Adictos a lo prohibido Capítulo 50 Hola, Cassie Queen
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Capítulo 50 Hola, Cassie Queen

Cassie Queen

Pedí esta ropa hace dos semanas, no es posible. Batallo con el vestido que quiero ponerme, sí que ha crecido mi barriga, no me molesta, es hermoso ver cómo crece mi hija muy sana y fuerte.

Así es, una niña, hace una semana lo supe en la ecografía de los cuatro meses, llevo dieciocho semanas y pudimos ver el sexo.

Ahora ya no me entra la ropa y eso que me queda como más de la mitad del embarazo, no sé cuántas veces voy a tener que cambiar de ropa.

Miro la hora y no quiero que se me haga tarde, hoy estoy motivada.

Al fin visitaré a mi queridísimo amigo: Randall Jones.

Tomo el teléfono y reviso mis mensajes, veo que Harris me envió la confirmación de lo que le pedí, qué alivio contar con su ayuda.

Será importante ahora con mi plan, casi en su etapa final, no falta nada para que recupere todo lo mío.

Bajo las escaleras y veo a Genna entrar.

—No deberías estar con tacones, mira si te caes.

Es una exagerada.

—Puedo hasta correr con tacones, con los ojos cerrados, Gen.

Se acerca y se agacha para acariciar mi barriga.

—Hola, Reinita, la pequeña Queen, que no sé cuándo tu mamá te pondrá nombre. La prima Genna vio muchas cositas, pero necesita el nombre para mandarlas a hacer.

Me regaña y ruedo los ojos.

—No he estado concentrada para encontrar un nombre, aún me falta mucho tiempo.

Resopla y se levanta de estar en cuclillas.

—Eso es cierto. ¿A dónde vas? Justo venía a hablarte para saber qué harás, si vas al cumple de Charlotte.

Asiento.

—Por supuesto, mi avión está listo, ayer el mecánico le hizo revisión y me dijo que estaba perfecto.

Soba mi barriga mientras hablamos.

—Genial, ¿me dirás a dónde vas?

Me carcajeo.

—Pareces mi esposo, ¿no tienes un novio al cual molestar?

Se ríe encogiéndose de un hombro.

—Sí, solo quiero saber qué harás.

Camino a la salida.

—Voy a Industrias Queen.

Arquea una ceja.

—Mira que es un caos, ¿oíste lo que pasó?

Frunzo el ceño desentendida.

—¿Algo grave? No me asustes, quiero ir a hablar con Randall. Joe, Lizzie y Jane me darán sus acciones.

Lamento mentirte, Gen.

—Tía, ese tal Randall está maldecido, eso dicen en la empresa.

Abro la boca con asombro.

Por dentro me regocijo de gusto.

—Vamos, ¿qué es esa tontería?

Asiente.

—Te juro es verdad, hace poco hubo un corte de luz en Industrias Queen, perdieron media producción, les tardó como tres horas en volver la energía, se quemó el generador, luego a ese hombre casi le explota el auto, me enviaron un video del estacionamiento subterráneo, lleno de residuos del extinguidor y dicen que también se ha quedado encerrado en el ascensor, qué desgracia, eso le pasa por…

—Genna me mira—. ¿Por qué sigo sin saber cómo tiene tus acciones, tía?

Sonrío con disimulo.

—Porque eso no es importante, me da vergüenza decirlo, tú solo confía en mí. —Me mira dudosa—. Confía en nosotras, somos un equipo de dos, fenomenal, dos Queen en una, eso es sin dudas algo memorable.

Sonríe y achica los ojos analizándome.

—Mmm, yo pienso que tú me ocultas cosas.

Beso sus mejillas.

—Para nada, debo irme. ¿Cómo me veo para presentarme a mi competencia?

Achica los ojos aún más.

—Demasiado hermosa tú, y esa barriga te sienta de maravilla, es que de verdad a ti te puso muy bella el embarazo.

Sonrío presumida.

—Gracias, Gen, te adoro.

Salgo y voy directo a mi auto.

Admito que estoy sorprendida de lo bien que me sienta la barriga, es pequeña, deduzco que estoy en la etapa más bonita, cuando esté enorme no creo me guste demasiado.

Conduzco enfocada, si Randall cree que ya le pasaron todas las desgracias, es iluso, me falta el golpe real, solito volverá a devolverme lo que me pertenece.

Llego a Industrias Queen, lo que debí contenerme para no venir aquí hace ya dos meses, fue lo mejor igual, porque ahora estoy más que lista para hacer esto.

Dejo el auto estacionado en la acera y al bajar, el guardia de seguridad está muy sorprendido.

—Se-señorita Queen.

Me observa y el vestido al cuerpo que traigo no deja disimular nada a la niña Queen.

—Buenos días, ¿puedo entrar o me pedirán autorización?

No sabe qué decirme. No soy la jefa en papeles; sin embargo, para todos lo soy, triste realidad, Randall.

—Por favor, señorita Queen, pase.

Deficiente, así está la seguridad.

Paso el escáner y las miradas siguen sobre mí, todos murmuran, lo siento, pero aún no llegó quién les salve el puesto de trabajo.

