Al pasado se lo llevaron las bombas 15. La fiesta #2
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15. La fiesta #2

Jack la miró saboreando sus palabras. De pronto se sintió ansioso, deseando besarla más que nunca.

Se inclinó hacia Alyssa cuando la voz grave de Tony rompió toda la magia.

—¿Cómo puedes venderte de esta forma? Parece mentira que seas tú. Recuerdo cuando me contabas el asco que sentías cuando te enterabas de que aquella o la otra rompían parejas, ¡que se habían vendido como fulanas! ¿Es eso lo que eres ahora?

Al reconocer el miedo y la sorpresa en la mirada de Alyssa, deseó aplastar a aquel gusano. Se levantó enfadado y encaró a Tony, ella no le había soltado la mano y sus uñas se le estaban clavando en la piel.

—¡No se te ocurra volver a hablarle así! —gruñó Jack apretando los dientes.

—¿O qué? —se burló el mercenario.

Alyssa tiró de la mano de Jack, lo que hizo que se girase a mirarla. Tony también la miró. Se levantó y enfrentó a su amigo. El actor se dio cuenta de que aquella mujer era una diosa vestida de rojo, luchando su propia guerra.

—Tony, te voy a recordar dos cosas: la primera, que tú no eres nada mío; la segunda, mi conciencia y mi pasado ya me hacen bastante daño como para que tú vengas y me lo eches en cara. —Estaba enfadada, su cuerpo estaba tenso.

—¿No te das cuenta de que te está utilizando? Te follará y cuando su mujerci…

—¡Calla! —le cortó tajante—. ¡Es mi vida! ¡Apártate de mi vista! —gritó.

Tony había enmudecido por el grito ronco de su amiga.

—¡Te está manipulando! —escupió las palabras, furioso.

Se soltó de la mano de Jack y dio un fuerte empujón en los hombros al mercenario, que ni se inmutó.

—¡No te metas en mi vida nunca más! —Alyssa pinchó en el pecho del mercenario varias veces mientras decía aquello. Se giró para mirar a Jack y con una media sonrisa se disculpó—. Tengo que irme, hablamos mañana.

Silbó atrayendo a los perros y se alejó de los dos hombres dejándolos solos. La notó furiosa, pero el miedo de su mirada era lo que más había preocupado a Jack. Seguro que las palabras de Tony habían hecho mella en sus avances.

La mano fuerte de Tony se cerró alrededor de su cuello. Aquello le pilló desprevenido. Aún estaba mirando como Alyssa giraba la esquina, cuando un puño se estrelló contra su nariz.

Bien, parecía que tenían algo que aclarar entre ellos y Tony ya había empezado.

Jack levantó los brazos para protegerse y con todas sus fuerzas estrelló un envite contra su estómago y con rapidez otro en la barbilla.

Sabía que había perdido la batalla antes de empezarla. Tenía que aprovechar el máximo.

El mercenario estampó la rodilla en sus costillas y eso le hizo doblarse de dolor.

Le aplastó la ceja partiéndosela, haciendo que la sangre caliente y viscosa resbalase por su mejilla.

«¿Eso son estrellitas?», pensó. Aprovechó la furia para asestarle un par de golpes en toda la cara y supo que lo había hecho bien, por su tambaleo.

Su cuerpo empezaba a resentirse. Uno de los puños de Tony acertó en su oreja, lo que provocó un pitido que le hizo zarandear la cabeza. Se llevó la mano al oído y el mercenario aprovechó para asestarle otro más.

Escuchó voces mientras atacaba de nuevo. Su adversario, mucho más rápido, le dio la sacudida final. De pronto todo estaba borroso y la cara de Ray estaba frente a él que había caído al suelo.

Despertó en su cama con un dolor insoportable en casi todo el cuerpo.

—Buenos días —escuchó esa voz dulce y suave—. ¡Te ha dejado fino!

Jack entreabrió los ojos como pudo, ya que los tenía hinchados.

—Solo me duele cuando respiro, tranquila, podré superarlo —bromeó Jack.

Alyssa rio con suavidad y se sentó junto a él en la cama.

—¿Nunca te han dicho que no te metas con los hombres que te doblan en tamaño y experiencia?

La voz de la mercenaria era burlona, pero en realidad se le notaba preocupada.

Jack intentó sonreír sin éxito, le dolía tanto todo que no podía ni levantar las comisuras de sus labios.

