Al pasado se lo llevaron las bombas 17. El regreso #2
66%

17. El regreso #2

Fueron al encuentro de sus compañeros que los recibieron entre aplausos.

Jack miraba a Alyssa con orgullo y esta le sonrió ampliamente.

Luego hicieron un informe rápido de la situación en la cárcel y se tomó la decisión de salir el día siguiente, el tiempo suficiente para que descansasen los recién llegados.

Alyssa dejó a todos en las pistas y se encaminó a su cuarto. La voz profunda de Jack la sobresaltó.

—Roxy y Ron están con los niños.

Ella respiró aliviada, no sabía si habían pensado en ellos y eso la preocupaba.

—Menos mal.

Jack se quedó frente a ella mirándola con un brillo oscuro y posesivo en la mirada. Tenía un ojo morado un poco verdoso, el labio partido y algún que otro moretón.

—Dime que todo ha ido bien.

La mercenaria sonrió, se sentía insegura frente a aquella mirada, pero ansiosa por que no dejase de observarla.

—Todo ha ido bien —repitió sus palabras.

Jack dio un paso hacia ella y rodeó su cintura atrayéndola contra su pecho.

—¿Me has echado de menos? —preguntó Jack.

Ella negó sin dejar de mirarle.

—Pues yo a ti sí —susurró él.

Los ojos de Jack estaban fijos en los suyos, era una mirada oscura llena de pasión. Apretó los dientes con fuerza y se dejó llevar, muy a pesar de sus principios necesitaba besarle.

Jack se sorprendió. La empujó con suavidad hacia la pared, dejándola atrapada contra su cuerpo.

A ella no le importó sentirse así. Su mano se enredó en el pelo de él y lo acarició mientras con la lengua jugaba y saboreaba la suya.

Él gimió contra sus labios y eso le encantó y la excitó.

La pierna de Jack se adelantó un poco metiéndose entre las suyas y empujando, causando una ligera presión entre sus muslos que la hizo jadear.

Mordió el labio inferior de Jack y tiró con suavidad poniendo fin a aquel beso caliente e impaciente. Jack apoyó su frente en la de ella y susurró:

—Ha merecido la pena el dolor.

—¿Dolor?

Jack señaló su labio partido y un hilillo de sangre que salía entre los puntos.

—Me sabe a gloria, creo que no podré olvidar este beso con facilidad —bromeó, y le dedicó una sonrisa torcida.

Se adelantó y deslizó su lengua por la herida. Ambos sonrieron.

—Lo siento, no pretendía… —Jack negó con la cabeza para acallarla y los dos se miraron un instante—. Voy a ir al lago, necesito desconectar y refrescarme. —Alyssa enredó sus dedos en el pelo de Jack acariciando su nuca mientras lo miraba a los ojos.

—Olvidarás este beso en cuanto te metas en el agua —afirmó apartándose un poco de ella.

—Ya sabes cómo soy —dijo burlona.

Jack le tendió la mano para acompañarla y ella se la agarró para dejarse llevar, con él solía dejarse llevar más de lo que debía, a veces sentía que estaba cediendo demasiado terreno.

No, ahora no quería pensar en sus principios, no tenía ganas de preocuparse, quería disfrutar el momento. Se lo merecía.

Jack

Sintió una punzada de dolor en su labio en cuanto Alyssa le mordió, pero no podía detenerla. Le había besado ella y eso le había sorprendido tanto que se había quedado sin palabras.

Mientras caminaban hacia el lago iba contándole cómo había sido la experiencia con los hostiles. Su voz lo envolvía, como hacía siempre. La notaba alegre y él se sentía feliz solo con verla así.

Al llegar, ella se desnudó hasta quedarse en ropa interior. Todo un espectáculo que lo excitó, aunque se desnudó demasiado rápido para su gusto. Jack gimió observándola, ella nadó un buen rato y él la siguió con la mirada. Se detuvo sonriéndole con calidez.

Inspiró con fuerza al sentir una corriente eléctrica recorriendo su cuerpo, Alyssa provocaba sensaciones en él que no podía controlar. Sentía el impulso incluso de entrar en aquellas aguas pestilentes llenas de bichos, pero no lo hizo.

—¿No entras? —Jack negó devolviéndole la sonrisa.

—Las aguas estancadas no me gustan mucho.

—No están estancadas, entra por esa cascada de ahí y también hay un canal que baja hasta el instituto para poder regar los cultivos, además de un riachuelo que va hacia el otro lado.

Jack miró donde señalaba ella, para darse cuenta de que había una tubería negra que salía del lago y se escondía entre los árboles, bajo la tierra, cruzando piedras y arbustos.

—Interesante, pero los bichos siguen ahí dentro.

—¿Bichos?

Alyssa rio y se acercó a él. Apoyó las manos en el borde de la roca, una a cada lado de los muslos de Jack, se dio impulso hacia arriba y lo besó con rapidez antes de volver a caer al agua, luego salió impulsándose con fuerza, para sentarse a su lado y secarse al sol.

—¿Es un pánico como el que les tienes a los gatos?

—¿Tú no tienes miedo a nada?

