Capítulo 28 #2
—Nada, vayamos a beber. —Cojo la mano de Rhoan para avanzar, cuando a mi espalda se oye un fuerte resoplo de Seimon. Rhoan permanece con sus pies enterrados en el suelo.
—¿Los rumores que escuché son ciertos? —rechista Seimon con irritación y aun así carga una sonrisa—. Dicen que te la has follado.
Mis mejillas arden hasta más no poder. Es la primera vez que escucho esa palabra pero por el tono adivino a qué se refiere.
—¡¿Quién te crees, cabrón?! —escupe Aron, de mecha corta igual que Rhoan.
—Sabemos que detestas a Rhoan, pero no tienes por qué involucrar a Lobelia en envidias infantiles —le advierte Celyn a Seimon con severidad y, por el modo en que se tensa, sé que sus palabras le han tocado la herida más que cualquier insulto.
—Ha sido así desde que el poder de Rhoan creció —cuchichea alguien.
A Seimon se le va marcando la furia en el rostro, por los borrachos que no se molestan en cerrar la boca.
—Será mejor que te largues, Seimon —lo amenaza Medi para culminar—. Ya sabemos cómo terminará esto si me terminas de cabrear, empezando por tu culo achicharrado.
Con sus palabras algunos retroceden, recordando el apodo de mi amiga. A diferencia de ellos, Seimon ríe frustrado.
—Ya sé lo que ocurre, ya que que seguís a Rhoan Adair como perros falderos —murmura señalando a Rhoan, a Aron y a Celyn—. Apuesto a que os la habéis follado entre los tres.
Mis ojos se desorbitan. Siento un movimiento a mi lado y descubro a Celyn que coge a Rhoan del antebrazo. Cuando alzo la mirada, su rostro enfurecido me eriza cada vello en el cuerpo.
—Rhoan, no —le susurro, aunque parece que ya no hay marcha atrás. En el instante en que Celyn lo suelte, sabemos a dónde irá.
—¿Qué coño has dicho? —gruñe Aron.
—Vamos, ninguno tenéis aetheris y no habéis hecho más que ser la sombra de Lobelia en el último mes —añade Seimon más leña al fuego.
—¡Nos hicimos amigos porque la salvamos, imbécil! —exclama Aron.
Celyn le da un toque con madurez sin soltar a Rhoan y Aron gruñe.
—Seimon Aither, ¿eres consciente de lo que ocurrirá si Garran Xyla se entera de que estás difamando a la hija que acaba de encontrar?
—alza la voz Celyn para que todos escuchen—.
En primer lugar, ¿crees que nos atreveríamos a faltar el respeto a la querida hija del Xyla más fuerte del pueblo, quien nos puede dar una paliza a los tres al mismo tiempo?
Trago saliva tras descubrir el porqué de la popularidad de mi padre y la razón por la que muchos hinchan el pecho y casi presumen cuando dicen que fue su maestro.
Seimon calla un momento, los que dudaban cambian la cara y un silencio mortífero se impone en la inmensa cueva.
Solo entonces caigo en cuenta de que cada persona presente está muda y con su atención plena en la discusión.
—Es cierto, ¿qué estúpido lo haría? —farfulla alguien y las cartas se dan vuelta a nuestro favor. Celyn es de las personas más elocuentes que he conocido.
—Además, los líderes están velando por ella al ser un caso especial —susurra otro—. En especial Macsen Bedelia.
Pensando que por fin se acabó y Seimon se irá, se le cierne una sonrisa que me incomoda.
—Oye, Lobelia, sabes que no fue mi intención decir nada que te ofendiera.
¿Difamarte? Ni de coña lo haría, quiero llevarme muy bien contigo.
¿Quién no? —Su sonrisa se estira y me entran unas ganas espeluznantes de cubrirme el cuerpo—.
¿Por qué no dejas de lado a estos soberbios y nos vamos a otra taberna para empezar de cero? Tú y yo podríamos divertirnos .
Su sucia mirada me asquea en el momento en que se moja los labios. La conversación desaparece cuando un puñetazo despega al rostro de Seimon y la espalda de Rhoan se planta frente a mí igual que una montaña. La cara del hombre casi da la vuelta.
—¡Joder! —La sangre baña sus dientes al tiempo que se soba la mejilla—. ¡¿Qué mierda te pasa?!
—Bien merecido —lo apoya Medi al instante y Aron suelta un resoplo de risa. Por la expresión de Celyn deduzco que lo soltó adrede.
Seimon se abalanza sobre Rhoan pero las personas detrás de él lo cogen.
—¡Soltadme! ¡Alguien tiene que bajar del maldito pedestal a este cabrón! —está iracundo.
—¿Y pretendes hacerlo tú? —murmura Rhoan con una risa burlona al tiempo que lo mira de menos—. Vale, tengamos un duelo amistoso a ver si puedes.
Lo observa de un modo para nada amistoso. Trato de interrumpir cuando Medi me coge el brazo.
—Deja que lo haga o esto se hará interminable —susurra.
Me restriego las manos en la cara. No ha pasado ni un día en que Rhoan ha buscado pelea por mi culpa y ahora esto.
—¿Tú qué dices, Seimon? —le pregunta Celyn.
—Acepto el duelo —Seimon se deja llevar por la hostilidad con ganas de devolverle el golpe. Rhoan extiende su brazo hacia El Pozo.
—Después de ti. —Ladea la cabeza y alza sus cejas. Seimon rechina los dientes y camina. Solo entonces Rhoan mueve sus pies.
—¡Oye, Macsen advirtió que no causaras más peleas! —chillo en susurros siguiéndolo. Obviamente no me perderé ese combate. Soy en parte responsable y quiero estar en primera fila.
—¿Y dejar pasar las asquerosidades que insinuó? —Su molestia aumenta por mi regaño.
—¡Había maneras! ¡No teníamos que llegar a esto!
—Calla o terminaré matando a ese cabrón —suelta con un humor de perros.
Dejo ir un suspiro de frustración. En la entrada de El Pozo permanecemos en silencio. Está ciego en su enfado.
—¿Por qué? —murmuro y hace contacto visual—. ¿Por qué me defiendes a muerte? ¿Por qué haces todo esto por mí? ¿Después volverás a evitarme?
Se le nota en la mirada que lo he tomado por sorpresa. La desvía al poco tiempo e ignora con descaro mi pregunta mientras se quita el abrigo y me lo entrega.
—¡Rhoan! —le exijo una respuesta.
Se guarda las palabras y entra a El Pozo. No me queda de otra que gruñir, admirando su amplia espalda lista para pelear.
El silencio en el espacio hueco es perenne.
Más de una mujer se lleva las manos al pecho cuando Rhoan se detiene en el centro y se recoge las mangas de la camisa, dejando ver sus perfectos antebrazos.
Parecen querer arrancarse el corazón y regalárselo.
Me hacen expandir las aletas de la nariz con irritación.
Se posicionan uno enfrente del otro a una gran distancia sin perderse de vista. Se miran con odio.
—No te preocupes, Rhoan va a ganar. —Se acerca Aron con Celyn y Medi.
Noto el temblor en la pierna mientras abrazo con una fuerza descomunal el abrigo de Rhoan.
—No estoy preocupada.