Al pasado se lo llevaron las bombas 19. Tú y yo #2
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19. Tú y yo #2

—¿Esto es real? —Alyssa no se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta.

—Espero que sí.

Sus ojos verdes se habían oscurecido por el deseo, se besaron de nuevo. No se cansaría nunca de aquello.

—Tengo hambre.

—¿No hay nada en la nevera? —bromeó Jack que estaba inclinado sobre ella.

Su mano aún seguía entre sus muslos, inmóvil y caliente.

Alyssa empujó las caderas hacia él, que sonrió.

Se deslizó sobre su cuerpo y retiró la mano para penetrarla.

Esta vez el momento fue rápido y lleno de deseo, ambos se buscaban y se movían bruscamente y con fuerza.

Al llegar al clímax se quedaron tumbados el uno sobre el otro, relajados y agotados.

Después de dormir un rato, decidieron que debían volver a casa. Mientras se vestían, pensaba en cómo seguir su vida con todo lo que había sucedido entre ellos. Al final, decidió que debían aparcar su relación hasta que encontrasen a su familia.

—Creo que…

Alyssa no pudo seguir hablando, un nudo se formó en su garganta. Se giró hacia Jack y se dio cuenta de que el brillo de su mirada se había apagado, su sonrisa había desaparecido, pero creyó conveniente seguir con lo que estaba diciendo.

—Me gustaría que no siguiéramos con esto en el instituto al menos de momento.

—Bien —dijo con frialdad.

—Me entiendes, ¿verdad?

Jack no respondió, terminó de vestirse y salió fuera para esperarla.

Emprendieron la marcha despacio. Ella, pensativa, y Jack, furioso. No podía ceder a sus exigencias. Si seguían con aquello, luego podía torcerse todo y el dolor sería más intenso.

Jack

La noche había sido increíble. Alyssa era una mujer muy sensual y excitante.

Sin embargo, ahora ella le pedía que olvidasen lo que había pasado y que se comportase como si nada, y aún pretendía que no estuviera furioso.

La mano tibia de Alyssa se entrelazó con la suya, tiró con suavidad de él y le hizo girarse para tenerle de frente.

Jack observó su rostro pálido y cansado y no pudo evitar rodearle la cintura con su brazo libre; quería solucionar aquello.

—¿Entiendes lo que supondría para mí seguir con esto, que Danielle apareciese y que por sus circunstancias tuvieras que quedarte con ella?

—Dime la verdad, ¿qué crees que pasará?

—Supongo que ella habrá pasado por momentos muy duros, puede que te toque cuidarla un tiempo. Te conozco y sé que lo harás.

Tenía razón, no sería capaz de dejar tirada a su esposa, era la madre de sus hijos.

—¿Ves? Lo que yo decía —prosiguió Alyssa mientras se ponía de puntillas para alcanzar sus labios—. Esto puede continuar en cualquier otro momento después de su regreso.

Jack estudió sus ojos y descubrió ternura en ellos. Retuvo a Alyssa entre sus brazos, apoyó su frente en la de ella y susurró con la voz ronca y llena de emociones.

—Alyssa, me he imaginado muchas veces viviendo una vida normal en este mundo tan nuevo que nos ha tocado vivir. —Jack puso sus manos en las mejillas de ella—. Cuando me imagino feliz siempre estoy contigo, ¿entiendes lo que esto significa? No eres un simple capricho, estoy enamorado de ti.

Ambos se lanzaron en busca de los labios del otro, se enredaron en un beso lleno de anhelos y perdieron de vista el mundo que les rodeaba.

De pronto, una voz ronca con tono burlón rompió toda la magia. Ella se tensó entre sus brazos. Lo soltó muy despacio mientras observaba con disimulo a su alrededor.

—¡Vaya, vaya, con la parejita! ¿Os ayudamos? —Un coro de risas puso a Jack en alerta.

Alyssa se giró para mirar de dónde provenía la voz.

Preparó su machete en una mano y empujó a Jack con la otra para que se pusiera de espaldas a ella y cubrir todos los frentes.

Él puso su mano sobre la pistola que tenía en la parte de atrás de su pantalón y miró a los ocho hombres que los rodeaban.

El arma podía atraer a más hostiles; no debía usarla si podía evitarlo.

Ambos estaban hambrientos, agotados y tenían frío; además, el aspecto de Alyssa era muy pálido, quizá tuviera fiebre.

Jack calculó que tal vez eran demasiados para ellos.

No dio tiempo a pensar mucho. Uno se lanzó a por Alyssa mientras otro apareció por el flanco derecho de Jack tirando de él para apartarlo.

El hostil que lo había atrapado le asestó un puñetazo en la cara y lo empujó para embestir su estómago con un rodillazo.

Se dobló de dolor mientras trataba de ver qué ocurría con Alyssa.

