Capítulo 48 El futuro de un Queen
Cassie Queen
—Felicidades, señorita Queen, vino por algo que ya está en camino.
Niego incorporándome.
—No, no puedo estar embarazada.
Ella me sostiene para que me mantenga recostada.
—Mire la pantalla, puede escucharlo incluso.
Niego frunciendo el ceño.
Esto está mal.
—No quiero, es imposible, esto está mal.
Mueve el ecógrafo por mi vientre y toca unos botones en el aparato que muestra en la pantalla pulsaciones.
—No está mal, señorita Queen, ahí puede escuchar al feto.
Pestañeo y comienza a sonar un tuk tuk tuk, rápido y fuerte. Mis ojos comienzan a picar y no puedo dejar de negar.
—¡No puede ser! —Me incorporo apartando a la doctora y me cubro el rostro—. ¡No puedo estar embarazada! —exclamo espantada.
—Necesito que mantenga la calma, usted venía para concretar un embarazo y ya lo tiene, eso es bueno, señorita Queen.
Ella no entiende nada.
—He estado bebiendo, ¿entiende? Esto es terrible.
No puede ser. ¡Dios!
—Señorita Queen, unas copas no harán nada, usted no lo sabía, no es que lo haya hecho a propósito, no creo…
Mi pecho se aprieta y quiero llorar.
—No, doctora, usted no entiende, he estado bebiendo como una maldita alcohólica, día tras día, he bebido mucho, yo…
Miro mi vientre. ¿Y si le hice daño?
—De acuerdo, siéntese, necesito que esté tranquila, tiene infinitas opciones ante su condición, señorita Queen. —Me siento tratando de mantener la calma—. No tiene obligación de seguir con el embarazo…
—Ese no es el problema, usted lo dijo, vine buscando estar embarazada, ya lo estoy, el problema es que temo haberle hecho daño al bebé ante mi inconsciencia y desconocimiento de mi estado.
La doctora se sienta frente a mí.
—Haremos un plan de control, si lo que usted desea es continuar con el embarazo.
Cómo podría solo pensar en no hacerlo.
Llevo pensando gran parte de mi vida que jamás podría embarazarme de forma natural, yo… creí que esto no era posible y aquí está, un bebé mío y… de un donante que cumple mis expectativas genéticas a la perfección. Eso sí que no estaba en mis planes.
—¿Cómo sabremos que no tendrá consecuencias a futuro? —indago preocupada.
Ahora es lo único que me preocupa, no haberle causado daños reales e irreversibles a mi bebé.
—Haremos todo tipo de estudios dependiendo de la etapa gestacional del bebé, tendrá que comenzar a implementar una dieta muy estricta, nos concentraremos en ver cómo se va desarrollando todo.
Si usted no vuelve a beber, señorita Queen, el pronóstico es bueno, el bebé por el momento en la ecografía se ve bien, no hay indicios de daños en ninguna parte.
Asiento tratando de ganar calma.
—Dice que puede avanzar sin problemas, mientras reivindique mis hábitos, no he podido comer, es que no tengo apetito, he hecho todo mal, doctora, yo…
Mis ojos se aguan.
—Señorita Queen, está a tiempo de mejorar todo, míreme, su embarazo marcha bien a pesar de los percances, usted no podía saberlo, su fertilidad era algo que estaba en duda, esto es algo bueno, usted ha logrado un embarazo natural, debe estar contenta.
En treinta y dos semanas teniendo todos los recaudos, podrá tener a su bebé, le voy a enviar a hacerse muchos estudios, también le daré una copia de la ecografía para que la pueda ver más tranquila.
Ella comienza a rellenar muchas recetas.
La veo armar todo lo que me dará, solo estoy intentando procesar tantas emociones, está claro que no hay nada que desee más que este bebé se desarrolle perfectamente. Es todo lo que he anhelado y aunque me pese, fue hecho con amor, al menos en ese momento, todo estaba hecho con amor.
No quiero verlo, no quiero estar atada a él por siempre, no sintiéndome así como me siento ahora. De todos modos iba a inseminarme, iba a ser madre soltera igual, solo cambia el donante, nada más. El plan sigue igual, mis objetivos son los mismos.
—Se hará todos estos estudios, comenzará a tomar todo esto, una pastilla al día, necesito que regularice su alimentación, busque la forma de comer, si le da más ganas de comer con la comida en un plato rojo, pues lo hace en el plato rojo, pero necesito que se alimente.
Haremos un control dentro de dos semanas para ver su progresión en aumento de peso.
—Asiento obediente a todo lo que me dice—.
Pase por el laboratorio para que le extraigan sangre.
—Me levanto con todos los papeles y estudios que acaba de pedirme que me haga—.
Felicidades de nuevo, señorita Queen, parece que tendrá que guardar un poco más sus óvulos, quizás para el futuro.
Sonrío suavemente.
—Así parece, gracias, doctora.
