Adictos a lo prohibido Capítulo 49 Mi única verdad
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Capítulo 49 Mi única verdad

Cassie Queen

Miro la hora y la mesa se ve bien, miro la carne asada y las ganas de pellizcar un poco con mi mano me pueden, me acerco a la bandeja robándome un pedazo.

—Ya lle… tía. —Genna me atrapa con la boca llena—. Ya veo que ese bebé tiene mucha hambre.

Mastico y me encojo de hombros.

—No sé si es hambre porque cuando la comida está en mi plato no quiero comerla, se ve mejor así, como…

Comiendo con las manos. Un grave problema tengo, yo odio comer con la mano, es como si mi bebé tomara posesión y quisiera comer como incivilizado, no sé a quién me recuerda.

No viene al caso recordar al señor donante.

Organicé una cena con mi familia y la única amiga que tengo; aunque nos veamos poco, Helen sigue siendo parte importante de mi círculo social, la realidad es que esos son los verdaderos amigos, los que no importa cuánto te veas, siempre será la misma relación.

—Llegó Helen con los niños y su esposo.

Debí imaginar que ella llegaría primero.

Camino hasta la puerta y la veo entrar con sus preciosos niños, parecen sacados de una revista, sus ropitas tan lindas.

Me encantan.

—¡Hola, qué gusto recibirlos!

Me acerco a saludar a todos.

—Senodita Cassie, gracia por invitanos a su casa que es muy bonita.

Sonrío.

—Ellos son hermosos.

Saludo a Helen.

—Pueden ir a sentarse, niños. Me sorprende que hagas algo como esto. ¿En qué andas? Lo último que supe fue lo que se rumorea, pero no atiendes mis llamadas.

Sonrío.

—Lo siento, no he estado bien, ya estoy mucho mejor y descuida que es cuestión de tiempo para que los rumores desaparezcan. —Beso su mejilla—. Hoy los reuní por otra cosa.

—Hola, Cassie. —Sonrío a modo de saludo ante Oliver, su esposo—. Voy con los niños, Hell, no quiero que hagan alguna travesura.

Besa la mejilla de mi amiga y se marcha. Ella suspira y me da un poco de envidia eso.

—Ponte cómoda que es temprano aún.

Sonríe y se dirige a la mesa. No tardan en entrar por la puerta mi hermano Joe junto a Catalina y los tres niños.

—Deja de molestarme, Charlie.

Kyle entra quejándose.

—Hablá bien, no me rompas las bolas, Charlotte; así se dice, boludo.

Mi sobrina maneja una jerga muy propia de donde residen y me hace sonreír.

—¡Charlotte Queen! No le hables así a tu hermano.

Mi cuñada tiene mucho carácter.

Tiana, la más pequeña, es muy tranquila.

—¡Tía Cass!

Charlie corre y me abraza.

—Hola, mi reina Charlotte.

Sonríe mientras beso su mejilla. Ella es una niña hermosa, castaña de ojos café, una personalidad increíble, digna Queen.

—Tía Cassie.

Kyle se acerca y beso sus mejillas.

—Hola, bombón, qué hermoso y grande estás.

Es un sol, esa es la definición de Kyle Queen, tan tierno como lo fue mi padre.

—Tía, te extrañé.

La pequeña reina Tiana.

—¿Cómo estás, muñeca linda?

Se ríe toda tímida, ella es una mezcla entre ambos padres, que adoro.

Los niños se acomodan en la mesa y saludo a mi cuñada.

—Cassie, ¿cómo estás?

Cati me abraza.

—Muy bien, la verdad estoy mejor que nunca.

Sonríe y se separa de mí.

—Me alegra mucho eso, de verdad.

Mi hermano me mira y se acerca para abrazarme y besar mis dos mejillas.

—¿Cómo estás, hermanita?

Esbozó una sonrisa.

—Mejor, gracias por venir, tienen un largo viaje y…

—Lo que sea por ti

Me halaga y me hace sentir tan amada.

—¡Tardamos porque ella se ha maquillado! No puede maquillarse con trece años.

Joe se carcajea.

—Te dejo para que pelees con Esteban.

Asiento y veo a mi hermana Lizzie entrar con Ashley y su queridísimo esposo.

—A ver, Marchetti, compórtate, ella se ve muy linda.

Me mira y frunce el ceño.

—Estás viva, Reinita de hielo.

