Al límite del ocaso CAPÍTULO X #2
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CAPÍTULO X #2

La expresión de Mateo, cambió por completo.

-¿Qué…? ¿Estás seguro?

Cuando colgó, volvió al comedor completamente serio.

Olga lo miró preocupada.

-¿Qué pasa?

- Han detenido a un hombre por el incendio del polígono… pero dice que no actúo solo.

El silencio fue absoluto.

-Según está declarando, alguien le pagó para provocar un pequeño incendio… pero el plan salió mal y terminó convirtiéndose en un infierno.

Nadie dijo una palabra.

Mateo hijo miró a Carmen y le apretó la mano por debajo de la mesa.

Lo que debía haber sido una noche para celebrar su relación, acababa de convertirse en el inicio de una historia más peligrosa. Y ninguno de ellos imaginaba dónde llegaría aquella investigación.

Durante unos segundos, nadie tocó la comida.

Olga fue la primera en romper el silencio.

-¿Han dicho quién es?

Mateo negó despacio con la cabeza.

-No. Solo que la investigación ha dado un giro inesperado. El detenido asegura que él únicamente debía provocar un pequeño incendio para cobrar un seguro. Nunca imaginó que aquello acabaría explotando.

-¿Y dice quién lo contrató?- preguntó Carmen.

-Eso es lo que intentan averiguar.

Mateo hijo miró a su padre.

-¿Quién te ha llamado?

-Julián, sigue en el parque. Dice que la policía ha pedido discreción porque hay más personas implicadas.

Olga suspiró.

-Pobres familias… Hay gente que aún está ingresada.

El ambiente se había enfriado por completo.

Carmen intentó cambiar de tema.

-Bueno que estoy aquí, quería daos las gracias por recibirme.

Olga se sentó de nuevo.

-No tienes que darlas. Si mi hijo te ha traído es porque te quiere y eso para nosotros suficiente.

La joven bajo la mirada algo emocionada.

-La verdad es que venía algo nerviosa.

-¿Por qué?- preguntó la hija pequeña de Olga, Lisa.

-Porque nunca se sabe cómo te va a recibir la familia de tu pareja.

Mateo padre soltó una carcajada.

-Pues ya lo has visto. Aquí hacemos muchas preguntas, pero enseguida tratamos a la gente como de casa.

Las risas siguieron y consiguieron aliviar un poco la tensión.

Cuando acabaron de cenar, pasaron al Sali a tomar café.

Matero hijo y Carmen, quedaron solos unos minutos en la terraza.

¿Estás bien?- preguntó él.

Ella asintió.

-Sí… tus padres son maravillosos.

-También les has gustado mucho.

Carmen, apoyó la cabeza en su hombro.

-Solo falta que mi padre te conozca.

Mateo sonrió.

-¿Crees que le caeré bien?

Ella rio.

-Eso espero… aunque primero tendré que contarle que tengo novio.

Los dos se quedaron mirando las luces de la ciudad. Sin saber que, en ese mismo instante, el teléfono de Carmen vibraba dentro de su bolso.

Era el número de su padre.

Cuando lo vio unos minutos después, abrió el mensaje.

Solo tenía una frase.

“¿Donde estás hija?”

-Estoy en casa de un amigo papá. Con el que salgo. Ya quedamos y te lo presento.

-Vale. Deber ser serio si has ido a su casa con su familia.

-Lo es. Te quiero papá. Ya te llamo.

-Bien hija, cuídate.

Volvieron al salón tomarse el café. Y entonces Mateo padre, mientras lo tomaban, le reafirmó.

Entonces tu padre era bombero y lo dejó hace unos meses. Debo conocerlo entonces.

-Seguro, sí, se jubiló hace seis. Se llama Fernando Casado.

Y Olga tosió y casi se le cae el café en la mesa. Lisa su hija que estaba a su lado le dio unos golpecitos en la espalda y Mateo padre se quedó sin decir nada , por una vez.

-¿Lo conoce?

-Lo conocemos, sí, Olga y yo lo conocemos. Lo que no sabemos es si él quiere a mi hijo para ti. Tú eres más joven tres años que él.

-¿Lo saben…?

-Ahora que sabemos el nombre de tu padre, sí.

-Siempre tuve que sensación y se lo dije a Mateo que algo había habido entre ustedes y mis padres- dijo Carmen.

Y lo hubo- dijo Mateo padre.

-Por favor quiero saberlo.

