Al pasado se lo llevaron las bombas 20. Todo puede cambiar #2
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20. Todo puede cambiar #2

—Me dijo que dirías eso —rio Kim divertida con la situación—. Sí, estamos en algo… y supongo que me gusta bastante, me siento cómoda.

—¿Cómoda? ¿Te gusta? ¿No te gustaba Tony?

—Sí, sí, y ya no, en ese orden. Tony, bueno, le dije que me gustaba y me dio en las narices, cosa que ya sabíamos.

Con contestaciones bastante dolorosas. Erik estaba allí y fue mi hombro donde llorar, poco a poco, me di cuenta de que me gustaba y terminamos, bueno, ya sabes. —Tenía las mejillas sonrojadas.

—En parte me lo esperaba, me alegro muchísimo.

Jack pasaba por el pasillo cuando vio a las dos hablando, cada una apoyada en una pared, frente a frente.

—Buenas noches, chicas —saludó Jack.

—Buenas noches, cazavampiros —dijo Kim.

—Estamos saliendo a buscar a mi hija, no te hemos dicho nada porque estabas recuperándote, pero hoy he visto tu entrenamiento. Por si quieres venir mañana. —Jack no había accedido al pasillo, estaba bastante lejos de ambas y parecía que no tenía intención de acercarse.

—¿Me hablas a mí? Creía que ya no hablábamos. —Alyssa sonaba algo más rencorosa de lo que hubiera querido.

—Estamos hablando de trabajo —contestó tajante.

Le dolió, sus palabras fueron como una puñalada en el pecho.

—Voy a ir por mi cuenta. Sola llegaré más lejos mucho más rápido.

—No, Aly. —Kim parecía preocupada.

—No puedes ir sola. —Jack dio un paso hacia ellas, pero pareció contenerse.

—Eso es cosa mía —zanjó antes de entrar en su habitación, dejándoles con la palabra en la boca.

Estaba furiosa, todos intentando manipularla y controlarla, la trataban como si fuera una niña. Ya iba siendo hora de encontrar a esa maldita mujer y quitarse el problema de encima.

No podía dormir; además, sus amigos parecía que estaban juguetones aquella noche y se oía todo lo que hacían. Cogió la almohada y se tapó la cabeza revolviéndose en la cama.

Iba a largarse antes de que saliera el sol, tenía pensado ir a una ciudad cercana. Mientras buscaba a Any y Danielle intentaría encontrar medicinas que les fueran útiles, haría de su búsqueda algo provechoso.

Estuvo dando vueltas un par de horas, los perros también estaban inquietos y los sacó al pasillo dejando la puerta entornada para que entrasen de nuevo si querían.

Sobre las cuatro de la mañana la puerta se abrió y luego se cerró despacio.

«Los perros no saben cerrar la puerta», pensó, poniéndose alerta de inmediato.

El cuerpo grande y musculoso de Tony cubrió su campo de visión en la penumbra.

Cerró los ojos para hacerse la dormida y se removió inquieta para disimular, segura de que se iría si no le hacía caso.

«¿Qué hace aquí?». Alyssa sintió la mano de Tony acariciando su pelo, sus dedos se movieron por su mejilla y por último le tapó la boca con fuerza y la empujó para subirse a horcajadas sobre ella. Apestaba a alcohol.

—Estoy harto de que te folles a todos los que se te ponen a tiro, cansado de verte hacer el ridículo con hombres casados. Todo, menos hacerme caso —escupió cada palabra con asco.

Alyssa estaba asustada. Pesaba más de cien kilos y todos estaban sobre su cintura. Tenía su boca presionada con la mano, tanto que casi no podía respirar.

Forcejeó para que la soltase y se apartase de encima, pero Tony la agarró de las manos sujetándolas sobre su cabeza.

Le tapó la boca besándola con rudeza. Tan bruscamente que el miedo empezaba a hacer mella.

Alyssa quiso gritar, aunque el sonido se ahogó en la boca de Tony.

En ese momento, el miedo la paralizó como le pasó en la última lucha contra los hostiles que casi la matan.

