Capítulo 47 El reflejo de mi padre
Cassie Queen
Mi alarma suena cada día para que vaya a la oficina.
—¡Ya no hay oficina a la cual ir, maldita sea! —exclamo harta.
Estúpida alarma. Debería apagarla, no tengo el valor, es mi fuente de odio, cada día al oírla me recuerdo por qué lo odio, por qué odio todo y a mí misma.
Miro el vaso de whisky en mi mesita de luz y el vaso de agua a su lado.
Lo único que vale la pena en esta vida es ese maldito vaso de whisky. Tomo el vaso de agua y me lo tomo de un tirón.
Mi instinto de supervivencia dice que debo tomar agua y comer porque si no, mi hígado fallará.
Aunque comer es un desafío, es como si mi estómago no quisiera la comida, náuseas me da nada más imaginarme comiendo algo.
A duras penas logro comer algo en el día.
Me levanto de la cama y tomo mi vaso de whisky, camino para bajar a dónde tengo mis botellas de alcohol y servirme un poco así despertarme, como mi café matutino.
Miro la hora y parece que estuve acostada más de lo que creía, mi teléfono suena y lo saco del bolsillo de mi pijama.
Me llegó un e-mail, la doctora preguntando si seguimos con el plan de inseminación.
—Ahora no puedo, debo beberme mi trago, doctora.
Camino por la mansión mientras bebo mi vaso de alcohol.
Esta casa es tan silenciosa, es como si pudiera meterme en mis más oscuros pensamientos y hacer crecer toda esta mierda que llevo dentro.
Soy como una especie de cuerpo sin alma, un cascarón lleno de odio, de rabia.
Odio todo, estoy enojada, tan furiosa y no sé cómo hacer para dejar de estarlo, tampoco quiero hacerlo.
Escucho la puerta abrirse y suspiro.
Seguro es Genna, ella viene todos los días, me hace comida que no logro comer y me habla, aunque yo no le conteste, no sé qué quiere de mí, no puedo hacer nada en este momento.
Ella no lo ve, ya no existo, Cassie Queen no existe, solo soy Cassie.
—Tía Cass, estoy aquí. —Me asomo al barandal que me deja ver la entrada de la mansión desde los pisos de arriba—. Ahí estás, he traído comida. ¿Tomamos un café?
No respondo y bajo con parsimonia. Estoy esperando que ella se marche al no tener respuesta de mí.
—Prepararé café, podríamos charlar un rato, tu e-mail no ha dejado de recibir notificaciones, ¿quieres saber qué dice?
Niego y camino hasta la cocina a dónde ella acaba de dirigirse.
—Deberías irte, Genna, yo café no voy a tomar, ya tengo mi trago.
Rueda los ojos.
—Deberías dejar de beber todo el día, eso te hará mal, podrías enfermarte, ni siquiera comes.
Como si me importara hacerme el bien.
—Vete, Genna.
Chasquea la lengua y prende la cafetera.
Voy por otra botella y me tambaleo un poco, es como si viviera ebria, un vaso y ya los efectos están en mi sistema.
Llego al living donde en una mesita al lado del sillón tengo la botella de alcohol, pero es tal la inestabilidad que tengo, que termino por sentarme en el suelo y estirando mi brazo para tomarla.
Cargo mi vaso y me quedo ahí, sentada en el piso sin poder levantarme, mientras sigo bebiendo.
—¡Tía, por Dios! No puedes seguir así.
Genna quiere ayudarme a levantarme.
—Déjame, no puedes hacer fuerza, déjame que estoy bien así. —Ella se empecina en que me levante y niego—. ¡Que me dejes ser miserable en paz! Estoy enojada, ¿no lo ves?
Me suelta y me mira molesta.
—¡Yo estoy enojada! Eres una egoísta, no te importa nadie, no te importa que me preocupo, que todos estamos pensando en ti, que nos duele verte así. ¡NO TE IMPORTA! ¡ERES UNA MALDITA EGOÍSTA!
La miro a los ojos.