Nadie me detiene, al contrario, me dejan hacer lo que se me da la regalada gana porque lo que te pertenece, nadie puede quitártelo y este lugar es parte de mí.

Así de fácil, una persona que no tiene ni el 1 % de acciones del lugar, llega hasta la oficina presidencial. Tu fuerte no es la seguridad, Randall.

Golpeo porque soy educada y no tarda en llegar a la puerta de la oficina de Genna una mujer que frunce el ceño al verme.

—Cassie Queen.

No esperaba verme.

—Señorita Cassie Queen; vengo a hablar con el señor Jones.

Apoyo la mano en el picaporte.

—No tiene cita —advierte.

—No hay problema, conozco a Randall, solo vengo a hablar asuntos que nos competen a los dos, gracias, linda.

Abro la puerta y ella se acerca tras de mí.

—Señorita Queen, por favor…

Entro y veo a Randall hablando por teléfono.

—¿Cómo que falla el sistema de ventilación?

Qué desgracia, Randall. Me mira y se ve sorprendido, más cuando me ve la barriga.

—Llamaré luego.

Corta su llamada y me presta total atención. Como debe ser.

—Señor Jones, no pude evitar que ella entrara.

Él no despega la vista de mí.

—No hay problema, la señorita Queen es bien recibida. —La asistente se marcha y me señala la silla—. No me esperaba la visita de la Reina de Hielo y… menos que trajera compañía.

Me acerco a la silla frente a mi escritorio y me siento.

Es raro estar de este lado.

Me acomodo y apoyo mis manos sobre mi vientre.

—Prefiero que usemos nuestros nombres, Randall, he querido venir antes, no me ha sido posible y aquí estoy.

Se sienta y me observa curioso.

—¿Con qué intenciones está aquí precisamente?

Sonrío con inocencia.

—En unos días mis hermanos me transfieren el 25 % de las acciones restantes de Industrias Queen y quiero que esto entre ambos sea civilizado, solo eso, no quería que la noticia te tomara por sorpresa.

Asiente.

—Aunque tengas el 25 %, no le gana a mi 75 %, Queen.

Lo sé, idiota, solo estoy viendo si es necesaria la fase final del plan.

—Lo sé, aun así, en estos momentos quiero tranquilidad y por eso he venido a contarte. —Me levanto—. Solo era eso, Randall.

Camino a la puerta.

—Sí que estás aburrida, Queen, para venir por eso, tienes mucho tiempo libre.

Maldito hijo de puta.

—Así es, tengo mucho tiempo.

Salgo de la oficina, muy molesta.

No lo demuestro, salgo del edificio y subo a mi auto.

Pronto esto cambiará, sigue subestimándome, qué lástima, imbécil.

No es momento de pensar en eso ahora, tengo que ir por mi vuelo para llegar a la fiesta de cumpleaños de Charlie.

Le he comprado el teléfono que ella quería de regalo de cumpleaños.

Solo me quedaré a lo sumo hasta mañana y volveré. La doctora me dijo que estaba bien para viajar.

Conduzco hasta donde tengo mi avión privado y me subo a él. Debo admitir que me preocupa ir a Argentina, pero no faltaré al cumpleaños de mi sobrina. Además, no hay nadie que esté relacionado de forma directa con Gregor en la familia de Catalina.

No me importa, no tengo nada que temer, yo me inseminé y ya.

◆◆◆

Miro a Charlie mientras le muestra a sus amigos su nuevo teléfono, estaba demasiado feliz cuando se lo di.

Todo está hermoso, la casa de Cati está muy bien adornada, el jardín de papá adorna el patio de forma hermosa, acá hace calor, mientras que en Seattle yo estaba muriendo de frío.

—La consientes demasiado, Cassie.

Me encojo de hombros.

—Charlie tiene potencial, Cati, además es mi sobrina.

Se carcajea.

—Yo seré así con la pequeña Queen.

Toca mi vientre.

—Oh, yo también quiero un momento con la barriga.

Se acerca Lizzie junto a Jane.

—No puede ser que aún no decidas nombre —se queja Jane.

—No me decido, ya lo haré, no me presionen.

Se carcajean.

—Gracias por venir, Nerea. —Me quedo estática al escuchar ese nombre—. Catita, mi reina, llegó Nerea.

No puede ser. Me cago en todo, con lo bien que ella me cae.

—Oh, Neru, me enganchaste con las manos ocupadas en mi futura sobrina.

Cállate, Cati.

—Hola, Cati, descuida, un gusto. —Asiente saludando a mis hermanas—. Hola, Cassie Queen, qué sorpresa verte de nuevo.

Sus ojos cafés se clavan en los míos y bajan a mi barriga.

—¿No es hermosa su barriguita? Me dan unas ganas de tener otro bebé.

Cati está muy emocionada mientras yo solo pienso…

Esto no es bueno.

—Sin dudas tiene una barriga muy linda, ¿puedo preguntar cuánto lleva?

¿Qué le importa, por qué pregunta?

—Como cuatro meses, nunca sé cuántas semanas son los meses o al revés.

Se ríe Cati.

—Ya, dejemos a mi barriga en paz, iré por algo de comer.

Me alejo y puedo notar que ella sigue mirándome.