1. ¡Jack Miller! #3
Luego volvió la mirada hacia Alyssa. Había estado a punto de lanzarse para ayudarla con aquel hombre al que llamaban Erik. Su instinto le pedía que lo hiciera, pero el otro hombre se interpuso y tranquilizó las cosas antes de que fueran a más.
—¿Qué os hace pensar que iremos con vosotros? Después de veros discutir, no sé si es lo que más nos conviene —dijo dándose cuenta de que ella le estaba mirando.
—Tal vez sea porque veo que puedes necesitar una buena ducha —respondió Alyssa con sarcasmo—. O igual porque necesitas dormir más de ocho horas seguidas sin preocuparte por posibles ataques.
Jack apretó los dientes para no contestarle. A él le daba igual lo que le pasase; no obstante, los suyos lo necesitaban.
Jenn, su mejor amiga, se acercó a Tony con una sonrisa tímida y se pusieron a hablar. Él no pudo evitar sentirse mal por cómo vivía su gente; tal vez, ellos le ayudasen a mejorar las circunstancias de todos.
—Iremos con vosotros —sentenció mientras volvía a contemplar a su salvadora.
Se notaba que no era la primera vez que luchaba contra el enemigo; tenía ese tipo de seguridad que te da la experiencia. Ellos protegerían a los suyos.
Todos esperaban su decisión y la secundaron; hacía tiempo que las responsabilidades habían recaído sobre él. Vivir con esa gente podía quitarle un peso de encima.
Alyssa
Alyssa observaba cómo recogían sus cosas. Un niño pasó por su lado y la miró; sabía que no debía tener un aspecto muy agradable, que iba vestida para la guerra, con ropas oscuras teñidas de sangre y armas a la vista.
—¿Me tienes miedo? —preguntó Alyssa poniéndose en cuclillas—. ¿Cómo te llamas?
—Me llamo Richard —la voz del niño sonaba firme, era un pequeño muy valiente—, y no te tengo miedo.
—Y Richard, ¿qué es lo que miras?
El niño se sonrojó de una forma muy dulce.
—Has salvado a mi papá —afirmó señalando a Jack—. Gracias.
Sí, aquel pequeño era tan encantador como su padre.
Había tenido fotos de Jack cuando era más joven; como fan número uno, le conocía demasiado bien y aquel niño era clavado a él.
En otro tiempo, Instagram le había mostrado fotos de sus hijos, le seguía en todas las redes sociales, así que conocía bien a su familia; se sabía su vida al dedillo.
Alyssa le pasó la mano por el pelo. Luego se levantó y descubrió a Jack mirándolos. Dio un paso atrás apartándose un poco del niño y endureció su rostro.
—Gracias —dijo Jack acercándose a ellos—. No había tenido tiempo de agradecerte que me salvaras antes.
Ella asintió apretando los dientes; sus emociones estaban hechas papilla por su culpa, tenía que controlarse. Lo que había sentido por él volvía a despertar; aunque siempre había sido algo platónico, en aquel momento le parecía más intenso.
A los trece años descubrió la serie en la que trabajaba, aquellos gestos tan suyos como rascarse la ceja cuando pensaba algo, su voz grave y algo ronca, su actitud en actos públicos, siempre alegre y divertida.
En ese otro tiempo, Jack era un hombre abierto y bromista, pero el mundo ya no era así; tal vez él ya no fuera de aquel modo, la gente cambia.
La mercenaria se sentó en una roca que había algo alejada del grupo, vigilando la entrada a aquel lugar escondido.
Mientras los demás recogían para mudarse con ellos, observó a los niños; dos eran de Jack, aunque recordaba que antes eran tres.
También estaban los hijos de Jenn. Era amiga de Jack y actriz antes de la guerra.
Todo lo que estaban viviendo desde que la guerra empezó la había endurecido, pero al ver a Jack, al tenerle tan cerca, se había dado cuenta de que aún tenía sentimientos que había creído olvidados. Todavía quedaba algo del pasado en su interior.
Tony se acercó a Alyssa y se acuclilló a su lado para hablar.
—¿Qué te parecen? —le preguntó.
Alyssa los miró y sonrió con tristeza.
—Asustados, sucios y hambrientos.
—Pues, entonces, menos mal que los hemos encontrado.
Su amigo le dio una palmada en la rodilla al mismo tiempo que se levantaba.
—¿No reconoces a Jack Miller y Jenn Portman?
Su compañero miró hacia la gente; sabía de quiénes le hablaba. Durante su adolescencia, Alyssa había tenido a ese hombre en un pedestal y Jenn era una actriz secundaria bastante atractiva, morena de pelo oscuro y bajita. Su amigo repasó a todo el campamento.
Jack se acercó hasta ellos y, a pesar de la barba y el pelo largo, al fin su amigo había descubierto quién era el famoso Miller.
—¿Me firmas un autógrafo? —pidió Tony con tono socarrón.
Alyssa notó la tensión en los puños apretados del actor.
—Ya estamos preparados para irnos —contestó él, evitando responder a la broma—. Nos gustaría que los niños no vieran lo que ha pasado a ese lado de los árboles.
—Pues vamos —dijo ella levantándose de la piedra—. Avisa al grupo de que caminen lo más sigilosos posible, y los niños más pequeños los debéis cargar en brazos. Saldremos por allí.
Jack asintió y se pusieron en marcha. Ella encabezó el grupo, mientras que Tony permanecía en la retaguardia para vigilar. El camino iba a ser largo con los niños, pero estarían alerta.