—Lo soy, soy una mierda, soy un fracaso y…
—Me decepcionas, tú no eres así. ¡Carajos! Cassie Queen no es así, las Queen no somos así. ¡Maldita sea! Odio que me decepciones y odio verte así, hundida en la mierda y no quieras salir, pero yo no puedo hacer nada más, no puedo.
Camina a la salida y azota la puerta al salir.
Decepción…
Mis ojos comienzan a picar al igual que mi nariz.
Me levanto como puedo y tiro la botella de vidrio contra la pared, molesta, furiosa.
—¡Te odio! ¡Me odio!
Subo las escaleras, inestable para ir a mi habitación, pero al pasar por el pasillo me detengo en el espejo que hay en el mismo. Me veo y siento que vuelvo el tiempo atrás.
Flashback
Hace veintiún años.
—Papá, levántate, por favor.
Intento levantar su cuerpo, me es imposible, con mi tamaño no puedo.
—Déjame, Cassie, solo quiero morir. ¡Genna!
Me desespera no saber cómo ayudarlo. Odio despertarme en las noches y verlo tirado en suelo, ebrio y llorando.
—¡PAPI, LEVÁNTATE!
Me aparta y niega.
—Me gusta estar aquí. ¡Déjame ser miserable en paz! Odio esto, ¿no lo ves? Solo quiero irme, quiero irme con ella, Cass, lo siento, quiero irme con ella.
Mis lágrimas se escurren por la impotencia.
—Lo siento, papi, sé que la extrañas.
Me siento a su lado y lo abrazo mientras llora como un niño.
—No puedo vivir sin ella, no puedo, Cass. Lo siento, mi princesa, soy una mierda y no sé qué hacer.
Lo aprieto con fuerza.
—Tranquilo, papi, tranquilo que yo te cuido, no te preocupes por mí.
◆◆◆
Me veo en el reflejo y me quedo viéndome en él, soy el reflejo de mi padre en el pasado, soy lo que juré que nunca sería y eso… me decepciona. Mis ojos se empañan.
Yo no estoy enojada, yo no lo odio.
Mis lágrimas comienzan a escurrirse.
Estoy decepcionada, de mí, de él, de las malditas decisiones tomadas.
Miro el vaso de whisky y lo dejo caer.
¡No! Yo no quiero ser esto, no voy a ser esto.
Seco mis lágrimas y me sigo mirando en el espejo, yo no soy así. Me duele, me duele no poder odiarlo, porque odiarlo sería dejar de amarlo y no puedo.
¿Qué es esto? ¿En qué me he convertido? Siempre dije que nunca caería tan bajo y lo hice.
¡Ya basta!
Se acabó, ya basta de llorar, ya basta de lamentar, yo soy Cassie Queen.
¡Maldita sea!
No voy a hacerle a Genna lo que me hicieron a mí.
No puedo borrar lo que pasó, Gregor… No se puede odiar algo que amas, pero sigo decepcionada de él y de mí.
Tengo que seguir, no todo está perdido. Miles de planes activos, aún puedo levantarme.
Okay… volvamos al plan A, volvamos al principio, a donde comencé.
Yo… tengo un esquema, mi esquema, el que llevo planeando hace años, ese será mi renacer.
Tomo mi teléfono viendo el mail abierto de la doctora.
Eso es, yo dije que tendría un bebé, eso voy a hacer, hablaré con la doctora y vamos a seguir con lo planeado.
Y Randall…
Suspiro…
Randall… creo que ya tuvo un mes entero para pensar que ganó, un mes entero para probar lo que es el poder, ahora va a saber lo que es saber manejar el poder. Ya fue suficiente.
Soy la reina, soy la jefa, soy Cassie Queen y es hora de levantarme con más fuerza.
Yo te amé, papá, pero no me permito verme como tu reflejo.
No.
Ya fue suficiente llanto.
◆◆◆
Tres días de sobriedad y el apetito no regresa, al menos me he duchado, me he maquillado y me he vestido decente.
Se siente extraño salir de la casa, conducir, moverme por la ciudad.
Llego al consultorio de mi doctora, haremos una revisión para asegurarnos que todo esté en perfecto estado para en unas pocas semanas hacer la inseminación, es lo que siempre he querido y lo haré como lo vengo planeando hace tanto tiempo.