Pataleó con fuerza e intentó deshacerse de aquella mole de músculos. Le mordió el labio hasta que le hizo sangre.

—No se te ocurra Tony, por favor —suplicó muy asustada.

Él debió notar la tensión y el miedo en ella, la miró y no parecía supiera lo que hacía, con extrañeza.

La soltó despacio y se apartó como si él mismo estuviera asustado.

Ella se levantó de un salto y le asestó un puñetazo en toda la cara, luego le dio otro y otro más.

Iba retrocediendo mientras Alyssa sentía las lágrimas resbalando por sus mejillas.

El rostro de Tony estaba desencajado por la sorpresa y dolor.

Recibió cada golpe, sabiendo que lo merecía y sin moverse, solo retrocediendo.

Salió de la habitación y ella se quedó al otro lado de la puerta mientras ambos se miraban como si no se conocieran de nada. Aquella noche lo cambiaría todo entre ellos. Para siempre.

De pronto Erik saltó sobre Tony, apareció como disparado por un resorte, dándole golpes en la cara y en el estómago con tanta rapidez que casi no se distinguían sus brazos. El mercenario cayó al suelo bajo el cuerpo del ágil militar y se dejó pegar, soportando cada golpe que le asestaba.

—Erik, para… ¡Para! —gritó Alyssa que tenía las manos sobre su boca.

Kim estaba sujetándola por los hombros. Ambas asustadas viendo la pelea. Erik se levantó y miró a Tony con odio apartándose de él. No sin antes asestarle una última patada en el estómago.

—Si vuelves a acercarte a Alyssa te mato —sentenció él.

—Yo no… no… —titubeó el mercenario llevándose las manos a la cara.

Alyssa se dio la vuelta para no verle y Tony dejó la frase a medias levantándose como pudo. El militar lo empujó con furia para que se fuese.

—Das asco —fue lo único que acertó Kim a decirle.

—¿Estás bien? —preguntó Erik mientras entraba con ellas al cuarto—. Mañana iré contigo de búsqueda.

El cambio de tema disipó un poco su miedo.

—No hace falta. —Quería ir sola.

—No te he preguntado.

Su amiga soltó una risita, acarició la mejilla de Alyssa y luego la guio hasta la cama.

—Dormiré contigo hoy. —Mientras decía aquello, Kim miraba a Erik—. ¿Cómo ha podido hacer esto?

Alyssa se encogió de hombros, no tenía ganas de hablar del tema. El militar dio un paso atrás y se inclinó haciendo una reverencia absurda, sin decir ni una palabra más se apartó para dejarlas solas y encontró a Roxy y Ron en la puerta, así que los dejó pasar y cerró tras él.

—Quiero dormir.

—Si se entera Jack… —empezó diciendo Kim.

—No se lo digas —suplicó Alyssa cortando las palabras de su amiga.

—¿Sabes que ese hombre te ama? Lo he visto cuidarte, observar cómo te recuperabas, lo he visto sufrir por ti.

—Hasta que esté Danielle frente a mí y frente a él y vea que tiene claro que quiere estar conmigo, no me creo lo que pueda o no pueda sentir por mí.

—Te vas a dar de bruces por estar perdiendo el tiempo. Podrías estar ahora en su cama… abrazada y calentita junto a ese cuerpo serrano y ahorrándote sustos.

—En cambio, estoy en mi habitación, comprobando que tenía un amigo gilipollas que ha pasado a la historia y aguantando a la casamentera de mi amiga Kim. —Alyssa sabía que había perdido a su mejor amigo. Todo lo ocurrido era demasiado para ella. No sabía si podría perdonarle aquello algún día.

—Me quedaré contigo hasta que te marches mañana con Erik.

—Gracias.

Mientras intentaba conciliar el sueño, la imagen del rostro rabioso de Tony no paraba de acudir a su mente.

Aún podía sentir sobre su cuerpo sus movimientos bruscos y dolorosos.

No lograba entender qué le había llevado a darle tremendo susto.

Cuando todo se hubiera calmado hablaría con él.

O tal vez no volvería a hablarle nunca, ya lo decidiría mientras buscaba a Danielle.