Al otro lado de la oscuridad (Bilogía Oscuridad 1) CAPÍTULO 14
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CAPÍTULO 14

ÉL

Sigo a Madison desde que sale del hotel. Mi sonrisa es un reflejo de la suya, fruto de la fascinación por todo lo que está descubriendo.

La calle está abarrotada de gente disfrazada, por lo que me compro una máscara de Ghostface en la primera tienda que encuentro. Creo que llamaré menos la atención que con el casco de la moto puesto.

No puedo resistirme a seguirla más de cerca.

Madison se para a leer un cartel en la pared de una tienda.

Me quedo atrás pensando que será cosa de un par de minutos.

Pero Madison no se mueve ni con el avanzar de las agujas del reloj, y la curiosidad se adueña de mi.

Me encamino hacia ella. Tenerla a tan poca distancia me incita a levantar el brazo para acariciarle el pelo, y decido no resistirme.

Sin que ella sea consciente, cojo uno de sus mechones y lo enredo entre mis dedos.

A través de la máscara me llega el ligero aroma a frutos rojos, lo que todavía me da más ganas de enterrar mi nariz en su pelo, pero me contengo.

No es consciente de que estoy detrás de ella hasta que pronuncio la primera palabra.

—Mañana por la noche es el baile de disfraces —digo, haciendo alusión al cartel que ha llamado su atención, modificando mi voz para que no me reconozca—. Me encantaría ver por allí a alguien tan bonita como tú.

Rezo para que me mire a la cara y diga que sí, que mañana me verá aquí, aunque no tenga ni idea de quién soy.

Se gira y posa sus ojos en el lugar en el que deberían estar los míos, pero le devuelve la mirada un trozo de tela negra.

—No acostumbro a aceptar invitaciones de desconocidos —dice, un poco desconfiada.

—Encantado, Ghostface. —Ella se ríe.

—Sí, eso ya lo había notado. Pero no sé quién hay bajo la máscara. Podrías ser cualquiera. Podrías querer hacerme daño.

—Oh, quiero hacerte daño. Quiero hacerte gritar, pero no del modo en que te imaginas. —Le acerco un dedo enguantado y lo paso a lo largo de su cuello. Su piel se eriza a mi paso—. Pero, de momento, me contentaré con verte mañana en estas calles y compartir un rato contigo .

Abre y cierra la boca un par de veces. Me mira fijamente, intentando ver tras la rejilla negra de la máscara. Se rinde cuando solo la más profunda oscuridad le devuelve la mirada.

—Me lo pensaré. —Se gira con la respiración acelerada y comienza a caminar, mirando por encima del hombro, asegurándose de que no la persigo. Sé que la he asustado.

Paso 2 —acercarme a ella—: completado.

Me giro, me quito la máscara para ponerme el casco. Me subo en la moto y continuó siguiendo a mi conejita, que callejea mientras admira cada una de las decoraciones de Halloween. Sigue agitada y yo solo puedo sentir satisfacción.