Capítulo 44 Por siempre
Genna Müller
Ty me ayuda a caminar como si estuviera inválida, es tierno, se ha quedado cada día desde que estuve internada hace quince días.
—Ahora sí, ya te irás a tu casa, ¿verdad? No planea ir a tu casa, Genna.
Papá está superintenso.
—Descuide, señor Müller, yo solo la acompañaré hasta su auto y nada más, luego… quizás vaya a su casa, solo con la finalidad de ayudarla con lo que ella no pueda hacer.
—Como bañarme y cambiarme.
Comento y papá abre los ojos como plato.
Mamá se mata de risa.
—Gen… no, eso no, que falta de respeto para tu padre.
Me carcajeo y me aferro más a él.
—Deberías cargarme porque me siento muy cansada —comento coqueta.
—Te cargo yo.
Papá es un metiche celoso.
—No, yo ya tengo a mi novio, papá, descuida.
Ty se pone muy rojo y me mata de amor.
—Preciosa, yo… no deberías molestar a tu papá.
Me encojo de hombros ante su murmullo.
—Ty sí vendrá a casa a quedarse, te aviso, papá y ahora él debería llevarme, es lo más lógico.
Rueda los ojos.
—Dices que es tu novio y nunca hiciste una cena para presentarlo.
—Kal, ya te calmas, ¿te imaginas que papá hubiera sido como tú? Hasta embarazada estaba cuando él se enteró.
Me comienzo a reír mientras llegamos afuera.
—Cuidado con mi niña, que ella aún tiene mucho que hacer antes de ser madre.
Pobre, mi Ty está superintimidado.
—Déjalo en paz, eso lo decido yo, soy independiente como para decidirlo.
Papá niega.
—Ella me va a matar —comenta.
Llegamos afuera y Ty hasta me ayuda a subir al auto de papá.
—Te veo en la casa, amor.
Quiere besarme la mejilla porque es un obsesivo de ser respetuoso con mis padres.
Me encanta eso de él, también amo besarlo.
—A mí me besas como corresponde, amorcito.
Lo tomo de la ropa y lo beso con ganas, no se niega.
—Como digas, princesa.
Sonrío.
El carraspeo de papá hace que Ty se voltee y lo mire.
—Señor Müller, tiene que saber que yo solo quiero amarla y cuidarla mucho, yo prometo respetarla en todo e impulsarla en sus sueños, no quiero ser quien la limite, quiero ser quien esté con ella cuando logre todo lo que desea en esta vida y nada sucederá a menos que ella lo desee, porque mi prioridad es complacerla y amarla sobre todo.
Es que yo lo amo, es hermoso.
No pude haber encontrado a otro hombre tan divino como Tyler Andrade.
Papá no dice nada, lo dejó sin palabras, con tremenda declaración le faltó el anillo y juro que diría que sí sin dudarlo.
—Okay… el novio de mi hija, así parece. —Pone una mano sobre el hombro de Ty—. Si ella llora por ti, tú también lo harás, recuerda eso.
Asiente y sonrío.
—Deja en paz a mi yerno, Kal, todos sueñan que sus hijas encuentren alguien que las ame, él la ama, se nota. —Mamá se acerca a Ty—. Solo no seas un idiota infiel, porque las Queen somos buenas, pero también peligrosas.
Mamá le guiña un ojo.
Ty me mira y levanta el pulgar.
Es hermoso.
—Te veo en tu casa.
Asiento.
◆◆◆
Todos están súper al pendiente. Mamá se llevó a papá a la rastra y estoy sola con Ty, está cocinando, la verdad es que estoy deseando algo de atención, fue demasiado tiempo en el hospital con demasiada abstinencia.
—Ty… —Se voltea—. ¿No puedes dejar la comida ahí y venir conmigo un rato?
Duda y se acerca.
—¿Necesitas ayuda, mi amor?
Niego y lo tomo de la ropa con cuidado, ya que, si levanto demasiado los brazos, me duele solo un poco.
—Quiero que te sientes conmigo en el sillón y me des cariño. —Se sienta apoyando mis pies en su regazo y comienza a masajear mis pies—. Ty, más arriba.
Toca mi pantorrilla.
—¿Sientes las piernas cansadas?
Ruedo los ojos y tomo su mano entrometiéndola debajo de mis shorts de pijama.
—No, estoy caliente, Ty.
Pasa saliva y carraspea.
—Gen… no quiero que te lastimes, están aún recuperándote y sí…
Lo aparto molesta y me levanto.
—Todo este tiempo lo mismo, que estoy delicada, estoy cansada, con muchas cosas todos me están haciendo esto, tú también ahora.
Me sigue.
—Gen, princesa, solo estoy cuidándote, si por mi culpa…
—No tenemos que ser unos brutos, justamente tú sabes cómo ser gentil conmigo, Ty, yo te necesito, ¿sabes lo que es verte cada día siendo perfecto y tan tierno sin poder tocarte? Yo te gusto, lo sé.
Asiente.
—Tú me encantas, Genna, casi te perdí y eso me asustó mucho, por eso…
—Estoy viva, estoy cerca de estar completamente sana, ámame, cuídame y compláceme, Ty, prometiste hacerlo y yo ahora quiero que me toques, que me beses, que me acaricies, quiero sentirme bien contigo.
Se acerca y acaricia mi mejilla besándome con esa suavidad tan particular de él.
—Eres terrible, Gen, y me encantas, porque me haces ser diferente y eso se siente bien, soy un poco exagerado, lo siento. —Con su mano acaricia desde mi cintura llegando a mis pechos—. Eres hermosa, un tesoro, Gen…
—Yo te diré si me duele, Ty… solo, quiero estar contigo.
