Capítulo 38 Presentación
Gregor Bruno Duarte
Salgo de la habitación y me encuentro con Ty bebiendo café.
—¿Salís? —indaga.
Asiento casual mientras me debato si beberé café. Mejor espero a ver los planes de la Reinita.
—Cassie me invitó a una cita, dijo que iremos a conocer a alguien, la verdad no sé a quién, yo solo acepté.
Se carcajea.
—Yo saldré con Genna, es domingo y ella quiere que hagamos algo distinto, así que estaremos los dos de cita.
Sonrío y asiento.
Por un momento quiero preguntarle si sabe cómo está Neru, he querido hablarle, pero no lo sé, no quiero confundirla, la quiero mucho y por eso estoy evitando hablarle.
—¿Qué pasa? Me miras como si quisieras preguntarme algo.
Frunzo el ceño y miro el suelo.
—¿Sabes de Neru? Solo quiero saber que está bien.
Suspira.
—Taylor dice que llegó bien, ella… está bien, pero no bien, ya sabes, cuando te rompen el corazón, ¿qué haces?
Resoplo.
—Te juro que yo nunca lo había pensado, creí que teníamos todo claro, Ty.
Se encoge de hombros.
—Son cosas que pasan, la verdad es que, siendo honesto, no te imaginaba con alguien más hasta que te vi, tus ojos, tu emoción al estar con Queen, nunca te había visto así y supe que era especial, nunca habías sido así con Neru.
Aprieto los labios.
—Es que ella solo es mi mejor amiga, yo… si hubiera sabido que ella sentía algo no hubiera seguido, lo del sexo, yo nunca lo hice para confundirla y me duele, Ty, pero si ella no logra entender que yo amo a Cassie, no podremos tener una amistad de nuevo y es triste.
Ty se acerca y palmea mi hombro.
—Lo siento, Greg, sé que ustedes eran muy unidos, quisiera que se arreglara todo, solo el tiempo lo sabrá y Neru si decide superar esto o no.
Asiento.
—La verdad es que no puedo cambiar lo que siento, Cassie forma parte de mi vida y no quiero que eso cambie.
Sonríe y me da una palmada en la mejilla.
—Estás enamorado, entiendo eso, Genna me tiene así, loco. No quiero volver, no sé qué haré, pero yo no quiero separarme de ella.
Me hace feliz por él.
—Encontraste tu otra mitad, amigo, las chicas Queen tienen un hechizo.
Se carcajea y solo tomo mi chaqueta para salir porque Cassie dijo que pasaría a buscarme.
—Así parece.
Me encamino a la puerta.
—Que tengas buen día, Ty, disfruta de tu cita, yo no quiero hacer esperar a mi Reinita.
Se ríe. Salgo del departamento directo a la salida, donde esperaré a que ella venga a buscarme.
Miro el reloj y faltan cinco minutos, ella es muy puntual, no va a tardar en llegar.
Su auto aparece en la esquina, y mi Reinita nunca falla con la puntualidad.
Sonrío viéndola llegar.
—¿Busca transporte, muchachito?
Me carcajeo cuando estaciona en la acera.
—Espero a mi chica, pero no llega más, podría dar una vuelta en su auto, señora.
Se carcajea y me toma de la ropa para besarme por la ventana.
—Cierra la boca, Greg, y no me vuelvas a decir señora, que ocho años no son tanto.
Sonrío sobre sus labios.
—¿A dónde me vas a llevar? Dijiste que conoceré a alguien.
Me hace una seña de que suba al auto. Obedezco y la observo curioso.
—Iremos al cementerio. —Frunzo el ceño—. Tienes que conocer a mis padres, ¿no lo crees?
Caigo en cuenta y asiento.
—Sí, por supuesto, Reinita, yo…
—No lo lamentes, ellos están bien, felices y juntos, no me duele que no estén, ya no.
Sonríe y enciende el auto.
Vamos en silencio. Sí, es importante, no me esperaba esto y solo me siento nervioso como si de verdad fuera a conocerlos en persona. El hecho de ser tan relevante para ella que quiera llevarme a verlos al cementerio me llena el pecho.
