Capítulo 32 Mi mejor amiga
Gregor Bruno Duarte
Suelto a Neru completamente sorprendido de que esté aquí en Seattle, es una loca. No puedo creerlo.
—Estás loca, boluda. ¿Qué haces acá?
Sonrío porque es una grata sorpresa.
Me alegra verla y, además de que tenemos tanto para ponernos al día, admito que una amiga ahora no me viene mal, con todo lo que tengo en la cabeza.
—Vengo a ver a mi mejor amigo.
Ella no duda en dirigir su vista a Cassie. La cual está seria, no es una expresión muy distinta a la que mi Reinita tiene con las personas cuando apenas las conoce.
—¿Y ella quién es? ¿Asistente? Tu papá no me dijo nada de eso —escupe Neru y quiero reírme.
Amiga, no, ¿cómo le dices secretaria a mi Reinita? Ella es la jefa, la reina.
Lanzo una risa nerviosa.
—No, Neru, ella no es ninguna asistente, es la señorita Queen. —Neru arquea una ceja—. La dueña y quien maneja la empresa de seguridad más grande y reconocida de Seattle.
—Queen… me suena… ah, sí, debe ser algo del esposo de la tía Cati.
Cassie carraspea.
—Hermana, soy la hermana de Joe Queen y Catalina es mi cuñada.
Mi Reinita no es amable, la escanea y no la saluda.
Tan típico de ella.
—Un gusto —dice Neru.
—Igual, un gusto…
—Maxwell, Nerea Maxwell, sí, Maxwell como la franquicia, por poco y el aire que respiras tiene mi apellido.
Neru se carcajea. Miro la hora en mi reloj de mano.
—Un gusto, Nerea Maxwell.
Mi Reinita extiende su mano y así se saludan.
—¿Cómo supiste que estaba aquí? ¿Te lo dijo Ty? —indago.
—No, tu papá, por la hora supuse que estabas aquí, aún no he ido al departamento, esperaba que tú me ayudaras, es que ni siquiera he buscado hotel.
Cassie solo se voltea y sigue viendo lo de la instalación.
No puedo evitar que mi vista vaya a ella, no porque piense que ella pueda enojarse, es Neru. Aunque ella no lo sepa, Neru es mi mejor amiga, no es nada de lo que ella debería preocuparse.
—Te anotaré la dirección y ve, dile a Ty que te abra la puerta y ya, no hagas nada raro, ¿okay?
Se carcajea.
Voy a la oficina a buscar algo donde anotarle la dirección. No puedo creer que vino hasta Seattle.
Reviso los cajones y no encuentro nada para anotar. Qué idiota, un mensaje, le mandaré por mensaje la dirección.
Después de buscar como tarado, termino saliendo de la oficina con mi celular en mano.
—Te la mando por mensaje —anuncio.
—Terminen de revisar todo, ya supervisé suficiente.
Escucho a mi Reinita que se marchará. Es muy temprano para eso.
—¿Ya se va, señorita Queen? —indago.
—No creo que pretendas que me quede todo el día aquí, tengo cosas más importantes que hacer, Gregory.
Usa su tono mandón y molesto.
Solo sonrío irónico.
—Oh, cierto, la señorita Queen tiene la agenda ocupada, la acompañaré a la salida para que no se pierda.
Una excusa para poder despedirme de ella.
—No, tiene visitas, Duarte. —Sus cejas se levantan y su mirada fría me escanea—. Que tengan buen día, yo debo marcharme.
Solo camina a la salida y no sé si seguirla o qué.
Sí, tengo que seguirla.
—Aguárdame un momento, Neru.
Camino tras mi Reinita que, si bien sé que ella es así de fría… que se marche así, no me gusta.
Salgo y parece que ella tenía prisa, porque lo único que llego a ver es su auto acelerando.
—¿Qué sucede? No me gusta estar dentro de allí. ¿Por qué no vienes al departamento conmigo? Tu papá no va a decir nada porque dejes el trabajo para pasar tiempo conmigo.
Neru piensa que trabajo como niño pequeño, por mi papá.
—No puedo, Neru, tengo que trabajar porque este es mi lugar. No me importa que mi papá no diga nada, me gusta mi trabajo.
Vuelvo a entrar.
—Pero es aburrido tu trabajo, Greg, y yo vine a verte, anda, ¡deja esto y salgamos a comer algo, a beber!
Froto mi nuca.
—Ahora no, cuando salga iremos al departamento y nos ponemos al día con unas cervezas.
Suspiro y miro hacia donde Cassie se fue.
¿Está molesta?
