Aileen O’Reilly Capítulo 10
30%

Capítulo 10

Mis deportivas se hunden en la tierra blanda. Tengo tierra en las pantorrillas y no sé qué he hecho para que llegue hasta allí. Pero mi forma de caminar no tiene importancia.

Tengo poco menos de una hora para encontrar ciertas plantas interesantes en el bosque y, por qué no, volver a cruzarme con las hadas. Es verdad que no son muy locuaces, pero después de enviarme un lícano herido me deben una explicación.

¿Qué era esa criatura? No la llegué a ver, pero su sola presencia te helaba la sangre. Estoy convencida de que nunca me he cruzado con nada parecido lo que no augura nada bueno.

Lo último que quiero es que Cam esté en peligro. No me apetece para nada cruzarme en el camino de un monstruo capaz de herir de tanta gravedad a un lícano.

«Las hadas me han llamado para que ayude a los sobrenaturales de Black River Falls».

Me rasco el codo contra un tronco al cambiar de dirección demasiado bruscamente. Me ha parecido ver melisa, pero no lo es.

Aunque las hadas sean la encarnación de la naturaleza, no tengo ninguna obligación mágica de obedecerles. La idea de ignorar su llamada me resulta insoportable, pero poner en peligro a Cam lo es aún más.

«¿Qué voy a hacer?».

No quiero revelarle a nadie lo que soy. No quiero tener nada que ver con los lícanos y polimórficos de aquí, y menos aún con las brujas. Técnicamente, no les debo nada, a pesar de la vocecita que me susurra que eso no es verdad.

Hice el juramento de los druidas a los catorce años. Durante demasiados años he tenido que ignorarlo para esconder y criar a mi hermano.

¿Y si ha llegado el momento de asumir mis responsabilidades?

«No me gusta nada esta situación».

Me agacho para observar algunas plantas. Alejarse de los senderos a menudo me ayuda a encontrar tesoros.

La posibilidad de volver a mudarnos me atraviesa el alma.

Si no nos quedase más remedio por nuestra propia seguridad, abandonaría todos nuestros muebles y efectos personales no indispensables.

Los libros y posesiones relacionados con los druidas que conservo caben en el maletero de mi viejo coche.

Con nuestra ropa detrás y unos pocos alimentos, Cam y yo podemos irnos de aquí y empezar una nueva vida en otra parte.

Una vida en la que tendría que trabajar mucho para volver a comprarlo todo, o incluso robar. Una vida estrechándonos aún más el cinturón, pero en la que mi hermanito estaría a salvo.

«Una vida simulando ser otra persona…».

Saco las pequeñas tijeras de podar de mi mochila y corto unas cuantas hojas de menta silvestre. El olor me da ganas de cocinar uno de los platos orientales preferidos de Cam.

Al enderezarme, me quedo quieta sin saber por qué. Un cambio ínfimo en el aire. Los ruidos a mi alrededor se hacen más discretos.

«No estoy sola».

Años de huida y una educación de druida han convertido mi instinto en un arma afilada. Inspiro lentamente y giro sobre mis talones.

Detrás de un arbusto distingo la silueta de un lícano.

Si la parte baja de su cuerpo cambia poco respecto a su forma humana, la parte alta, en cambio, se desarrolla considerablemente dándoles un busto triangular.

Recubiertos de pelo áspero y grueso, es difícil no verlos e imposible confundirles con lobos auténticos.

«De verdad…».

Suponía que el Alfa haría que me siguieran, pero esperaba equivocarme. Lástima para él que yo sea del tipo previsor.

En vez de buscar el conflicto o de gritarles que se vayan, sigo mi camino como si nada y recojo otras plantas. Estoy convencida de que ninguna hada se mostrará mientras ellos estén cerca, lo que me molesta aún más.

Confiados, los tres lícanos se acercan poco a poco, indiferentes al hecho de mostrar que me vigilan.

Satisfecha con mi recolecta, tomo el camino de vuelta a casa y meto la mano en el bolsillo discretamente. Un saquito espera mis dedos ágiles, que sueltan pimienta molida fina a mi paso.

Suena un primer estornudo gutural, seguido de un segundo. Una melodía disonante e improbable toma vida mientras una sonrisa florece en mis labios.

«Siempre se lo digo a Cam: no hay que meterse con las personas más listas que uno mismo».

.