Aetheris (Los Hijos de Emdor 1) Capítulo 28 #3
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Capítulo 28 #3

Sueltan una risita y nos quedamos en silencio.

Mi primera vez como espectadora de un combate de elementos y será de Rhoan.

Por un segundo mira a Seimon con una expresión determinada y feroz.

Su aire serio y sus ganas de destrozarlo le sirven como seducción para hacerme suspirar.

Subo los brazos con discreción para olfatear su abrigo.

Pestañeo con lentitud, al roce de voltear los ojos por la satisfacción.

—¡Comenzad! —aclama la persona encargada.

En menos de un segundo Seimon corre hacia él y Rhoan inunda el suelo ralentizando su movimiento sin dar un paso. En un instante El Pozo se convierte en un charco gigante de lodo.

—Yo me levantaría y correría en el aire con mi poder —susurra Celyn.

—No todos tienen tu coordinación —le responde Aron.

En vez de tener una reacción hábil como dicen, Seimon le dirige una ráfaga a Rhoan para tumbarlo.

Rhoan la esquiva como si nada, balanceándose hacia un lado.

Crea una ola enorme hacia él mientras utiliza el agua en el suelo para patinar acercándose en un parpadeo.

Me parece impresionante que pueda hacer tantas cosas a la vez.

A mí todavía me cuesta crear un árbol y una roca al mismo tiempo.

Seimon parte la ola en dos con otra ráfaga de aire.

Los dos se quedan frente a frente. Le lanza un puñetazo a Rhoan, sin embargo él se agacha y lo esquiva.

En un instante Rhoan forma una L con su mano y lo golpea en la tráquea.

Es tan veloz que abro los ojos impactada.

Seimon suelta un quejido y todos hacemos la misma mueca de dolor.

Se ve obligado a retroceder en el lapso en que se coge el cuello y tose.

Intenta permanecer concentrado y crea alrededor de Rhoan un tornado para perderse de su vista y recuperarse.

En respuesta, Rhoan forma un torbellino de agua de un tamaño que me roba el aliento, llegando hasta el techo.

Se apodera de cualquier intento de defensa de Seimon.

Desde dentro aparece su silueta deslizándose hacia Seimon a una velocidad difícil de seguir.

Tras recuperarse un poco, el hombre se prepara para recibirlo.

El rostro de Rhoan es frío, calculador y sin una pizca de duda de que ganará.

Cuando alcanza a Seimon le lanza un puñetazo a la cara.

Él se cubre con ambos brazos y Rhoan pareciera haberlo planeado ya que se agacha y le suelta otro en el estómago impulsado con su poder. Se escucha el impacto.

—Joder, le removió los órganos —apuesta Aron.

Molido, Seimon se abraza a sí mismo en reflejo.

Cuando se inclina hacia delante queda con la cabeza al nivel de Rhoan, quien extiende su mano cogiéndole la cara como lo haría con una pelota.

Golpea con su pierna uno de los pies juntos de Seimon y le hace tropezar hacia atrás.

Se produce un ruido sordo tras su terrible y humillante caída de espaldas pegando la cabeza al suelo.

Seimon queda inconsciente y El Agujero entero se hunde en un silencio de admiración.

¿Sigue vivo? Por lo que sé, los hijos de Emdor a diferencia de las brujas, curan sus heridas y enfermedades con mayor rapidez.

Hay dos casos en los que hay que tener precaución: Las heridas causadas por otro hijo de Emdor y las causadas por una bruja. Seimon tardará en recuperarse.

Ha sido un duelo corto e hipnotizante.

—¡Oh mierda! —se escucha a alguien del público y al fin todos vitorean a Rhoan contagiados por la euforia.

—Duró más de lo que pensaba —murmura Celyn, acostumbrado a verlo pelear y con enemigos veinte veces más peligrosos.

—Así de cabreado habrá estado Rhoan. Alargó la humillación —responde Aron.

Unas personas entran a El Pozo y se acercan a Seimon para ayudarlo a despertar aunque están emocionados.

No reacciona pero sí respira. Rhoan mira a los lados buscando algo, me encuentra entre el público agitado y aprieto su abrigo.

Quiero pensar que me busca no solo por nuestra amistad o porque guardo su prenda sino por algo más.

Hacemos contacto visual y las mariposas revolotean a un ritmo demencial en mi estómago.

Solo por esta vez no le pediré explicaciones.

Prefiero disfrutar del momento, del hecho de que ha protegido mi honor.

Termina de aproximarse relajado después del combate hasta detenerse frente a mí.

—¿Aprendiste algo?

—A no seguir juntando los pies. —Hincho los labios y gracias a mi respuesta se le cierne una sonrisa.

—Muy bien, sabía que lo notarías —me elogia.

—Amigo, te luciste. —Aron le da una palmada en el brazo y desvía su atención de mí—. Ni siquiera usaste el hielo.

—Lo dejaste inconsciente, ¿era necesario? —Celyn se ríe.

Medi permanece en silencio, se ve satisfecha por la paliza que ha recibido Seimon.

—Suavicé la caída —responde Rhoan—, debe haberse desmayado del susto.

—Tu abrigo —le recuerdo y se lo extiendo, despidiéndome con la mirada de su fragante prenda.

—Úsalo —ofrece—. Tengo calor y tú viniste poco abrigada.

Mi rostro hierve.

—Te lo devolveré después. —Muero por echarme aire a la cara—. ¿Ahora podemos sentarnos a beber?

Su olor me invade en el segundo en que me envuelvo con el abrigo y lucho por no pegar la nariz al cuello.

—Tan fiestera, ¡me encanta tu espíritu! —se anima Aron.