Estaciona en la puerta del cementerio y voltea a verme.
—Tienes que saber que nunca he traído a nadie a este lugar.
Sus ojos azules se clavan en los míos.
—Soy el elegido, entonces.
Rueda los ojos.
—No seas presumido, pero sí.
Baja del auto y la imito. Toma del asiento trasero su cartera de la cual se pueden ver flores salir de ella.
Caminamos por el cementerio en silencio y tomo su mano, al final llegamos, dos parcelas con sus placas.
Genna Queen y Kyle Queen.
Leo las fechas y ambos murieron muy jóvenes.
—Hola, él es un vagabundo que encontré. —La miro y comienza a reírse—. Lo siento, es que me gusta molestarlo. Es Gregor Bruno Duarte. Lo sé, se ve pendejo, pero, aun así, es bueno y lo más importante, me tiene muy loca. Cuando lo veo entrar a un lugar solo pienso: «Es lindo el maldito».
Sonrío por todos los elogios que me está dando.
—Hola, señor y señora Queen.
Me observa y sonríe.
—Ayúdame que plantaremos flores.
Se agacha y saca de su cartera varios ramilletes de flores con su raíz, junto a una pala de jardinería.
—¿Tú eres la que cuida el jardín de tu casa?
Asiente.
—Ese jardín tiene una larga historia y el que yo tengo no es el original.
—Tomo la palita y hago un pequeño pozo donde ella coloca las flores que plantará—.
Mi mamá era pintora y amaba las plantas, ella plantó un jardín completo y murió joven, papá lo sufrió demasiado, yo tenía diez años, él para mitigar su dolor cuidaba del jardín.
—Pasamos a las siguientes flores—. Se hizo enorme y…
—Suspira—, él también murió, pero le dejó su jardín a mi cuñada, la esposa de mi hermano.
Yo fui la única que quedó en la casa, tenía dieciocho años. Mis hermanas vivían con sus parejas.
Eso suena solitario y pienso que yo siempre estuve rodeado de mi familia, y mi papá, al igual que mi mamá, siempre están para mí.
—¿Sola en esa mansión desde los dieciocho años?
Asiente con un sonido.
—Le pedí a mi cuñada que me diera un poco de cada flor y armé yo mi jardín, dieciocho años después, el resultado es el que has visto, lo siento como una conexión con mis padres, tonto, lo sé.
Niego.
—No me parece nada tonto, Cassie, los perdiste muy joven.
Se encoge de hombros y mira las lápidas.
—Ellos se amaban como nadie en este mundo, no podían estar separados y papá solo fue a acompañarla, así de grande era su amor y siempre lo entendí, ahora más que nunca.
Me mira a los ojos.
—Ya no estarás sola, sé que no necesitas a nadie, aun así, yo quiero estar contigo, no voy a dejarte sola.
Sonríe de lado.
—Eso me gusta, Greg. —Se levanta y busca en su cartera un pañuelo con el cual limpia las lápidas—. Si vieron que vale la pena.
Me levanto y tomo su mano.
—Gracias por esto, Reinita, por hacerme formar parte de algo tan importante para ti.
Se acerca y me besa.
—Quiero que esto funcione y es la primera vez que confío en alguien como lo hago en ti.
Sus palabras perforan profundo en mí.
Tengo que decirle lo de Randall, la otra noche no pude hacerlo, ella estaba con un mal día. Tengo que hacerlo ahora.
—Cass… yo quiero…
El sonido de su teléfono nos interrumpe.
—Perdón. —Toma su teléfono y atiende—. Jane… ¿Qué sucede? ¿QUÉ? ¿Dónde, cómo? Voy para allá, tranquila, voy para allá, Jane. —Veo sus ojos empañarse y cómo la desesperación la invade—. Sí, tendré cuidado, yo… Llegaré rápido.
Corta la llamada y me mira con sus ojos llenos de lágrimas.
—¿Qué sucede, Cassie?
Niega.
—Necesito que conduzcas, es Genna… —Su voz se quiebra—. Un accidente. —Repite mirándome con sus lágrimas escurriendo—. Un accidente de autos, Gregor.