Adictos a lo prohibido Capítulo 43 Adiós
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Capítulo 43 Adiós

Gregor Bruno Duarte

La veo entrar a la mansión y me quedo estático sin saber qué hacer.

¿Así muere el amor?

No, con mi cobardía maté el amor, eso es.

—Tú estás en graves problemas.

Me volteo y veo a Joe Queen, yo lo he visto algunas veces, mas nunca hemos hablado.

Sorbo por mi nariz y seco mis lágrimas.

—Supongo que lo que ella dice no tiene un 100 % de verdad o eres un actor fabuloso que hasta lágrimas sabe fingir.

Frunzo el ceño.

—No sé qué fue lo que Cass te dijo, yo… nunca quise esto, es que…

¿Cómo le guardas lealtad a alguien que ni siquiera conocías?

Yo no la conocía, no sabía que iba a amarla, que me volvería loco, que se convertiría en mi todo.

Ella solo era una persona que no me importaba y estaba en aprietos, yo…

cuando la traicioné ni siquiera éramos nada, de verdad éramos dos desconocidos.

Lo miro conmocionado.

—Eso no es lo que ella dice…

—Porque no me deja hablar y la entiendo, todo se fue a la mierda, ella ha perdido todo y es mi culpa, de una forma u otra, sé que la perdí, lo sé y duele.

¡La puta madre! Me duele. Yo la amo, nunca había amado a nadie y no puedo imaginar mi estúpida y absurda vida sin ella y, aun así, sé que tendré que irme, ella no va a oírme, no va a perdonarme, yo lo sabía y por eso no me atreví a confesar, que antes de conocernos yo le hice algo malo.

Me escanea y no muestra enojo, incluso siento que me mira con pena.

Estoy moqueando y como un idiota haciendo un tremendo papelón.

—Cassie es muy particular, Gregor, ella es obstinada, determinada y ahora está molesta, no sé qué decirte en realidad, no puedo hablar por ella y, además, yo la conozco como hermano.

Lo miro a la cara.

—Ella es única, es una Queen con todas las letras, fui afortunado de haber estado a su lado, pero sé que yo soy el responsable de su enojo y así como supe apostar en su momento, ahora debo aceptar la derrota, solo…

dile que aunque pase una vida si hay algo que jamás podré arrancar de mi ser es lo que nosotros tuvimos.

Sonríe de lado.

—Quizás ella te busque cuando merme su enojo y…

—No lo hará, la conozco.

Su hermano suspira.

—Necesita tiempo, eso es lo que pienso analizando tu presunta inocencia y lo digo como un conocedor en el asunto, solo necesita tiempo.

Él no sabe cómo es Cassie.

Mi Reinita es infalible.

Su tiempo podría ser una vida entera.

—Tiempo, deseo que tengas razón.

Me alejo para subir a mi auto.

Adiós, mi Reinita, puede que no importe y no te sirva, pero te dejo mi corazón para ti, nunca será de nadie más.

Miro la mansión y enciendo el motor.

Yo sí te amo y por eso me voy, por el bien de los dos. Me hace daño que ella esté así y le hago daño con mi presencia, lo sé.

Me meto al departamento y mi teléfono comienza a sonar. ¿Quién me llama justo en este momento? Saco mi teléfono del bolsillo y veo quién llama: Papá.

No es un buen momento, viejo. Tomo la llamada porque en estos momentos estoy hasta la mierda, sé que dije que me iría, por un momento olvidé que Cassie y yo tenemos negocios, aunque ese asunto con todo lo que pasó, ahora Randall lo haría, la verdad no sé y estoy completamente perdido.

Suspiro y tomo la llamada.

—Hol…

—¿Qué hiciste? Dime, ¿qué hiciste, Gregor?

Se escucha serio y eso es peor que un regaño.

No sé de qué me habla.

—Yo no hice nada, no sé de qué estás hablando —respondo seguro.

—Me acaba de contactar el abogado de Queen diciéndome que no hay más acuerdo, que no van a trabajar con nosotros, que se acabó y eso solo significa que algo sucedió. Dijeron una estúpida excusa de que debido a cambios de dueños no pueden seguir con los negocios, ¿qué es esa porquería?

Ahora sí se oye molesto, más bien frustrado.

—Viejo…

—Escúchame, Gregor, te dije que no la cagues, que…

—Papá, es verdad, ellos van a cambiar de dueño y…

yo no hice nada, de verdad, no estoy para reclamos absurdos, yo hice mi trabajo bien, no es mi culpa que ellos tengan problemas, te pido por favor que no me fastidies.

Querés respuestas vení vos mismo, yo me vuelvo para allá, estoy harto de vos, de tus exigencias, que me subestimes, de que hayas mandado a Nerea, no me respetas y deberías, porque yo a vos te respeto, así que si tenés malditos problemas con esto, vení y arréglalo vos mismo.

Las palabras salen desde el fondo de mí.

Yo de verdad no tengo culpas en esto, solo quiero irme, no me siento nada bien.

—Gregor…

—Lo siento, papá, no seré jamás lo que esperás, soy esto, y seguro es lo que pensabas, que no podía hacerlo mejor que vos y tenés razón, no puedo.

Corto la llamada.

Aprieto el teléfono en mi mano, cómo odio esto y si ella quiere que me vaya, me iré, me quiere destruido y quebrado como ella, perfecto, es lo que pasará.

Voy a mi habitación y hago la maleta, guardo todo a mala gana, mientras lo hago me percato de Ty, él seguro debe estar en el hospital.