◆◆◆
Llego a la mansión y antes de entrar paso por el jardín, está muy abandonado, las hierbas crecidas y hay muchas secándose. No puede ser.
¿Cómo pude olvidarme de ustedes?
—Lo siento, lo siento mucho. —Voy por la caja de herramientas y comienzo a arreglar todas las plantas de mi enorme jardín—.
Prometo que no volveré a dejarlos, soy una pésima hija, es que…
de verdad, yo ahora te entiendo, papá, duele y él sigue vivo, no quiero imaginar lo que es perderlo como a ti te pasó con mamá, pero no todo son malas noticias.
Corto las hierbas y le quito las ramas secas a las plantas para que no sigan secándose.
Activo los rociadores para que rieguen y busco el fertilizante para ir echando.
—Quizás no es la gran cosa, ya tienen seis nietos, incluso me he tardado un poco, aun así, espero estén emocionados como yo de que tendré un bebé y voy a esforzarme para darle el futuro digno que merece un Queen.
Seré fuerte, sin dejar de sentir, sin dejar que de nuevo mi terquedad me haga derrumbarme, lo prometo.
Escucho pasos, me volteo y veo a Genna.
—Estás aquí… —comenta seria, está molesta, lo sé.
—Hola, Genna, ya he descuidado mucho el jardín, mis padres ya deben echarme de menos.
Sigue con su semblante serio.
—Al menos no estás muerta, solo venía a ver si debía avisarles a los demás que hay un cadáver.
Sí está muy enojada.
—Me lo merezco.
Me levanto del suelo donde estoy en cuclillas.
—Tengo cosas que hacer, adiós.
Aprieto los labios y camino tras ella sin salir completamente del jardín.
—Estoy embarazada, Genna. —Se voltea al instante y abre sus ojos llena de asombro—. He hecho todo mal, contigo, con mi bebé. Se acabó, Genna, yo soy mejor que esto y no voy a dejar que lo que pasó me destruya; me levantaré y voy a recuperar lo mío. ¿Me acompañas?
La observo con mis ojos empañados.
—Tía Cass…
Sus ojos se llenan de lágrimas y ternura. Se acerca a mí, abrazándome sin dudarlo.
—Un bebé, eso es… es hermoso, tía Cass. —Se separa y me mira jadeando—. Es de Duarte.
Ruedo los ojos.
—No mencionemos esa parte, ¿sí? Me inseminé, Genna, para todo el mundo me inseminé, no sabía si había funcionado y resultó que sí.
Me observa dudosa.
—Tía, pero… o sea, si es lo que quieres, está bien.
Sonrío de lado.
—No tengo planeado volverlo a ver, Genna, tengo otras cosas de qué preocuparme, de que fui una alcohólica, por ejemplo.
Abre sus ojos percatándose de eso.
—Oh, tía…
—Sí, eso es malo, pero ahora haré las cosas bien. La doctora dice que el bebé está bien, que solo debo comer bien y…
—Tienes que comer muy bien, tía, también vitaminas y le diré a Ty que me enseñe unas recetas y te cocinaré.
Mi Genna es tan dulce y tierna.
—Yo sé cocinar, solo... ¿Quieres ver la ecografía?
Asiente con sus ojos llenos de emoción.
Voy a mi cartera y busco entre los papeles la pequeña imagen en negro con esa manchita pequeña que es mi bebé. Se la extiendo y cuando la toma, sus ojos se empañan.
—Oh, tía, un pequeño o pequeña Queen en camino.
Sonrío y asiento.
—Genna, aún no le digas a nadie, voy a hacer una cena y les diré a todos, que me inseminé, por favor, lo de Gregor, queda entre nosotras, ¿es posible? —Asiente—. No le digas a tu novio tampoco, porque…
—Ya lo sé, no diré nada, ahora lo importante es que estés bien, fuerte y tranquila para ese bebé.
Asiento.
—Y que espero antes de que nazca ya tener de nuevo nuestros empleos.
Abre sus ojos con asombro.
—¿Qué harás, tía Cass?
Me encojo de hombros.
—Me tomaré unas semanas, quizás un mes más, para que mi bebé esté en perfecto estado. Una vez que pasen los tres meses de gestación, algo haré. Nadie me quita algo sin consecuencias, Genna.
Su mirada curiosa es solo señal de que ella realmente no sabe de lo que soy capaz.
Yo siempre he sido tranquila, no me he metido en cosas peligrosas porque no lo necesité, nunca hubo necesidad, pero eso no quiere decir que yo no pueda ser igual o peor que Randall. Amo jugar, eso no cambia y vamos a jugar a perseguir al ratón.
—Me asustas, tía.
Me carcajeo.
—Tranquila, solo hablaré con Randall para llegar a un acuerdo, por lo que necesito saber todo, eres mi asistente. ¿Qué han estado diciendo de mí? ¿Qué pasa en el mundo ahora que la señorita Queen no está en él?
Sonríe.
