas que hacer antes de morir.
Pero ahora ya no estoy tan segura. Lo que has dicho me recuerda una cita de August Sander, un famoso fotógrafo alemán.
Dijo: «En la fotografía, no hay sombras que no puedan iluminarse».
Es una cita que se me ha quedado grabada.
—Bajó la vista hacia sus manos durante un segundo.
Cuando volvió a levantarla, sus ojos estaban límpidos y sin rastro de actitud defensiva.
Cuando cruzó su mirada con la de él, lo invadió una emoción que no sabía cómo nombrar—.
Me encanta la idea de lo que quieres hacer, el concepto de intentar mostrar lo que ocurre en las sombras que rodean el foco —dijo ella.
Entonces, su atención pareció volverse hacia su interior, y él imaginó que estaba visualizando en su mente cómo podían quedar las fotos. Sus vibrantes ojos grises se nublaron y sus suaves labios se entreabrieron ligeramente mientras pensaba.
En su cabeza apareció de pronto una imagen de ella desnuda en su cama, con esa misma expresión suave en el rostro, y lo recorrió una oleada de lujuria que acabó en su entrepierna.
Sacudió la cabeza para despejarse. Eso era lo último que necesitaba en ese momento.
Tenía que mantener la profesionalidad; debía acallar esos pensamientos rápidamente.
Se echó hacia delante en su asiento, y el movimiento hizo que Lexie volviera a centrar su atención en él.
—Entonces, ¿eso significa que te interesa formar parte de esto? —Le dedicó su sonrisa más encantadora y seductora. Esa que siempre le funcionaba para conseguir lo que quería de las mujeres.
En lugar de corresponder a ella, Lexie ladeó la cabeza con expresión directa y evaluadora.
Connor tuvo que contenerse para no moverse en su asiento.
Se sentía como si estuviera desnudo, y no de una forma agradable.
Su cara parecía decir que podía ver a través de él, y la sensación era incómoda.
No estaba acostumbrado a que las mujeres lo hicieran sentirse así.
Como si lo hubiera decidido de repente, Lexie asintió con brío.
—Me apunto —decidió
A continuación, le dedicó una radiante sonrisa y el corazón de Connor dio un fuerte brinco en su pecho. Tenía el mal presentimiento de que quizá se había metido en un lío demasiado grande para él.