Me besa con deseo, me gusta cómo él puede ser tierno y ardiente a la vez.
Va guiándome a la cama y me recuesta en ella con mucha delicadeza. Sus manos son suaves, comienza a quitarme cada prenda con una dedicación y cuidado que me halaga. Me besa en cada centímetro de mi piel, sobre mis heridas, me hace sentir completamente amada y cuidada de sobremanera.
Cada caricia me tiene en una nube, su piel tocando la mía es increíble.
Tironeo su ropa deseando que se la quite de una vez y lo hace, lo observo deleitándome con la increíble vista que me da.
Se recuesta sobre mí y lo beso mientras siento el calor de su cuerpo sobre el mío, abro mis piernas para que ese delicioso roce se genere, no hay nada entre nosotros, solo nuestra piel deseando sentirse.
—Eres tan hermosa, tan perfecta, te amo, Gen, te amo demasiado y deseo estar contigo por siempre.
Lo beso.
—También te amo y te quiero por siempre.
Con su mano busca un condón de la mesita de luz y se lo coloca.
No puedo hacer mucho esfuerzo, así que tendrá que ser cuidadoso.
—Si te duele algo, debemos parar, te atenderé de otra manera.
Niego, yo quiero sentirlo.
—Estaré bien, descuida, amor.
Me besa con intensidad. Sus manos me tocan y siento cómo entra un poco lo que me hace gemir.
—Qué rico, ooh…
Se siente muy bien.
—No sabes cómo amo escucharte así.
Aprieto las sábanas y disfruto de cada contacto. No es brusco, es delicado, se mueve con cuidado y me hace estallar como nunca, no deja de besarme, de acariciarme y sigue sus movimientos cuidados hasta que siento como se corre.
—Oh, también te extrañaba, mi Gen, mucho.
Lo beso y nos quedamos así un segundo. No tarda en acomodarse y lo abrazo poniendo mi pierna sobre él, a lo que me acaricia mientras me mira con ternura.
—¿Te sientes bien?
Asiento con un sonido. Me restriego por su cuerpo disfrutando de su olor, su suave piel. Jadea de la nada.
—¡La comida!
Me aparto y se levanta apresurado, así desnudo.
Me olvidé por completo. Vuelve y niega.
—Quedó estropeado.
Me encojo de hombros.
—Ven a la cama, olvida la comida.
Se acuesta conmigo y vuelvo a abrazarlo. Mientras estoy en paz con él, en silencio, pienso en la tía Cass y lo raro que es que ella no me haya ido a visitar más de una vez, dijeron que estaba ocupada, me dijeron muchas excusas que no consigo creer y me preocupa que algo ande mal.
—Ty, me daré una ducha e iré a ver a mi tía. Me preocupa que hace mucho no la veo, quizás esté en la empresa. —Carraspea y lo noto raro—. ¿Sabes algo?
—No… yo… la verdad, Gen, no quise… es algo muy personal de ella y de Greg, yo…
—¿Qué pasó?
Lo miro frunciendo el ceño. No parece querer hablar, está dudoso.
—Ty, dímelo, por favor. ¿Qué pasó entre ella y Duarte?
Suspira.
—No creo que ella esté en la empresa, yo escuché a tu familia y entendí por qué se peleó con Greg, Gen…
—Hace una pausa—. Cassie apostó y perdió sus acciones de la empresa, nadie quiso decirte porque querían que te recuperaras bien.
Estuvo mal, no sabemos más de tu tía, ella…
ya no tiene derecho a estar en la empresa y…
se peleó con Greg, él volvió a Argentina, yo me quedé contigo porque no pienso irme, lo siento, no te enojes, pensé que no me correspondía decirlo.
No puede ser. Ella debe estar devastada, que no esté, es grave, porque eso solo quiere decir que está encerrada en la mansión sola.
—Dios, tengo que ir a verla. —Me levanto—. Debí saberlo, debieron decirme, yo… esa empresa es su vida, Ty, me daré un baño y voy a verla.
—Te ayudo a bañarte y ve tranquila, le hará bien estar contigo de seguro.
Asiento.
Esto de verdad me sorprendió.
◆◆◆
Estoy en la puerta de la mansión, Ty se quedó haciendo una nueva comida.
Golpeo y la puerta está cerrada, lo hago con más fuerza y nada.
—¡TÍA CASS, AbrE O ME LASTIMARÉ LA HERIDA DE TAN FUERTE QUE GOLPEARÉ! —la amenazo.
Oh, Dios, ¿ahora quién estará en su empresa?
Espero un poco más y veo el picaporte moverse, abre ella, sí es ella, me cuesta creer que lo sea por cómo se ve, llena de ojeras, pálida, sin maquillaje, con un pijama horrible de color negro y un vaso de whisky en la mano.
—Hola, Genna, si vienes a reclamar que te quedaste sin trabajo, lo siento, lo lamento, lamento todo lo que pasó y…
me alegra que estés bien, soy una tía de mierda que no fue a verte, lo siento, es que pensé ya tenías a tu novio.
—Frunzo el ceño por lo mal que se ve—. Si me permites cerraré la puerta, ve tranquila no estoy muerta ni mal acompañada, tengo al mejor compañero.
Levanta su vaso de alcohol. Está muy ebria y lo sé por su voz.
—Tía Cass…
Niega.
—No, no quiero hablar del tema, por favor, Genna, ve y vive tu vida, disfruta de que saliste del hospital, adiós.
Me cierra la puerta en la cara. No puedo entender, ¿cómo pasó? ¿Cómo una mujer como ella pierde totalmente el espíritu así?
No puedo dejarla sola y aunque ella esté enojada, siempre prometimos que cuando la otra esté mal íbamos a estar la una para la otra y así será, tía Cass.