6. Un paseo contigo
Alyssa
J ack caminaba detrás de ella mientras se acercaban a la zona cero. Sus ojos vigilaban el perímetro. No podían perder de vista el peligro que significaba dar un paseo por una zona donde los hostiles ya habían atacado y sabían que existía un campamento.
Alyssa no pudo evitar pensar en lo ocurrido con Ray, ella no estaba al mando y no quería estarlo, si la situación se tensaba podía abandonar y dejarla a ella al cargo y no quería que eso sucediera.
Ya le había comentado en varias ocasiones que estaba cansado de la lucha y que la veía a ella como sucesora de lo que él inició.
Lo que más rondaba por su cabeza era si Jack la estaría mirando en aquel momento. Aquello era absurdo, ¡parecía una niña de doce años!
Llegaron a una enorme roca que había junto al claro donde se perdió Danielle.
Alyssa se apoyó en ella y dejó caer la mochila.
Se giró hacia Jack y descubrió que sí, la estaba mirando.
«Al final, va a resultar que el hombre de mis sueños se está fijando en mí», pensó, imaginándolo por un segundo.
Intentó descartar esa idea; era absurda.
—¿Ahora qué hacemos? —preguntó Jack.
—Descansar un momento sin perder la atención a lo que nos rodea.
Él asintió y se apoyó junto a ella. Al hacerlo, los hombros de ambos se rozaron. Alyssa se estremeció y se movió un poco para que no hubiera contacto. Jack la miró con una sonrisa socarrona.
—¿Por qué te molesta que te toque? —Una chispa de diversión brillaba en su mirada.
—No me siento cómoda.
—¿El efecto fan de nuevo? —Jack apretó los dientes para no reírse.
Alyssa miró hacia el reflejo de la luz del sol que se colaba entre las hojas de los árboles.
—Supongo —dijo con voz seca.
Ella se giró para encontrarse con sus ojos verdes; sus miradas se enredaron un momento. Tragó saliva para pasar el nudo que se le estaba formando en la garganta. Sentía sus propios dientes clavándose en el labio inferior, casi podía imaginar que era él quien la estaba mordiendo.
Jack se inclinó hacia delante, rompiendo el contacto de sus miradas, y sacó una botella de agua; mientras bebía, Alyssa contempló su perfil. No podía ser que un hombre fuera tan perfecto: facciones fuertes, nariz recta, y hasta la barba hortera que se había dejado le parecía atractiva.
Kim le había dicho que era un poco feote; luego le dijo que el amor era ciego y se burló de ella.
—¿Me miras? —Jack habló y volvió a beber.
Alyssa sintió arder sus mejillas, se levantó y empezó a caminar para salir del claro. Jack soltó una carcajada. Parecía hacerle gracia que ella pasase apuros.
—Empecemos con la búsqueda —ordenó.
Emprendieron la marcha tal como Ray había indicado, buscando alguna pista que pudiera llevarlos a un punto de partida.
Pasaron junto a unos arbustos y parecía que había algo detrás de la maleza.
Jack apartó los matorrales adelantándose a ella; el olor del jabón que usaba llegó a Alyssa invadiendo sus sentidos.
Estaban muy cerca, casi rozándose. Él le hizo una señal para que pasase delante y sus cuerpos se tocaron, haciendo que ella se estremeciera.
—¿Sabías que había una cueva? —dijo por preguntar algo.
—Sí, la utilizábamos para escondernos a veces. No es muy profunda.
Alyssa entró pasando muy pegada a su brazo, dio un par de pasos, pero al ser tan pequeña no había mucho donde mirar.
Se dio la vuelta para salir y tropezó contra el pecho de Jack, que la sujetó para evitar que cayese.
Había calculado mal y, al girarse, se dio con él de bruces.
Él no la soltaba. Miró hacia arriba y allí estaban sus ojos verdes, casi ocultos por la penumbra.
Jack la atrajo más contra su cuerpo, pasando uno de sus brazos por su cintura.
Sentía como si cada centímetro de su piel estuviera ardiendo.
Un cosquilleo recorrió su espalda por la anticipación de lo que podía pasar.
Anhelaba que la tocase más, que acariciase todo su cuerpo.
Durante un instante, creyó que la besaría. Notaba el calor que irradiaba el cuerpo de Jack. Estaba ansiosa, nerviosa. El olor, el calor y cómo la estaba mirando. De pronto él aflojó su agarre, soltando un leve gruñido antes de apartarse un poco para dejarla salir.
Le costó un instante recomponerse. En un momento estaba a punto de besarla y al siguiente la soltaba.
Eso la confundió. Aunque lo que rascaba en su conciencia era el alivio por lo que no había pasado, tal vez era mejor así, era un hombre casado y ella no iba a ser la otra.
La decepción hacía que su corazón martillease contra su pecho. ¡Qué complicado estaba resultando todo!
¿En qué demonios estaba pensando? Alyssa tenía que centrarse.
Tener algo con él era imposible y, en cambio, ella ahí de pie como una imbécil, esperando un beso que nunca llegaría. Maldijo la sensación que le había causado su cercanía. Aquella noche soñaría con angelitos de ojos verdes tocándole las narices o lo que no eran las narices.
Jack
Sujetó a Alyssa cuando chocó contra él y creyó que caerían al suelo. Hubiera estado bien que su culo terminase contra la roca al caer, así hubiese cambiado la tentación por dolor, aunque tenerla sobre su cuerpo lo hubiera empeorado todo.
Cuando vio que el momento daba pie a un beso, no pensó en otra cosa.
Solo quería saborear su labio inferior, algo más grueso que el superior, que le estaba incitando.
La cicatriz en la barbilla hubiera sido su siguiente objetivo.
