Alguien cercano Capítulo 7 El socio perfecto #4
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Capítulo 7 El socio perfecto #4

—Clara, si estás viendo esto, significa que no tuve la oportunidad de explicarte algunas decisiones.

Marta se cubrió la boca.

La voz de Daniel llenó la sala.

—Northpine fue creada para proteger el negocio durante una crisis. Mateo y yo utilizamos la empresa para conseguir financiación sin poner en riesgo la casa. Todo se hizo legalmente al principio.

La frase “al principio” hizo que Rivas y Lucía intercambiaran una mirada.

Daniel continuó.

—Tomás administró los documentos. Confié en él porque pensé que estaba ayudándonos. Después descubrí que había cambiado algunos registros y utilizado la empresa para recibir pagos que no pertenecían al negocio.

Daniel bajó la mirada.

—Quise denunciarlo, pero Tomás amenazó con acusar a Mateo y a mí de fraude. Mateo sabía parte de lo que ocurría, aunque no todo.

Marta sintió que una verdad antigua comenzaba a mezclarse con la tragedia actual.

—Si algo me ocurre —dijo Daniel—, no confíes únicamente en los documentos. Algunas firmas fueron copiadas. Algunas cuentas fueron abiertas sin mi permiso.

Hizo una pausa.

—Hay una persona más involucrada.

Rivas se acercó al monitor.

—Tomás no trabaja solo. Alguien cercano a nuestra familia le proporciona información. Contraseñas, documentos y datos personales.

Daniel miró hacia la puerta del despacho, como si temiera que alguien estuviera escuchando.

—Todavía no tengo pruebas suficientes. Mateo cree que sé quién es. No es cierto.

El video sufrió una breve interrupción.

Cuando regresó, Daniel parecía más nervioso.

—He escondido los registros originales en la casa. No en la oficina. Si Clara encuentra este mensaje, debe entregarlos directamente a la policía.

El sonido de una puerta interrumpió la grabación.

Daniel volvió la cabeza.

Alguien entró en la habitación.

No apareció en cámara.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Daniel.

Una voz masculina respondió.

Era suave y calmada.

—Vine a asegurarme de que no cometas un error.

La misma frase que una persona había dicho a Clara la noche de su muerte.

«Tenemos que hablar antes de que cometas un error».

Marta sintió que se le erizaba la piel.

El video terminó.

—¿Reconoce la voz? —preguntó Lucía.

Marta cerró los ojos.

La había escuchado muchas veces.

En reuniones familiares.

En cenas.

Durante el funeral de Daniel.

La voz pertenecía a Mateo.

Rivas permaneció inmóvil frente al monitor.

—Mateo dijo que Daniel nunca descubrió quién controlaba Northpine.

—Pero estuvo aquí —dijo Marta—. Él sabía que Daniel estaba grabando.

—Tal vez intentó detenerlo para protegerlo.

—O para protegerse.

Lucía abrió nuevamente la declaración de Mateo.

—Dijo que creó Northpine después de que el negocio empezó a perder dinero.

—La empresa ya existía —respondió Rivas—. Mintió sobre el origen completo del fraude.

Marta miró la pantalla negra.

Había algo todavía más inquietante.

Mateo había utilizado exactamente la misma frase con Daniel y con Clara.

Dos personas que habían descubierto irregularidades.

Dos personas a quienes pidió que no cometieran un error.

Daniel había muerto años antes en un accidente de automóvil.

Todos lo habían considerado una tragedia causada por el hielo.

—¿Quién investigó la muerte de Daniel? —preguntó Marta.

Rivas la miró.

—Fue un accidente de tránsito.

—Eso dijeron.

—¿Qué está pensando?

Marta señaló la pantalla.

—Daniel grabó a Mateo poco antes de morir. Estaba investigando Northpine. Después sufrió un accidente en una carretera despejada.

Lucía buscó rápidamente el expediente en el sistema.

—El informe menciona hielo en una curva.

—Había nevado la semana anterior —dijo Marta—. No esa noche.

—Los accidentes ocurren.

—También las caídas por escaleras.

Nadie respondió.

El especialista digital revisó los datos del video.

—Hay algo más —dijo.

—¿Qué? —preguntó Rivas.

—El archivo fue abierto hace tres días.

—¿Por Clara?

—Probablemente. Se utilizó su cuenta.

—Eso significa que vio el video antes de morir —dijo Marta.

—Sí.

Clara no solo había descubierto que Mateo estaba robando.

Había descubierto que también había mentido sobre Daniel.

Tal vez incluso sospechó que la muerte de su esposo no había sido un accidente.

Marta sintió que la última palabra de Clara adquiría un significado todavía más profundo.

Traicionada.

No hablaba únicamente del dinero.

Hablaba de años de confianza.

De un amigo que había estado junto a ella en sus peores momentos.

De un hombre que había consolado a Samuel por la muerte de su padre mientras ocultaba la verdad.

Rivas cerró el portátil.

—Necesitamos registrar todas las propiedades de Mateo.

—También la cabaña —dijo Lucía.

—Y reabrir el expediente de Daniel Morales.

Marta permaneció frente a la pantalla.

Por primera vez desde la muerte de Clara, sintió que el centro del misterio comenzaba a tomar forma.

Mateo siempre había estado presente.

Cerca del negocio.

Cerca de Daniel.

Cerca de Clara.

Cerca de Samuel.

Nunca demasiado visible.

Nunca completamente ausente.

El socio perfecto.

El amigo perfecto.

Y quizá, precisamente por eso, el hombre al que nadie había pensado mirar hasta que ya era demasiado tarde.