Ruedo los ojos.

—Obvio, este año en Navidad tengo planeado un regalo muy bueno para ti.

Se carcajea.

—Eres una maldita y me alegra verte de nuevo.

Palmea mi hombro.

—¿No me saludarás, Ash?

Mi sobrina se acerca con una sonrisa en su rostro.

—Perdón, tía Cass, es que quería ir a hablar con Ky.

Niego y beso su mejilla.

—Ve con él, ustedes son como mellizos.

Se marcha lanzando una risita divertida.

—Cass, qué gusto verte, de verdad sí que nos preocupaste.

Abrazo a mi hermana.

—Ya pasó, ya volví, Liz.

Aprieta mi cuerpo rodeándome con sus brazos.

—Me alegra eso, de verdad.

Se acomoda en la mesa y suspiro.

Jane vive en el mismo terreno y aún no llega, mi hermana no tiene remedio con la puntualidad.

Miro la puerta porque sé que seguro llegará ahora, superapresurada y regañando a Kaleb.

—Vivimos aquí y somos los últimos en llegar, Kal.

Yo lo dije.

Ellos llegan con Nina, la hermana menor de Genna.

Tengo muchísimos sobrinos y eso me encanta.

—Tranquila que aún no estamos comiendo.

Saludo a mi sobrina y a Kaleb que se acomodan en la mesa rápido.

—¿Y esta cena? No me digas que nos presentarás a alguien…

Niego riendo.

—Algo así, ahora después de cenar les diré.

Besa mi mejilla.

—Qué gusto estás mejor, Cass, no tienes de qué preocuparte.

Asiento y ella va a acomodarse.

Miro la enorme mesa y me siento para comenzar a comer.

Me gusta cómo todos hablan entre ellos, mis cuñados todos se llevan bien. Es una enorme mesa que se siente llena de amor, de compañerismo y espero que cuando mi bebé nazca, disfrute de esto.

Algo pica en mi pecho, pero me repongo porque tengo objetivos y están muy claros para mí.

Comemos riendo y hablando de todo un poco, yo intento usar los cubiertos, pero todo me termina sabiendo mejor con la mano y me importa más que mi bebé se alimente a mantener las formas o tener clase.

—¿Te sientes bien? —Helen se arrima a mí—. Usa tenedor, me das alergia, Cassie.

Me carcajeo.

—Descuida, Helen, estoy bien.

Me mira algo espantada. Dejo que todos terminen de comer y tomo mi copa con agua.

—Ya que todos están satisfechos, quiero hablar de algo, más bien brindar por algo, lo hago con agua no porque sea una alcohólica, lo soy, pero el motivo es otro.

—Todos se ríen—. Debajo del plato de cada quien tienen la foto de alguien que quiero conozcan, alguien que será lo más importante en mi vida, de aquí en más.

Todos comienzan a levantar sus platos y jadeos es lo que oigo.

—¡OH, POR DIOS! —mi hermana Jane exclama.

—Llevo tiempo queriendo tomar esta decisión y hace dos meses lo hice, pensé que no había funcionado, pero sí lo hizo, me realicé una inseminación artificial y… ahí pueden ver al futuro o futura Queen.

Mi hermana se levanta a abrazarme. Liz igual, recibo los abrazos y las felicitaciones, eso me hace feliz, lo bien que reciben la noticia.

—Tú sí que estás loca, hacerte una inseminación. —Marchetti se acerca y me abraza—. Serás madre, Reinita.

Sonrío. Pasan todos y por último, veo a Joe mirarme con una sonrisa medida y en sus ojos veo algo más. Se acerca a felicitarme.

—Felicidades, Cass, tendrás un bebé. ¿De casualidad el donante es un joven de cabello rubio rojizo con ojos miel?

Paso saliva ante el susurro de mi hermano.

—Me inseminé, Joe, esa es mi verdad.

Me mira a los ojos.

—Eso espero, porque hay derechos, Cass.

Sonrío manteniendo la calma.

—Me inseminé y el donante es anónimo, descuida.

Me abraza de nuevo.

—Serás una buena mamá, pero no puedo creerte, hermanita. Estoy feliz por ti, te apoyo en lo que sea.

Se separa de mí y sonrío.

No importa si él no se lo cree, yo no pienso confirmarle que este bebé es de Gregor.

Esta es mi verdad, yo me embaracé por medio de una inseminación artificial.