Adicto a tu recuerdo CAPÍTULO 56
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CAPÍTULO 56

Leighton

Presente

El grupo de Whatsapp que comparto con la banda no tarda en empezar a arder cuando les cuento la gran noticia.

Hace unas horas, he recibido una llamada del jefe del último local en el que actuamos… para volver a hacerlo. Ha pasado una semana desde el juicio y, aunque todavía no ha llegado la resolución, parece que las cosas están empezando a mejorar y tengo que hacerme a la idea de ello.

Tengo unas ganas inmensas de volver a tocar ante la gente, de demostrarles que sigo siendo el mismo y que un mal acto no define mi carrera como cantante ni la de mis amigos, por supuesto.

Salgo de la cama más feliz de lo que lo he estado en los últimos meses y voy a abrir la puerta al escuchar que alguien está llamando con demasiada insistencia para tratarse de media mañana.

Trato de acomodar un poco mi pelo antes de abrir, porque la verdad es que el fuerte sonido del timbre me está poniendo demasiado de los nervios como para ir al baño a peinarme y suelto un largo suspiro.

Lo siguiente que mis sentidos más primarios alcanzan a ver, oler y sentir, es a Scarlett abalanzándose a mis brazos hasta el punto de que pierdo el equilibrio por la sorpresa. Sus rizos indomables me hacen cosquillas en la cara y río ante la alegría con la que parece haber venido a verme.

Contando con el apoyo de la pared, la agarro de la cintura, a la espera de que me cuente el motivo de su alegría matutina.

—¡Hemos ganado! ¡Hemos ganado, Leighton! —repite por si acaso no la he oído, pero lo he hecho, vaya si lo he hecho.

—¿Cómo? —pregunto, todavía en shock por la sorpresa.

Scarlett se separa de mi agarre y coge mi mano para guiarnos hacia el salón y charlar sobre esta bomba con calma.

—He recibido un correo electrónico de parte del juzgado en el que indicaban que te dejan en libertad con la condición de que vayas durante un año a firmar cada día al juzgado y no vuelvas a meterte en una situación como esta —me explica, orgullosa.

Sus mejillas arreboladas por la felicidad me producen tanta ternura que siento la imperiosa necesidad de morderlas. Sin embargo, estoy demasiado ocupado manteniendo el control de mi respiración y tratando de encontrar las palabras para descifrar la mañana que llevo.

—¿Qué pasa? ¿Por qué no estás dando saltos de alegría? —Scarlett frunce el ceño y aprieta mi mano para traerme de vuelta al mundo real.

Pestañeo un par de veces para calmar los nervios y agarro su mano de vuelta con firmeza antes de añadir:

—La que va a saltar de alegría vas a ser tú al saber que me han llamado del último local en el que actuamos para volver a hacerlo en unos…

Scarlett no me deja terminar, porque enseguida cubre su cuerpo con el mío y empieza a besarme como si el mundo no importara, como si no fuéramos capaces de asimilar estas dos grandes noticias de otra manera que no fuera con nuestros cuerpos.

Nos besamos durante lo que me parecen horas, horas que me encantaría tener el poder de congelar en el espacio-tiempo y acuno su mejilla en mi mano mientras me deleito con el amor que se lee en su mirada cada vez que me mira.

—Tenemos que ir a contárselo a Kairon. Hoy cogía el vuelo para irse de luna de miel, ¿no?

Scarlett asiente y le pido que me dé unos minutos para vestirme e ir a darle a mi mejor amigo la gran noticia.

Y, quién sabe si cuando vuelva de luna de miel pueda tener el valor para contarle la naturaleza de mi relación con Scarlett y rezar porque todo salga bien, como parece haber empezado la mañana.

◆◆◆

Esperamos a que Kairon nos abra la puerta mientras los nervios vuelven a apoderarse de mí.

No sé por qué, si voy a darle a mi mejor amigo una muy buena noticia, pero el caso es que me siento así y no sé cómo evitarlo.

Pasados unos segundos, es Lisa quien nos abre la puerta y nos informa de que Kairon se encuentra en la ducha y que no tardará en salir.

Nos invita a tomar algo y Scarlett y yo aceptamos un par de cafés mientras esperamos a Kairon, sentados en el sofá. Unos minutos después, la ahora mujer de mi mejor amigo viene con una bandeja llena de café y pastas y no tarda en contarnos lo emocionada que está con la luna de miel.

—No me creo que nos hayamos casado ya, ni que en unas horas vayamos a estar en ese lugar de ensueño—cuenta, con un brillo envidiable en los ojos.

Escuchamos unos pasos provenientes del pasillo y Lisa mira el reloj que se encuentra encima de la televisión y abre los ojos de una manera muy cómica.

—Me vais a perdonar, pero he quedado con mi madre para desayunar y así despedirnos hasta después de la luna de miel. Me alegro un montón de veros, chicos.

Pasa como un vendaval por delante de nosotros hasta alcanzar la puerta de entrada y desaparecer tras ella.

Los pasos que hemos escuchado anteriormente se reanudan y dejan ver a un Kairon con unas ojeras demasiado marcadas decorando sus ojos.

—Hola, Kairon. —Scarlett no duda en levantarse y abrazar a su hermano y me sorprende ver que se encuentra algo tenso. Teniendo en cuenta que dentro de unas horas va a estar de luna de miel con su mujer sobrevolando un país de ensueño, su expresión corporal me saca un poco de contexto.

Acaba de pasarse una toalla por su cabello húmedo y le doy la mano cuando toma asiento en la butaca que hay delante de nosotros.

—¿Qué hacéis aquí? —inquiere, con una sonrisa que no llega a alcanzar sus ojos.

Trago saliva porque no sé qué cojones le pasa pero, al parecer, Scarlett no se ha percatado de la extraña reacción de su hermano al vernos, porque enseguida empieza a hablar sobre los buenos acontecimientos con los que nos hemos levantado hoy.

—Leighton y la banda van a volver a tocar en un local dentro de unos días y el juicio ha salido increíblemente bien.

Kairon se muestra impertérrito ante lo que le acaba de contar su hermana y no sé si es porque todavía está tratando de asimilar las buenas noticias o por algo más que en estos momentos no alcanzo a comprender.

—Por un momento pensé que no lo conseguiría, pero…me siento satisfecha de que todo haya salido bien al final.

La ilusión con la que Scarlett habla hace que tenga que reprimir las ganas que tengo de coger su mano y llevarla a mis labios.

—Scarlett es una abogada maravillosa, Kairon —murmuro sin apartar la mirada de ella.

El aludido entrecierra los ojos y entonces suelta:

—¿Y sabías que era una abogada maravillosa antes o después de acostarte con ella, Leighton?