—Creen que sucumbiste a la presión y vendiste la empresa porque no estabas capacitada, otros piensan que la apostaste en el casino del nuevo dueño.
Tú sí sabes que él es dueño de un casino, ¿no?
—Cómo no saberlo, ese hijo de puta—. También especulan con que estás en pareja con él y…
muchas tonterías, nadie sabe nada, es que…
un mes que no apareces y en cualquier momento pensarán que huiste del país.
Me río porque los medios de comunicación son todos tan estúpidos.
—Todo marcha muy bien entonces, me gusta el anonimato, hasta que nazca el bebé, quiero eso, que nadie se entere de esto, al menos los medios de comunicación.
—Asiente—. Seguimos teniendo acceso, seguro, dudo que ese idiota de Randall haya cambiado las claves, en un mes no pudo aprenderlo y menos sin ayuda, porque no creo que alguien le esté dando la ayuda que solo yo le puedo dar.
Esa es la verdad, cuando yo entré a Industrias Queen trabajé a la par de mi abuelo por años, por eso me sé todos los trucos.
Randall debe estar muy perdido, qué lástima por él, porque cuando empiece lo que tengo entre planes no solo estará perdido, va a sentir miedo hasta de su propia sombra.
Parece que se olvida que, así como soy buena en el juego, lo soy para manejar esa empresa. Sin mí, Industrias Queen no es nada, así como sin él, el casino no es nada.
No sabe lo que hizo cuando quiso quitarme la empresa. Ya lo sabrás, querido pedazo de mierda.
—En efecto, sé que contrató a alguien que lo está ayudando a administrar, los números marchan bien, la verdad es que, aunque no tomen clientes nuevos, la empresa seguirá generando dinero a montones, mientras las cámaras sigan funcionando y la gente, produciendo.
Eso es.
—Siempre serás la más eficiente y la más capaz, Gen, estoy feliz de tenerte y lamento haber sido una tía de mierda contigo.
Niega y sonríe.
—Descuida, tú estabas pasándola mal, perdiste a quien amabas y lo que más amabas, es lógico, sigo pensando que… No te enojes, Duarte debería saberlo, igual es tu decisión.
Frunzo el ceño.
—No me interesa tener una relación con él, así que no mencionemos más el tema. Yo me inseminé, Genna.
Asiente.
—Te inseminaste, es perfecto, habrá un nuevo bebé en la familia, es tan lindo.
Es cierto, es muy lindo.
—Tengo que hacer muchas cosas, entre ellas, hacer una reunión familiar y todo.
Asiente.
—Sí, mejor ve a descansar, come algo, toma mucha agua, tira todas las botellas de alcohol. —Me carcajeo—. Cuídate y al bebé.
Asiento con una sonrisa.
—Lo haré.
Se marcha y yo entro a la mansión de una vez.
Primero debo comer algo, aunque antes haré algunos llamados. Esos contactos que sabes que por dinero harán lo que les pida. Cuando posees mucho poder, tienes que tener ese tipo de contactos porque nunca se sabe cuándo te harán falta y ahora es cuando los necesito.
Mientras, busco en el refrigerador algo de comida, Genna siempre me trae cosas, así que hay qué comer por suerte. Saco un plato y tomo con mi mano un pedazo de pollo asado y comienzo a comer. Está muy bien, está rico, sigo pellizcando la pieza de pollo con la mano y me lo llevo a la boca.
Con mi otra mano marco el número que deseo llamar y lo pongo en mi oreja.
—¡Buenas tardes, se ha comunicado con la agencia de cobradores!
—Habla Cassie Queen, necesito un trabajo especial, necesito un cobrador especializado en intimidación.
Ya sé cómo se manejan.
—Buenas tardes, señorita Queen, le pasaré con el señor Dorman.
—Eso es lo que quiero. La línea se queda en silencio solo un momento para que a continuación, Dorman, quien es el que se encarga de manejar a sus hombres, tome la llamada—.
Señorita Queen, qué gusto recibir un llamado suyo, dígame en qué puedo ayudarla.
—Quiero que sigan a una persona y no me importa si esa persona lo nota, si lo hace mejor, pero a la vez busco discreción, solo quiero que se sienta acechado sin serlo directamente, ¿se entiende?
No es muy complicado lo que pido. Vuelvo a tomar un poco de pollo con la mano.
—Se entiende perfecto, deme el nombre y lo haremos, le enviaremos su factura de compra de servicios para que la abone y una vez lo haga, comenzaremos.
Me encanta.
—Perfecto, Randall Jones, sí, el dueño de casinos Jones Join.
—Entendido, ¿algo más?
Quizás luego.
—Por ahora estoy bien, adiós.
Corto la llamada y suspiro. Miro mis manos. Ni siquiera me las lavé y ¿qué hago comiendo pollo con las manos?
No pasa nada, al bebé le gusta porque me está dejando comer. ¡Qué asco! Yo nunca como con la mano.