Al otro lado de la oscuridad (Bilogía Oscuridad 1) CAPÍTULO 38
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CAPÍTULO 38

Madison

Llevo una hora en la cafetería con Sarah poniéndola al día de todo, o casi todo. Knox y yo hemos decidido que es más seguro para los dos que nadie sepa que Jake es mi hermano. Ya van a intentar relacionarnos con su muerte, así que intentaremos tener con él los menos hilos posibles.

El jefe de Knox nos ha facilitado mucho la vida y ha enemistado a Jake con varios distribuidores de drogas del pueblo, dejando deudas a su nombre. Es más probable que la policía siga esa línea de investigación que la nuestra, pero es mejor dejarlo todo atado.

Le hablo a Sarah sobre Knox, de la casualidad de encontrarnos en Alaska después de muchos años de no saber nada el uno del otro, cómo poco a poco nos fuimos acercando y terminamos subiendo juntos a la cabaña que yo había alquilado. Cómo nos enamoramos allí arriba.

—Me alegro mucho de que por fin seas feliz con un hombre bueno y que te trata bien, Madison. Estar lejos de Jake es lo mejor que te puede pasar en la vida .

No sé si describiría a Knox como un hombre bueno, pero tampoco voy a quitar a Sarah de su error. Para mí, será el mejor hombre de todos.

Escucho una moto y, al girar la cabeza, veo a través del cristal a un Knox vigilante. Si está aquí significa que la hora se acerca y comienzo a ponerme nerviosa. Sarah lo nota.

—¿Pasa algo, Madison?

—Después de todo lo que me has contado que está haciendo Jake para encontrarme, supongo que me inquieta un poco estar aquí.

Es probable que Knox y yo nos mudemos del pueblo, me duele dejarte atrás…

—Cojo aire en un intento por deshacer el nudo que hay en mi garganta.

La realidad es que me duele dejar a Sarah fuera de mi vida—.

Pero creo que es lo más seguro para mí. No queremos problemas, sino tener una vida tranquila.

—Estoy totalmente de acu… —Sarah comienza a darme la razón, cuando calla de pronto.

Y no hace falta que me diga nada, porque lo sé. Sé exactamente quién acaba de entrar por la puerta. Estoy temblando de miedo, pero debo confiar en el plan que nos ha traído aquí. Esta noche será la última que pase miedo.

Jake se acerca a la mesa y me sujeta con fuerza por el brazo. No puedo evitar soltar un quejido de dolor mientras él tira de mí para ponerme de pie .

—¿Dónde estabas, pequeña hija de puta? Llevo más de dos meses volviéndome jodidamente loco buscándote por todos lados.

Así me pagas todo lo que he hecho por ti toda nuestra puta vida.

Vas a pagarlo, Madison. Lo vas a pagar muy caro.

—Deja de gritar y se acerca a mi oído para que nadie más del bar lo pueda escuchar , donde me susurra —: Tengo varios hombres haciendo cola para probar tu coñito, zorra.

Tengo muchas deudas, y voy a pagar todas y cada una de ellas con tu puto cuerpo.

Con tu puto agujero caliente. Es para lo único que vales.

Estoy congelada, no puedo moverme debido al terror, lo que le facilita mucho las cosas a Jake para sacarme a empujones del bar ante los gritos de una Sarah que no puede hacer mucho por ayudarme.

Cuando llegamos a casa de Jake, mi labio sangra por los golpes que me ha dado mientras conducía. Baja del coche, lo rodea y me abre la puerta. Cuando no obedezco me sujeta por el pelo y me lleva arrastras a casa.

Cuando entramos, lo toma por sorpresa encontrarse a Knox sentado en nuestro sofá, esperándonos.

Veo la mirada que le dedica a Jake cuando es consciente de que me está arrastrando por el pelo.

—Quita tus jodidas manos de encima de mi mujer.

—El huerfanito ha vuelto a buscar a su enamorada, qué bonito. La alejé de ti siendo una niña y lo volveré a hacer Knox. Voy a romperla tanto que no tendrás trozos que pegar…

Jake no consigue reaccionar a tiempo para esquivar el puño de Knox directo en la sien, y cae inconsciente.

Knox me envuelve en sus brazos y me consuela. No soy consciente de que lloro hasta que sus manos me enjuagan las lágrimas que caen por las mejillas.

—Ya está, conejita, nunca más. No volverá a tocarte nunca más.