Si la hubiera besado, ahora estarían en el suelo de aquella cueva.
Haciendo el amor y devorándose lentamente, o tal vez con ansiedad y deseo.
Tembló con el simple hecho de pensarlo. Sí, quería estar entre los brazos de aquella mujer, pero si ocurría, si en algún momento ellos empezaban algo, ¿ella dejaría de buscar a Danielle y a Any?
No sabía lo que Alyssa haría si él cedía al deseo.
Tal vez tuviera miedo de buscar a su mujer y dejase de hacerlo.
Tenía que mantener las distancias, al menos de momento.
La deseaba y no parecía algo pasajero. Ya tendrían tiempo de algo más.
Cuando él zanjase sus asuntos matrimoniales, en ese momento iría a por ella y a por todo lo que sus deliciosos sonrojos prometían en silencio.
—Hay un pueblo algo más abajo siguiendo el río. —Mientras ella miraba el mapa, podía notarse con claridad su nerviosismo por lo ocurrido—. Iremos y luego volveremos al instituto, nos puede llevar unas cinco horas inspeccionarlo todo, o tal vez más, aunque no parece que sea muy grande.
Debían centrarse en lo que estaban haciendo. Que Alyssa se pusiera a mirar el mapa y marcase una nueva ruta ayudaría a dejar de pensar en lo que había pasado.
—Como quieras.
Jack evitó mirarla, no podía hacerlo, estaba demasiado excitado.
—Pues vamos.
Alyssa emprendió la marcha. No comentó nada al respecto y Jack agradeció que no lo hiciera. La tensión sexual entre ambos ya era más que evidente, pero había otras prioridades.
Caminaron en silencio y se mantuvieron alerta, deteniéndose a mirar el mapa de vez en cuando. Al llegar al pueblo, Alyssa señaló una calle lateral y se separaron.
Tenían que buscar marcas de superficies limpias, el polvo ya lo invadía todo. Una puerta con el pomo brillante o una ventana limpia significaba que alguien podía estar viviendo allí. También sabía que tenía que evitar ser visto y caminar con sigilo y atento.
Jack aún sentía el cuerpo de Alyssa pegado al suyo, a pesar de caminar más de una hora todavía notaba el calor de su cuerpo sobre la piel.
Su mente había jugado con su deseo todo el camino.
La había imaginado de mil maneras, sobre todo la veía sentada a horcajadas sobre sus caderas y haciendo cosas de las que no podría disfrutar en un futuro próximo.
Hacía una eternidad que no se sentía así de excitado por alguien.
Hacía demasiado tiempo que la relación con su mujer se había enfriado. Por no mandarlo todo a la mierda, intentó salvar los trece años de matrimonio que llevaban. El amor terminó secándose y convirtiéndose en polvo, con cada golpe que Danielle le daba.
Al estallar la guerra, Jack había ido a casa de sus amigos Jared y Jenn.
Para cuando se dieron cuenta, las dos familias estaban en la calle mendigando y escondiéndose de la muerte.
Sí, hacía demasiados años que no estaba con una mujer, y sentir a Alyssa tan cerca lo había dejado marcado por el deseo y el calor del momento.
Tras llegar al otro extremo del pueblo, volvió por la calle central por donde sabía que la encontraría.
—¿Todo bien?
Se sobresaltó al escuchar la voz de su acompañante, ya que no la había visto llegar. Alyssa era muy sigilosa; ambos se agacharon tras una camioneta. Ella miró a lo largo de la calle asomando la cabeza por el lateral, luego examinó los edificios y se volvió a sentar en el suelo junto a él.
—¿Estabas paseando por las calles? —No era una simple pregunta, estaba enfadada.
—¿Paseando?
—Te he visto tan tranquilo, como si dieras un paseo. Tienes que estar atento —recalcó, y le dio un manotazo en el brazo frunciendo el ceño.
—No me había dado cuenta, tenía la cabeza en otra parte.
Alyssa gruñó mirando al otro lado de la camioneta, fijándose en los balcones, ventanas de la calle y los portales vacíos, luego le hizo una señal para que salieran.
—No he visto nada raro en mis calles.
Ella asintió y se puso a su lado. Le llegó el olor de la mercenaria, una mezcla entre montaña y lavanda, aquello le transportó de nuevo a la cueva.
—Volvamos al instituto —dijo de pronto—. He encontrado una farmacia en la calle de al lado, vamos y llenamos las mochilas antes de irnos.
Mientras saltaban balcones caídos y escombros, vigilaban que no hubiera hostiles. Al girar la calle, Alyssa señaló la farmacia.
Entraron con sigilo. Después de saquear lo que más les interesaba cerraron la puerta para dejarla como la habían encontrado y salieron hacia el instituto.
El camino a casa fue mucho más rápido, se escondían entre los arbustos y los árboles, de vez en cuando se paraban para vigilar que no les seguían y luego corrían atentos.
Algo más de una hora después estaban llegando al instituto. Entraron por el gimnasio y hablaron con Jake, que les dio acceso para ir a las duchas sin necesidad de cuarentena.
Desde que entraron al gimnasio y después al encontrarse en el pasillo central del instituto, ninguno habló, apenas una sonrisa para encaminarse cada uno a sus habitaciones, Jack notaba la tensión entre ellos.
Sabía que ella también se sentía atraída por él, pero ¿sentiría algo real por Jack Miller?
¿O solo era por ser el protagonista de la serie?
La había visto enfadarse por su actitud en el pueblo, luego habían hablado muy poco durante el regreso. Aquella actitud había molestado a Jack, ¿se había enfadado por no esconderse mejor o por lo ocurrido en la cueva?
En aquellos momentos solo quería llegar a su habitación, abrazar a sus hijos y descansar. Mañana ya pensaría en todo lo demás.