¡La puta madre! Randall hijo de puta, mandó a la chica al hospital, como para que ella no me odie, su sobrina está internada con lesiones en el cuerpo, su hermana y su otra sobrina casi son arrolladas.

Grito molesto.

—¿Por qué lo hice? ¡IDIOTA!

Cubro mi rostro.

Maldito adicto de mierda, todo esto solo por seguir jugando y apostando, si solo lo hubiera dejado… No la hubiera conocido. Me cago en todo.

Termino de hacer mi maleta y busco en mi teléfono el primer vuelo que salga con destino a Argentina.

Escucho la puerta y seguro es Ty, la verdad que ahora hasta me siento mal con él, si esa chica moría por lo que Randall hizo, sería mi culpa indirectamente, él nunca habría sabido que Cassie era la Reina de Hielo, ni que Genna estaba relacionada con ella si no le hubiera soltado su identidad como si no fuera nada.

—Greg… ¿Estás acá?

Me asomo fuera de la habitación.

—Ty…

—Amigo, vine a ducharme y cambiarme de ropa, Genna quiere que descanse, la verdad, solo quiero estar con ella.

Sonrío de lado como puedo.

—¿Cómo está ella?

Suspira.

—Está bien, por suerte se recuperará con reposo, sin hacer esfuerzos, ella va a estar bien. Por un momento casi muero del miedo, de verdad pensar en perderla así, cuando apenas estamos empezando y hay tanto que quiero vivir con ella.

La puta madre.

Es que, así me siento, todo lo que pensé, lo que mi mente proyectó como un futuro con Cassie, se desmoronó.

—Te entiendo, por suerte ella va a estar bien.

Me observa.

—¿Vos estás bien?

Miro el suelo.

—No, la verdad no estoy nada bien. —Carraspeo—. Me vuelvo a casa, Ty, yo…

—¿Qué pasó?

Me encojo de hombros. No quiero que esto siga divulgándose y la verdad, solo quiero irme.

—Todo se fue al carajo y… me voy a casa, papá por ahí viene, ya sabes, a veces las cosas no funcionan, tú… yo sé que no vas a volver, así que espero, cuando vayas a ver a tus papás, que me visites. Es obvio que esa chica te atrapó, Ty.

Frunce el ceño.

—Vos y Cassie, pensé… —niego.

—No, eso… salió mal, descuida, cosas que pasan.

Me mira lleno de asombro.

—Yo…

—Vos no te preocupes por mí, tenés a tu novia en el hospital.

Me acerco y palmeo su espalda, a lo que responde abrazándome.

Eso se siente tan bien.

—Greg, lo siento, de verdad, amigo, si necesitas apoyo o…

—Gracias, Ty, de verdad gracias, pero… sobreviviré, eso creo.

Me río para no llorar de forma patética.

—Viejo, tú… tú la amas.

Me separo de él y asiento.

—Sí… la amo, pero no hay nada que pueda hacer, no quiero hablar de eso, Ty, solo me iré, ¿de acuerdo?

No dice nada y voy a mi habitación para buscar mi maleta.

—¿Te vas ahora? Greg… no, deberías pensarlo, quizás… no lo sé, te estás apresurando. —Tomo mis cosas—. Piensa antes de hacer las cosas y sí…

—Tyler, ella me odia, me dijo que no me amaba. ¡No quiero irme, pero si me quedo es peor! La cagué. —Su mirada afligida no me consuela—. No te preocupes por mí, Ty.

Arrastro mi maleta y me marcho.

Dejo todo atrás.

◆◆◆

Muchas horas de viaje que me sirvieron para pensar y sentirme peor con todo, perder las ganas de absolutamente todo, solo para eso me sirvió el viaje.

Mientras el taxi se frena en mi casa, ignoro completamente cómo suena y suena mi teléfono, lo puse en silencio, así que solo veo la pantalla prenderse a cada momento. Mi papá no deja de llamar y lo conozco bien, no se rendirá y cuando sepa que estoy aquí se aparecerá en mi departamento.

No es una persona comprensible, así que no me va a entender cuando le diga que me enamoré de ella, que todo se fue a la mierda y que sí, al final es mi culpa que todo esté mal.

Cuando bajo del taxi resoplo al ver el auto de mi papá en mi puerta, no puede ser, me controla de esa manera, es inaudito. Niego y camino como si no hubiera visto su auto.

—¡Gregor!

Su gruesa voz llega a mis oídos.

—No voy a hablar.

Me meto al edificio y lo escucho detrás de mí.

—¡Vamos a hablar, te guste o no!

Me volteo y lo miro molesto.

—No, déjame en paz, papá.

Frunce el ceño.

—Gregor, necesito saber qué pasó, Queen no contesta el teléfono, su abogado habla por ella, dice que ella no está disponible para hablar, necesito respuestas, hijo.

Niego apretando los labios.

—No te van a gustar las respuestas.

Frunce el ceño.

—Las necesito de todos modos.

Ruedo los ojos.

—Me enamoré de ella y todo se fue a la puta mierda. ¿Feliz? ¿Ahora ya puedo entrar a mi departamento y no salir más hasta que sienta que deja de dolerme la puta alma? No tengo de verdad energía para esta charla, papá.

Su mirada está llena de asombro y cuando las puertas del ascensor se abren, no dice nada y me deja ir.

Gracias.

No sé si decírselo fue lo mejor, quizás solo quiero pensar que él entiende lo que es sufrir por amor y no va a molestarme. Solo necesito encerrarme en cualquier lugar, intentando mermar lo vacío que me siento.