Este será mi nuevo comienzo, seré madre, recuperaré lo mío y todo marchará bien.
No debo esperar demasiado porque al anunciarme en la recepción me indican que la doctora está esperándome. Al perder Industrias Queen, perdí mi empresa, mi derecho a ella, pero no mi dinero, el dinero que he ganado por años está intacto y eso me permitirá hacer muchas cosas.
Entro al consultorio de la doctora, la cual ya me espera.
—Señorita Queen, qué gusto verla.
Sonrío y estrecho mi mano con ella.
—Me da gusto verla también.
Nos sentamos.
—Su e-mail decía que quiere hacer la inseminación cuánto antes, me dijo que lleva un mes sin tomar la pastilla, eso quizás complique un poco todo, pero la revisaré y veremos cómo está todo, dependiendo de eso proseguiremos.
—Asiento de acuerdo con ello—. Le pido que se acomode en la camilla, iré a buscar unos instrumentos para revisarla.
Obedezco y me levanto.
Voy a la camilla mientras la doctora se marcha, me coloco todo lo pertinente mientras me quito la ropa de la cintura para abajo.
Me recuesto en la camilla subiendo mis piernas.
Miro el blanco consultorio, aprieto mis labios, hasta en estos momentos me acuerdo de él.
Qué patético.
Pienso que hace un mes que no me toca y pensarlo hace que mi cuerpo anhele atención.
¡Basta! Ridícula.
Eso no es prioridad en mi vida ahora.
La doctora vuelve con unos guantes de látex puestos.
—Vamos a revisar un poco, solo haré una revisión superficial y si es necesario miraré más allá.
Asiento y solo la dejo trabajar. Abre las paredes de mi vagina como cuando te hacen un Papanicolaou. Lo normal.
Me extraña que ella no me hable, siempre suele hacerlo cuando me revisa.
—¿Todo está bien?
Carraspea.
—Emm, sí… —Retira todo y se quita los guantes de látex—. Vístase que voy a mirarla con el ecógrafo.
Frunzo el ceño y obedezco.
—¿Algo anda mal?
Eso es raro, ella está rara.
—Necesito saber: ¿cuándo fue su último periodo? Es solo para saber.
Frunzo el ceño.
—No lo sé, soy muy irregular, apenas que ovulo, así que no hay demasiados periodos en un año, llega tres veces o cuatro, depende.
Asiente y frota su nuca.
—Ha tomado la pastilla que le di, ¿verdad?
Asiento.
—Como dos meses la tomé, suspendí un mes por… problemas personales y bueno, si debo retomar lo haré.
Parece nerviosa.
—Recuéstese y levante su blusa, baje un poco su ropa interior, voy a hacer una ecografía del útero, ovarios y demás, solo para sacarme unas dudas.
Me preocupa su extraño actuar.
—¿Qué sucede, doctora?
Enciende el ecógrafo y le pone gel que esparce en mi vientre bajo.
—Cuénteme, ¿ha tenido relaciones sexuales últimamente?
Frunzo el ceño.
—La última vez fue hace como un mes y algunos días —contesto.
—¿Usa profiláctico?
Paso saliva.
—Normalmente sí, aunque… —Él me hacía muy inconsciente, es que yo lo disfrutaba mucho—. Este último tiempo, no he usado.
La doctora mira la pantalla frunciendo el ceño.
—Ya veo… eso lo explica todo, verá, señorita Queen, estoy buscando…
¡Aquí está el asunto! —Miro la pantalla y no entiendo nada—.
Cuando la revisé pude ver que su cuello del útero está alto y cerrado.
—Frunzo el ceño—. Pensé que me estaba equivocando, aquí veo que no.
Está embarazada, señorita Queen, y… déjeme ver de cuánto.
—Me quedo en completo shock—. Vamos a medir esto…
y esto, ajam, tenemos un feto muy bien ubicado, de buen tamaño y de unas 8. 1 semanas de gestación.
Todo mi cuerpo hormiguea.
Ocho semanas y un día de gestación. Él me embarazó.
¡Dios! Y yo no dejé de beber alcohol.