Tomo el teléfono y le envío un texto.
Yo: Reinita, no te has despedido, ¿estás molesta? Sé que no contestas, pero no quiero ir a Industrias Queen a comprobar si lo estás o no.
Solo envío el mensaje sin esperar respuesta.
—Entonces iré al departamento a ver a Ty y te espero para que cuando vengas nos pongamos al día, salir de fiesta…
—Sí, ve al departamento, no creo que salgamos de fiesta, la verdad no estoy saliendo, prefiero que nos quedemos en el departamento tomando cervezas.
Sonríe.
—Ya entiendo, tú sí necesitas ponerte al día conmigo.
Palmeo su hombro.
—Así es, te veo luego, Neru, debo terminar esto y te veo.
Ella besa mi mejilla y se marcha.
Cuando Neru se marcha, mi teléfono suena.
Reinita: No.
Solo eso contesta.
El primer mensaje que me contesta desde que tengo su número y solo me pone eso.
«No».
¿No qué? ¡Ay, Reinita!
Así me tienes todo el día pensando y pensando en ti.
Tendré que llamarla luego, pero eso cuando termine aquí, no puedo dejar a estas personas solas trabajando.
◆◆◆
Termino de cerrar el edificio y sí se ha hecho tarde, aun así, mientras subo a mi auto, le marco a mi Reinita.
No sé siquiera si ella atenderá, es rara, es complicada, pero ya le he dejado pasar que me dejó solo anoche, en vez de compartir una cama conmigo.
El teléfono suena y no contesta. ¡Vamos, Cass! Contesta una simple llamada, mi Reinita, no seas malvada.
Vuelvo a marcarle y atiende.
—Hola, habla con Cassie Queen. ¿En qué puedo ayudarlo?
Me río.
—¿No me tienes agendado, Reinita?
—Sí, lo tengo agendado, Duarte, ¿qué necesita?
No puede estar hablándome así.
—Cassie, ¿qué te sucede?
—Nada, estoy trabajando, no puedo perder tiempo ahora y tú tienes mucho que hacer, tienes visitas, Duarte, que pases buena noche y no me hables, no me llames. Deja de ser una maldita molestia. ¡Idiota!
Me corta dejándome sin palabras.
¡Mierda!
Se puso así solo por ver a Nerea, está loca. Yo no hice nada, no puede molestarse así.
Ella tiene que controlar esa locura, porque yo nunca la traté mal cuando ese idiota de Harry fue por un café con ella. Nerea es mi amiga, además, no puede ofenderse sin hablarme antes.
¡Ay, Reinita! En esta no apoyaré tu capricho.
Suspiro y me encamino al departamento.
Me pone de mal humor esto y, aun de este modo, no hice nada para que ella se moleste.
Llego al departamento y al entrar escucho la televisión.
—¡Al fin llegas! Adicto al trabajo.
Veo a Neru con una remera mía puesta, sentada en el sillón.
—¿Qué haces con mi ropa?
Frunzo el ceño.
—Quería algo cómodo, no desempaqué, es que estuve poniéndome al día con Ty. ¡Tiene novia! Eso es muy tierno, y cuando Taylor sepa, dirá que es una solterona.
Se carcajea.
—Eso son patrañas, nadie puede medirse con los otros, el amor solo llega cuando llega.
Tomo una cerveza de la mesita frente a Neru y la destapo.
—Te ves cansado.
Asiento y ruedo los ojos.
—No sabes todo lo que me ha pasado, tengo que contarte, es que de verdad Seattle me ha traído muchas cosas, Neru.
Me quito el saco y me siento a su lado a beber.
—Ay, sí, cuántas cosas, puro trabajo. Primero te voy a contar la odisea que fue viajar. Hace demasiado no viajaba por aerolíneas y fue una locura, pero papá tenía el jet en reparación, no quise molestarlo tanto y, como niña buena, solo vine en un avión regular.
Sonrío por lo mimada que es Neru.
—No puedo creer que has venido así de la nada.
Suspiro preocupado. Trato de pensar qué hacer con Cassie. Es que pensarla molesta, me angustia, no me deja concentrarme en nada.
—Te echo de menos, tarado, me aburro sola y pensaba en salir de fiesta contigo, lo cual es raro que no quieras salir.
Me carcajeo.
—No estoy saliendo de fiesta, bueno sí, pero… es largo de explicar yo…
—Olvídalo, me gusta igual estar aquí, los dos, poder hablar, beber, reírnos.
Noto que Ty no está.
—¿Ty no está?
Ella niega y se arrima a mí en el sillón.