—Me lo voy a apuntar en algún lado para que no se me olvide… —se mofó, hasta que un ataque de tos le hizo doblarse hacia delante.

—Creo que alguien debería investigar por qué, cuando más te duele todo, siempre da tos —dijo Alyssa acariciando su frente. Su toque era suave, cariñoso.

—Es todo un misterio.

—He hablado con Tony. En parte tenía algo de razón.

Aquello no le gustaba, su relación avanzaba un paso y retrocedía tres.

—Dime, ¿en qué parte tenía razón?

—Siempre he odiado a la gente que hacía lo que yo estoy haciendo ahora.

—No es lo mismo y lo sabes.

—Erik y yo nos iremos hoy —cambió de tema.

Jack odiaba no tener fuerzas en aquel momento; Alyssa se le estaba escapando de nuevo. Cogió su mano y la apretó para que le prestase atención.

—No es lo mismo —repitió para que le entendiera.

—Necesito pensar.

Jack sabía que aquello no iba a ser fácil, pero las inseguridades de ella le hacían más daño que los puñetazos de Tony. Continuó hablando:

—Nos vemos a mi vuelta, recupérate pronto e intenta no pegar a nadie mientras no estoy.

—Alyssa… —la llamó.

Ella ya salía de su cuarto sin dejarle hablar, Jack lanzó la almohada contra la puerta, de lo que se arrepintió en cuanto lo hizo. No podía levantarse a por ella y ahora además de dolorido estaba incómodo. Soltó un gruñido y dio un puñetazo en el colchón.

—¡Sea como sea, voy a conseguir que estemos juntos!

Alyssa

—¡Tony! —le llamó para que se girase.

Aún no había hablado con él, aunque le hubiera dicho a Jack que lo había hecho. Era algo que no podía dejar pasar.

Se encontraba en la calle, junto a la valla de la salida.

—¿Pasa algo? —Tony solo tenía un par de moretones.

—Si vuelves a meterte en mi vida, si vuelves a pegar a Jack por lo que tú creas que es justo, o si vuelves a despreciar a Kim porque te parece que es…

—¿Una pesada? —terminó Tony la frase con tono chulesco.

—¡Déjame terminar! —gritó—. Eres y siempre has sido mi mejor amigo, lo único que me queda del pasado. Pero lo de ayer pasa de castaño a oscuro. ¡Te pasaste! —dijo al tiempo que le daba un toque con el dedo en el pecho.

Desde que había visto el estado de Jack tenía ganas de darle una paliza y se la estaba buscando.

—Aly…

—¡Que te calles! Esta semana, has despreciado a Kim haciéndola sentir como una mierda. Me has hecho sentir a mí como una mierda y has hecho sentirse a Jack como una mierda. ¿Me dejo a alguien? —No podía estar más enfadada; y ver como Tony sonreía de medio lado, la cabreó aún más.

En ese momento Erik dio unos golpecitos en el hombro de Alyssa, lo que la sobresaltó y se giró para darle un puñetazo, pero él se apartó justo a tiempo y solo le pegó al aire.

—¿Has terminado? Tenemos que irnos —indicó, haciendo que con su interrupción se calmase un poco.

—Intento hacer lo mejor para ti —refunfuñó Tony desde atrás.

Erik soltó una carcajada al escuchar ese cinismo, viniendo de él era sorprendente. Se apoyó en la reja que rodeaba al instituto y se puso en cuclillas mientras observaba la discusión.

—¡Pues déjalo ya! Es mi vida. No sé qué has hecho con mi amigo, pero quiero que vuelva, quiero al Tony de antes.

—¿Tu amigo? ¡Cuando follábamos no pensabas en mí como tu amigo! —señaló con desprecio.

Un jadeo hizo que los tres mirasen hacia la puerta, Kim estaba allí de pie, con cara de sorpresa. Erik se levantó dando un salto y se acercó a donde estaba ella llevándosela de allí.

—Te has pasado. Como siempre en los últimos meses.

—Tal vez es porque estoy enamorado de ti, o es porque me estás haciendo sufrir con cada una de tus acciones. —Parecía dolido, pero ya estaba cansada de sus tonterías.

—Sabes que no siento lo mismo, si me quisieras respetarías mis decisiones, ¡me respetarías! —le advirtió, se sentía impotente ante el comportamiento de su amigo, no lo soportaba más.

Tony intentó tocarle la mejilla, ella se apartó.

—Alyssa…

Ella dio un par de pasos atrás mirándole con rencor mientras se alejaba.