Observó como el cuerpo mojado de ella se erizaba al sentir el calor del sol, deseo acariciarla y con dos dedos rozó su estómago, rodeando su ombligo en un suave roce. Alyssa siguió con la mirada su caricia.

—Te tengo miedo a ti. A lo que me has hecho sentir desde siempre. A las emociones que despiertas en mi cuerpo, incluso cuando no estás.

Jack se inclinó y besó su hombro, la piel estaba húmeda y fría.

—A las arañas —continuó ella sonriendo abiertamente—. Y tengo miedo de Danielle.

Él la miró agarrándose al borde de la roca, tenía los pies metidos en el agua igual que ella, sus puños apretaron con fuerza la piedra mientras observaba sus facciones. En aquel momento le pareció una mujer débil, pero sabía demasiado bien que no lo era.

—No voy a volver con mi esposa. —Jack estaba cansado de que no confiase en lo que él sentía.

—No se trata de eso, tenéis unos hijos en común, una vida y un matrimonio y yo estoy en medio.

Se trata de que tal vez, cuando la encuentre, ella esté tan rota…

—Alyssa miró a Jack para ver si entendía lo que le quería decir.

Él no dijo nada y continuó hablando—: Tal vez tú no seas capaz de dejarla.

—Aly…

—Déjame terminar —le interrumpió—. Tal vez tengas que quedarte con ella. ¿Y yo? Yo lo entendería, pero sufriría mucho. ¿Comprendes cómo me siento?

Jack solo pudo asentir. Tenía razón, todo aquello podía romperse en cuestión de segundos, y la peor parada sería ella.

—Te entiendo, aun así, debes saber que de todas formas encontraría la manera. —La miró con decisión.

—Vámonos, mañana va a ser un día duro.

Mientras Jack observaba cómo se vestía, reflexionaba sobre sus temores.

Todo lo que había dicho tenía sentido. Le dolía no poder negar algo de esa verdad, porque si Danielle venía en malas condiciones, no tendría otro remedio que quedarse para ayudarla, al menos hasta que estuviera bien.

No era justo, para él tampoco. Aun así, encontraría la forma de estar con ella.

Tony

Tony estaba observando detrás de unos arbustos.

Los había seguido desde el instituto. Alyssa parecía encantada con la mirada lasciva de ese famosillo.

Mientras se metía en el agua, lo provocaba para que él se acostase con ella.

Se contuvo para no salir y machacarle a golpes de nuevo, vio que ella le besaba, salía del agua y disfrutaban tocándose.

Sintió asco. Estaba furioso por la actitud de zorra que estaba teniendo.

Al verla levantarse y cómo se quedaba Jack estudiándola con detenimiento, notó que algo había ocurrido entre ellos. ¿Se habrían enfadado? Parecían serios.

Los vio alejarse del lago, agarró una piedra y la lanzó con fuerza al agua, luego le dio un puñetazo a un árbol que tenía al lado y soltó un gruñido, mezcla de dolor y rabia.

Aquella noche, Tony siguió a Alyssa a las pistas, esperó un momento a que ella se acomodase y luego salió de entre las sombras y se sentó a su lado.

—Te equivocas con Jack —refunfuñó sorprendiéndola.

—No vuelvas a meterte en mis asuntos.

—Tiene ¿cuántos?, ¿quince años más que tú? Solo quiere aprovecharse de las circunstancias, tiene mujer e hijos. —Tony observó el perfil de su amiga, deseaba besarla—. ¿Qué pretendes, Alyssa?

—Se llama cumplir sueños.

—Eso suena enfermizo. ¡Te he visto besarle! ¿No te das cuenta de que esto va a terminar muy mal?

—¿Por qué me haces esto, Tony? —Alyssa abrazó sus rodillas y le miró, hablaba con tristeza.

Tony levantó la mano y rozó su mejilla, su piel parecía terciopelo. Alyssa cerró los ojos con su contacto y Tony sintió que podía ir un poco más allá.

—Podría dártelo todo. —Sintió una punzada de remordimientos por aquella charla.

Alyssa parecía cansada, pero tal vez fuera un buen momento para intentar conseguir lo que quería.

—No te quiero, Tony. Me duele porque estás haciendo que nuestra relación se rompa.

Tony deslizó su mano por debajo del pelo de Alyssa y acarició su nuca. Había hecho tantas veces aquello. Alyssa cerró los ojos, aunque esta vez no se quedó quieta y le apartó la mano empujando su brazo hacia un lado.

—No, Tony, eres mi amigo, no habrá más.

Él apretó los puños, su desprecio le había herido.

—¿No hay nada más que decir?

—No.

Se quedó en silencio un momento y la observó mientras ella miraba hacia la pista vacía, esta vez Roxy y Ron no estaban con ella.

—Creo que Kim está un poco enfadada contigo —señaló con frialdad, era tal y como se sentía él en ese momento, vacío y frío.

«Ojalá perdiese a todos sus amigos, ojalá se quedase sola. Entonces ella se lanzaría en mis brazos para que la consolase», pensó Tony. Cuando se levantó para marcharse, Alyssa no le retuvo; él tampoco quería seguir con aquella conversación.