-Casi es preferible que te lo cuente tu padre, Carmen, por nuestra parte, seas de quien seas hija, nos gustas para Mateo. Eres encantadora y no nos importa la edad. Fíjate su padre me lleva diez años y ni se nota- y Mateo la miró con adoración y complicidad.

-Papá lo que sea, queremos saberlo tenemos derecho. Ya oiremos la versión de su padre.

-Está bien, si lo queréis así…

Carmen prestaba atención infinita, al igual que Mateo y Lisa.

-Tu padre tuvo hace muchos años, antes de que nacieras una caída por unas escaleras de un edificio, en una salida de un incendio, tenía 30 años, yo 33.

Éramos los mejores amigos del mundo. Pero lo que él sufrió casi lo dejó parapléjico.

Se retiró del mundo, de amistades y tus abuelos que en paz descansen ya lo llevaron a Toledo esa residencia que hay y que han mejorado con el tiempo.

Allí estuvo dos años, largos, yo llamaba a tus padres porque nunca quería hablar ya te digo, ni conmigo.

Llevaba casi dos años saliendo con tu madre y ella lo dejo.

-¿Que dejo a mi padre por un accidente?

-Pensó que era lo mejor para ella y de eso nunca se curó tu padre, más cuando a los tres meses empezó a salir con óscar.

-Si, está casada con Óscar.

-Eso fue después.

Le quedaba un año y lo trajeron de nuevo a Sevilla, pero no quería a nadie y tus abuelo con amenazas consiguieron que Polga, entrara interna en la casa, para hacerle todo, estar al tanto de la casa, comida, ropa, medicación, llevarlo al fisio al gym.

-La casa estaba hecho un desastre- dijo Olga y estuve dos semanas para ponerla limpia.

-Como una patena. Y me contestó al menos y empecé a ir a verlo a diario cuando podía. Me enamoré de Olga la primera vez que la vi- se miraron con amor. Pero a ella le gustaba tu padre, que estaba insoportable. Enfadado con el mundo y ella lo sacó de allí y se enamoro de él.

-¿Mi padre y usted?

-Siempre estuvo enamorado de ella. Y yo también.

-Qué dice, ¿en serio?

Y tan en serio. Salieron hasta cuando justo terminaba su trabajo y él se incorporaba de nuevo, un año más tarde a la central. Tres años de su vida curándose.

Pero Olga se compró un piso con dinero que tenía de su padre y un coche. El piso en el que vives Mateo.

-Sí está cerca del de mi padre.

Y como no pusieron nombre a la su relación, ella se quedó sola.

Yo le di una buena bronca. Al final salieron dos meses felices, se querían, hasta que tu madre fue a su casa una noche a pedirle perdón, cuando rompió con Óscar y pensó que todo iba a ser igual, y esa noche, en el perdón y la despedida, te concibieron.

Pero Olga llegó a la mañana siguiente y vio a tu madre.

Él le suplicó que no había pasado nada, y ella, tu madre, y yo no quise meterme ni mentir. Sufría por Olga.

Pero las verdades salen a la luz y se quedó embarazada de ti.

Y entonces fue Olga la que no quiso saber nada de nadie.

Tu padre vivió con tu madre por ti, pero nunca pudo amarla de nuevo.

Y se separaron años después. No quiso mi amistad porque yo insistí con Olga hasta enamorarla.

Un año me costó, hasta que aprobó esas benditas oposiciones.

Y aquí estamos. Olga lo perdonó, peor ya nada fue igual.

Yo pensé que podíamos volver a ser amigos, pero me equivoqué.

A nuestra familia eres bienvenida Carmen, a mi no me importa- dijo Olga- a Mateo tampoco. Tu padre va a ser un hueso duro de roer.

-Dios mío señora Olga, ¡qué historia!

-No me digas señora, para ti soy Olga. Y para ti escucha a tu corazón, a nadie más.

-Mama, dijo Mateo…

-Hijo no sabíamos con quien salías. Ni siquiera si salías con alguien, pero jamás nos meteremos en tu vida privada, salvo si te hacen daño.

-Así es- dijo Mateo- si no eres tan feliz como lo hemos sido tu madre y yo a pesar de todo. No necesitas un amor.

-Lo amo, no lo duden.

-Creo que eres la hija que mi hijo merece Carmen. Espero que mi hijo sea igual para tu padre.

-Hablaremos con él.

-Muy bien, ahora a probar esta tarta.