—Le dije que se fuera, que nos deje nuestro espacio, tenemos que ponernos al día, han sido largas semanas y estoy segura de que tú me extrañas.
Frunzo el ceño y de la nada ella me besa.
—Woow, Neru, espera.
Me mira sin entender cuando no correspondo.
—¿Qué pasa? ¿Quieres que vaya por condones?
Niego y me aparto un poco, lo intento, pero ella me sostiene de los hombros.
—No es eso, Neru, es que… estoy intentando hablar contigo, hablar con mi amiga, yo no…
Había olvidado por completo esto que hacíamos de forma casual a veces.
—¿Qué? ¿Me rechazas? ¿Qué te pasa? Si a veces lo hacemos y como no nos vemos hace mucho, pensé que querías.
Niego y la separo de mí.
—No puedo y tampoco tengo ganas de hacerlo.
Arquea una ceja.
—¿No puedes? —Se carcajea—. ¿No te funciona o qué?
—Neru, no es eso, es solo… no me parece que sigamos haciendo esto, solo quiero hablar, sos mi mejor amiga y quiero hablar, contarte cómo me siento, hay muchas cosas que están pasándome, no voy a coger contigo, solo por hacerlo, además…
—Estás muy raro, Greg, muy raro, ¿desde cuándo le dices no al sexo?
Paso saliva.
—Es que estoy con alguien, Neru.
Arquea sus cejas y se carcajea.
—¿Y eso qué? Ambos sabemos cómo es, te coges a un montón de mujeres siempre, ninguna es importante, decime qué te pasa, Greg.
Noto la forma molesta en la que me habla y no me gusta nada.
Yo no tengo la obligación de tener sexo con ella y así me está haciendo sentir ahora mismo.
—Esto es diferente, Nerea, y también dije que no tengo ganas —replico.
—¿A qué se debe eso? ¡Vamos! ¿Tú sin ganas de sexo? Eso no existe, Gregor, te conozco.
Me encojo de hombros.
—No tengo ganas, Neru, llevo semanas solo deseando estar con una persona y es con la única con la que he estado.
Su ceño se frunce y sus ojos se llenan de enojo.
—¿De qué hablas? —Comienza a reírse sarcástica—. Tú no intentas decirme que…
—Conocí a alguien, Neru, y… somos exclusivos, así que, no haré más esto, solo dejémoslo, después de todo somos…
—¿Qué? ¿EXCLUSIVOS? ¿Estás bromeando o te golpearon la cabeza, Gregor Bruno Duarte?
—¡Ey! No me hables así, Nerea, estoy siendo honesto y no encuentro motivo para que te molestes tanto.
Se levanta del sillón.
—No puedes ser exclusivo con alguien que apenas conoces, eso es estúpido, ¿qué te pasa, Gregor?
Abro mis ojos, molesto por su actitud.
—Me pasa que soy libre de hacerlo y no fue algo que decidí, me pasó, Neru, ella… Cassie es especial.
Se ríe con burla.
—No, vos no podés estar saliendo con esa señora que encima te habla supermal, mira supermal a todo el mundo, no puede ser.
Frunzo el ceño.
—Vos no la conoces, ¡Nerea! Sos mi amiga, ¿qué te pasa? Deberías preguntarme cómo me siento en vez de enojarte así.
Niega.
— ¡NO LO VES Y ESO ME MOLESTA!
La miro confundido.
—¿Ver qué? No entiendo, Nerea.
Mi teléfono comienza a sonar.
—No atiendas, estamos hablando, después de todo no creo que sea esa mujer, con lo que le dije hoy debió quedarle claro que no estás disponible.
La miro preocupado y más enojado aún.
—¿De qué mierda estás hablando, Nerea?
Se encoge de hombros y tomo el teléfono viendo que es Cassie.
—¿Es ella?
No dudo en atender.
—Reinita, lo que sea que…
—Gregor, por favor, ven, te odio y estoy muy molesta contigo, pero ven a buscarme porque no confío en nadie más y… me dieron algo en el trago, me siento mal, tienes que venir. ¡Ahora!
No lo dudo, tomo mi saco caminando a la salida.
—Voy para allá, ¿estabas jugando?
—S.. sí, sí, date prisa, por favor.
—Llegaré rápido, Cassie, descuida.
Corto la llamada.
—¡Greg! Estamos hablando, no puedes irte.
Miro a Nerea y niego.
—Terminaremos esta charla luego, lo que hiciste no estuvo bien y merezco una explicación.
Salgo de allí sin importarme nada más que Cassie.
¡Mierda!
¿Qué hacía en el casino?