Capítulo 23 #2
Todos los vestidos me quedan bien y el tiempo pasa rápido tras mi silencio ininterrumpido.
—Los enviaré a tu casa más tarde.
—Gracias. —Le sonrío un poco deprimida y nos vemos envueltas en un silencio.
—¿Te irás? —Alza una ceja.
—S-Sí, te veo luego.
Salgo de la tienda sin la oportunidad de mirar atrás, con una triste sensación de derrota.
¡Qué mujer tan difícil! Aron no mentía. Suspiro con pesadez con la sensación de que me han drenado la energía.
Menos mal que le dije a Rhoan que se fuera.
Al menos logré disculparme con sinceridad, ¿no?
Con un pensamiento un poco más positivo miro alrededor.
La tienda de Medi queda frente a una bonita plaza cerca de la entrada del pueblo.
Hay unos niños jugando con el agua y su gozo despierta en mí una tenue sonrisa.
Daré un paseo corto para animarme y volveré a casa.
Doy solo unos pasos cuando soy interrumpida.
—¡Hola!, ¿eres Lobelia Xyla?
Se acerca una mujer que parece de mi edad.
—Sí, soy yo.
La miro curiosa.
—¡Me llamo Lyanna! —se presenta jovial—. Quería conocerte desde que oí hablar de ti, Garran fue mi maestro cuando era niña, el mejor que tuve.
—¿De verdad? Es un placer conocerte —mi tono se vuelve amistoso. Conversamos por un par de minutos y me da la impresión de que es una buena persona. No me pregunta sobre mis orígenes, sobre mi madre bruja o sobre nada personal. Al menos hasta que se inclina para hablarme de cerca.
—Por cierto, quería decirte que tuvieras cuidado con Medi Bedelia.
Mi contento se esfuma.
—¿Por qué?
—Bueno, es que está un poco mal de la cabeza. Es mejor que no te—
—¿Qué quieres decir con eso? —insisto más seria.
Se queda tiesa y parece extrañada por mi reacción.
—Hubo unos incendios hace unos años después de que perdió a su prima cazadora. No podía controlar su poder y desde entonces es mejor evitarla, tiene mal temperamento. Nunca se sabe cuándo puede volver a estallar.
—Pero fue hace unos años, ¿cierto? —Ladeo la cabeza sin cambiar mi expresión impasible—. ¿O ha habido más incidentes?
—No, pero—
—Entonces, ¿para qué me dices esto? —la interrumpo cortante y con frustración—.
¿Qué tiene de extraño sufrir por haber perdido a un ser querido?
¿Alguno de vosotros sabe cuán importante era su prima para ella?
Porque si yo perdiera a mi hermano, ni el pasar de los años me sería suficiente para superar lo devastada y rota que me sentiría.
Ella y todos los que la llaman loca seguro son personas que han vivido en este pueblo de ensueño sin conocer lo que es la pérdida.
La mujer me mira sin saber qué responder y empieza a reír con nerviosismo.
—Tienes razón. —Mira a otro lado y finge que se acuerda de algo—. ¡Ah! Lo siento pero tengo que irme, iba de camino a mi trabajo. Fue un placer conocerte, Lobelia.
Huye con el rabo entre las piernas. Allá va mi otro intento fallido de amistad, aunque si es una mujer así no me interesa.
Miro la boutique, la conversación se ha dado muy cerca pero por fortuna no hay señales de que haya escuchado.
Lo que menos quiero es que me malinterprete pensando que le tengo lástima, cuando la verdad es que nací con una empatía sobrecogedora.
No puedo evitar molestarme en su lugar. Es mejor que me vaya , suspiro.
Dos días en Emdor y dos enfrentamientos.
¿Tengo la culpa por ser tan sensible? , me pregunto empezando a caminar.
Me conviene morderme la lengua de ahora en adelante o tendré problemas para adaptarme y le causaré problemas a Garran.
La desagradable discusión solo me ha hecho extrañar a mi hermano mayor.
¿Cómo estará? Desearía poder contarles lo saludable que me siento y el hecho de que he empezado a entrenar pero pasará un tiempo hasta que eso sea posible.
Solo quiero que sean felices, yo lo seré por mi lado…
—¡Ay! —Ensimismada en mi nostalgia, choco contra alguien. Voy a caerme pero la persona me sujeta con raíces que salen de la nada y consigo mantenerme en pie. Por un instante creo que es Garran por su magia hasta que alzo la mirada.
—¿Estás bien? —pregunta con una voz tranquila.
—Sí, lo siento, no sé dónde tenía la cabeza. —Lo miro con cara de disculpa—. Gracias por evitar que me cayera.
—No hay de qué, ten cuidado al caminar.
Asiento y mis ojos se dirigen con curiosidad al hombre. Es atractivo, con el cabello corto castaño oscuro casi negro. Luce una barba de leñador que resalta sus ojos color ámbar. Es como de la edad de Celyn, o al menos así parece.
—Reconozco esa apariencia —menciona—. Debes ser la famosa hija de Garran Xyla.
Vaya, ¿de verdad es el único con estos rasgos?
—Lo soy, mi nombre es Lobelia Ben… Xyla. —Casi me equivoco al presentarme. Mi apellido Benmore no tiene lugar aquí más que para resaltar que fui criada por humanos.
—Un placer conocerte, soy Caradoc Xyla, cazador del equipo Olmo.
Es cazador como Rhoan , pienso con interés.
—Y yo la chica nueva. —Rasco mi mejilla.
Tras mi intento de broma levanta las comisuras, hasta que gira la cabeza de repente y me entra un mal presentimiento.