Tres hombres la habían cogido y ella intentaba defenderse. Jack siguió centrándose en lo que tenía delante, uno de ellos se reía burlón mientras pasaba su machete de una mano a otra. Mostrando sus dientes amarillos.

Empezó a asestarle puñetazos con la parte trasera del machete, los otros esperaban a un lado su turno. Alyssa gritó «cobardes» y dos de los hombres que miraban el espectáculo fueron a por ella.

Jack no pudo ver mucho, pero supo que ya se había cargado a los tres con los que se había enfrentado al principio.

Se deshizo de la alimaña que apestaba a cloaca y otro hombre se lanzó a por él, justo cuando uno de sus compañeros arremetió por la espalda.

Su mirada se desvió hacia la mercenaria de nuevo y la vio sangrando. Su costado estaba abierto en un corte bastante feo, pero seguía luchando.

Tenía que darse prisa en deshacerse de aquellos dos hombres o Alyssa no sobreviviría. La vio caer al suelo y uno de ellos la agarró por las muñecas y se arrodilló sobre su cuerpo.

Jack rugió de rabia, se lanzó por uno de los hostiles mientras vigilaba al hijo de perra que estaba sobre Alyssa; ella no se movía.

«¿Estará inconsciente?», pensó. Disparó al que tenía delante y se giraba para disparar a quemarropa al otro.

Tenían la orden de no usar balas, pero aquello ya le superaba.

Solo quedaba el hombre que había sobre ella y otro que estaba justo detrás. Vio que Alyssa le miraba con gesto asustado. Al menos ahora sabía que seguía con vida.

Levantó la pistola y apuntó a la cabeza del que estaba en el suelo sobre ella, un tiro limpio atravesó su cráneo.

No se dio cuenta de que el otro hombre había sacado su arma, Alyssa ahogó un grito que le alertó algo tarde.

El hostil ya le había disparado en el hombro.

Jack le apuntó rezando para acertar y al soltar el gatillo vio cómo la carne del pecho del hostil se abría salpicándolo todo.

El actor se agarró el hombro, era un simple rasguño, o eso quería pensar.

—¿Estás bien? —preguntó arrodillándose junto a ella, parecía derrotada.

Empujó al hombre que había sobre su cuerpo y la ayudó a levantarse.

—¡Apestaban! —exclamó ella mientras se agarraba el costado y gemía por el dolor.

—¿Tienes un apósito de esos para taponar heridas? —indagó Jack.

—No, se los he dado a Ray, había varios heridos… —Su voz era ronca y suave.

Se quitó la camiseta y la rasgó por el bajo. Hizo una tira bien larga y rodeó la cintura de Alyssa para ajustar la herida con fuerza.

—¿Puede valer?

—Puede… —No estaba bien, veía en su rostro cómo soportaba el dolor, arrugaba el entrecejo y su hoyuelo se marcaba porque apretaba los labios.

Empezaron el regreso al instituto de inmediato. No hablaron mucho hasta que Alyssa se detuvo en seco. Se estaba mirando la herida, que no paraba de sangrar.

Se inclinó y la levantó en brazos.

Alyssa parecía débil, así que decidió llevarla. No le gustó que no se quejase al cogerla.

Empezó a caminar a paso rápido. Reconocía el terreno porque habían salido a correr por la zona.

Se sentía exhausto, él también tenía magulladuras, además del disparo. Después de casi un día sin comer, estaba agotado, pero tenía que llegar lo antes posible al instituto.

Un poco después ya no podía más. Alyssa tenía la mirada perdida y cristalina y se agarraba a su cuello con debilidad, solo preocupándose por respirar.

Jack sintió que le ardían los ojos y contuvo las lágrimas, murmuró una maldición.

Así que reacomodó su preciada carga y siguió andando, pese a que sus piernas empezaban a debilitarse.

Hasta que sus rodillas cedieron. No sabía cuánto tiempo llevaba caminando, podían ser minutos o tal vez horas, pero su estómago rugía, su cuerpo estaba exhausto.

Inspiró, volvió a mirar a Alyssa a la que se le cerraban los ojos, cansada por la pérdida de sangre.

—No te duermas, amor. —Besó su frente y ella sonrió sin ganas.

Inspiró para darse impulso y volver a levantarse, le fallaron las fuerzas y casi cayeron de frente, aunque alguien apoyó su mano sobre el pecho de Jack y agarró a Alyssa. Había empezado a llover cuando Erik apareció frente a él.

—Vuelvo a por ti. —Jack se encogió de hombros y el militar desapareció.

El agua fría resbalaba por su cuerpo, calmando los músculos doloridos por el esfuerzo y la batalla. Las lágrimas empezaron a mezclarse con la lluvia.

«¿Voy a perderla?», se preguntó mientras su cuerpo temblaba por el esfuerzo.