Al otro lado de la oscuridad (Bilogía Oscuridad 1) CAPÍTULO 25
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CAPÍTULO 25

Madison

Me levanto por la mañana lista para emprender mi viaje.

Dejé la mochila preparada la noche anterior después de unos mensajes la hostia de raros.

Necesito largarme de aquí cuanto antes, así que saldré para la cabaña lo antes posible.

Allí arriba dejaré todo atrás, incluidos a los imbéciles que me quieren joder por teléfono.

Llevo toda la puta noche dándole vueltas y no sé quién cojones puede ser, y eso me asusta, porque parecía saber cosas sobre mí.

Así que huyo, otra vez. Se ve que es algo que se me da demasiado bien.

Que le jodan a todo el mundo.

Estoy cansada. Física y emocionalmente. No puedo más. No quiero poder más.

Y todavía me queda un gran camino por delante para poder llegar a la cabaña.

Me han dejado un mapa y varios panfletos con la información suficiente para no perderme. En teoría. La práctica puede resultar muy diferente. Nunca he salido de el pueblo ni, por consiguiente, caminado en medio de un bosque .

Cuando despliego el papel con las instrucciones, me desespera darme cuenta de que no podré dormir esta noche en la cabaña.

. Después de todo el día caminando, tendré que hacer noche en una pequeña zona de acampada, donde hay montadas de forma permanente un par de tiendas, así que al menos no tendré que cargar con una. Llegaré después de otro día a pie..

Así que, antes de darle más vueltas, pido servicio de habitaciones para poder llevarme algo caliente para el camino.

Desayuno rápido, me pongo la mochila a la espalda y me encamino hacia la montaña.

Para poder llegar tengo que pasar por la calle principal, lo que me viene genial para parar a hacer compras para subsistir en la cabaña los días que decida estar.

allí. Hago una última parada técnica para comprarme un café.

Me niego en rotundo a vivir sin cafeína.

El comienzo de la subida a la montaña no ha estado mal.

Me deleité con el paisaje, varias ardillas corretearon a mi alrededor, he visto pájaros que no había visto en mi vida…

Pero, después de varias horas andando, me duelen los pies, las pi ernas, el poco sol de la mañana que se cuela entre los árboles me ha quemado la cara…

Estoy hasta los putos cojones y me queda todavía mucho camino por delante.

Necesito hacer una parada, así que me siento en la primera piedra que encuentro y me como alguna de las cosas que me he traído del hotel.

Esa parece ser la única idea buena que he tenido.

Después de terminar descansar un poco, me pongo en marcha de nuevo.

Pero decido que estoy hasta los cojones de la puta naturaleza; todo está jodidamente lleno de bichos.

Se ve que hay muchas cosas que no he tenido en cuenta. Me apiado de mí misma y, aunque me había prometido no hacerlo, llamo a Sarah. Contesta al segundo tono.

—¿Todo bien? —Parece preocupada.

—Hola a ti también. ¿Por qué no iba a estar bien?

—Porque llevo sin saber de ti varios días —responde cortante—. Me prometí darte tu espacio y no llamarte, pero empezaba a estar algo nerviosa. Sobre todo después de hablar con Jake.

—¿Por qué has hablado con Jake?

No entiendo que Sarah haya hablado con él. Es mi amiga, debería estar de mi parte. ¿Es que está dispuesta a darle información sobre mí? O quizás él quiera algo de ella …

—Me lleva llamando desde que saliste de tu casa —interrumpe mis pensamientos—, y se presentó en mi oficina hace un par de días.

Quería saber dónde coño estabas y por qué no contestabas el teléfono.

Decía que la casa estaba sucia y la nevera vacía.

Me pidió que dejaras de hacer el imbécil y fueras al súper; estaba pidiendo comida a domicilio y pagando con el dinero que tienes en casa.

Lo mandé a la mierda, pero me puso nerviosa cuando me dijo que no podía contactar contigo de ningún modo.

Eso me extraña. No ha intentado ponerse en contacto conmigo en ningún momento, ni una sola llamada ni mensaje. Absolutamente nada. No sabía cómo sentirme frente a eso, la verdad. Pero en ningún momento ha intentado nada.

—Mi teléfono ha estado siempre operativo —explico—, solo estaba intentando desconectar un poco de todo, por eso no te llame antes.

—Pues está como loco, Madison. Se le fue la olla cuando le dije que te habías subido a un avión. Pero le he dicho que yo no sabía a dónde. Ha estado preguntando a todo el mundo en el pueblo . Dice que alguien te ha secuestrado porque esto no es propio de ti.

Supongo que no. Pero la verdad es que siento que he llegado a mi límite de aguantar mierda con él. Encontrarlo con otra en mi cama simplemente fue la gota que derramó el vaso .

—Supongo que tendré que plantearme hablar con él.

—Ni se te ocurra. Ya has dado el paso más difícil. Ahora, mantenlo. Contacto cero amiga.

Estoy un buen rato con Sarah al teléfono hablando de cosas más banales.

Le cuento que me he enamorado de esta ciudad, que es un sitio precioso y ella me explica un poco de su día pero, en medio de una anécdota de su amiga Jaz, escucho una voz masculina que la insta a volver a la cama y terminar lo que empezó.

Me río y decidimos llamarnos en otro momento.

Me doy cuenta de que, al ir charlando con mi amiga, el camino se me ha hecho mucho más ameno.

Pero el peso de la soledad me ahoga en cuanto vuelvo a caminar sola.

Estoy deseando llegar al campamento y poder descansar.

Necesito que termine ya este día. No sé en qué momento se me ocurrió que estar sola iba a ser una buena idea.