CAPÍTULO 55
Leighton
Presente
Contemplo el sol despuntar por el horizonte antes de sentir los brazos de Scarlett rodeando mi cintura.
Tras el concierto improvisado de ayer, decidimos pasar juntos la noche antes de juicio. Y ahora que al fin ha llegado el día, no puedo evitar sentir un enorme nudo en el estómago que estoy seguro de que no desaparecerá hasta que el juez encargado del caso dicte sentencia.
Por eso mismo, no he podido pegar ojo en toda la noche y llevo varias horas mirando hacia la ventana, pensando en todo lo que podría salir mal y rezando con todas las fuerzas que tengo para que el universo no se atreva a arrebatarme en cuestión de horas la felicidad que me ha costado tanto tiempo conseguir.
Dejo escapar un largo suspiro cuando siento que Scarlett apoya una de sus manos en mi hombro, instándome a darme la vuelta para que pueda leerme cuando fije mis ojos sobre los suyos.
Sus preciosos ojos oscuros me observan con una intensidad que me desarma y no puedo esperar más para besarla como una promesa de todo lo que estará por venir en caso de que todo salga bien.
—No tiene por qué salir mal, lo sabes, ¿no? —Trata de tranquilizarme, bajando su mano hasta entrelazarla con la mía.
—Estar contigo en esto, hace que sea menos duro.
Scarlett me dedica una pequeña sonrisa antes de darme un abrazo que me aporta las fuerzas suficientes para ir directo a la ducha, adecentarme y acudir con ella al juicio que puede cambiar mi vida tal y como la conozco.
◆◆◆
Me quedo con la mirada fija en el reflejo de mi cuerpo en el espejo del ascensor mientras Scarlett habla con Chloe por teléfono para avisarla de que vamos para allá.
Por suerte, ya le han dado el alta a Trevor y podrá acudir al juicio para dar su versión de los hechos y, quizá eso sea un punto a nuestro favor.
Si no fuera porque sus padres también estarán allí y harán que el juicio sea de todo menos un camino de rosas, claro.
Siento que el traje me aprieta más de lo que debería o quizá estoy tan nervioso que todo me molesta. Cuando Scarlett termina de hablar con Chloe, ve la desazón en mi mirada y aprovecha para aflojar el nudo de la corbata para ayudarme a respirar mejor.
—¿Quieres que te quite la corbata?
—No, así está bien.
Se me queda mirando unos segundos antes de asentir y darme un beso corto en los labios antes de que el ascensor llegue a la planta baja.
Accedemos a su coche en cuestión de segundos y enciendo la radio en cuanto me siento, porque necesito evitar el silencio para no pensar de más.
Mi mente puede estallar en cualquier momento y no me gustaría que lo hiciera en medio de juicio.
El tráfico se me antoja un maldito infierno hasta que por fin llegamos a los juzgados, donde en la salida me espera la banda y… ¿mis padres?
Frunzo el ceño y giro el rostro para comprobar que Scarlett ha visto lo mismo que yo. Y, al parecer, su expresión refleja el mismo desconcierto que la mía. Trago saliva, poniéndome más nervioso al instante y Scarlett no duda en estrechar mi mano y calmarme durante unos segundos.
Bajamos del coche y siento que levito porque estoy tan nervioso que apenas noto mis pies tocar el suelo. La banda no duda en acercarse para darme abrazos y ánimos y entran todos juntos para dejarme a solas con mis padres.
—Hola, hijo, no sabíamos si venir o no. Si quieres, podemos irnos.
Mi padre toma la batuta en la conversación, como de costumbre, pero enseguida mi madre lo interrumpe, sorprendida al ver que Scarlett es mi abogada.
—¿Eres… Scarlett? ¿La hermana pequeña de Kairon? — pregunta, sin poder salir del estupor que le ha producido ver a Scarlett después de tantos años.
—Hola, sí. Soy la abogada encargada de llevar el caso de Leighton. No se preocupen, haré todo lo que esté en mi mano para que salga bien.
Ella les dedica a ambos una ínfima sonrisa con la que atisbo a ver lo incómoda que está ante la situación que se está dando en estos momentos y ojalá pudiera pasar una mano por su cintura para tratar de calmarla, pero mejor no empeorar las cosas.
Ya habrá tiempo para contarles a mis padres, si es que en algún momento se me pasa por la cabeza volver a tener una conversación como la del otro día con ellos, mi situación sentimental actual con Scarlett.
Vuelvo a mirarlos a ambos y siento que una persona habla dentro de mí, una que ni siquiera sé si me pertenece realmente al decirles que no me importa que entren dentro de la sala.
Supongo que el hecho de que hayan decidido ponerse de acuerdo los dos para venir a verme en un momento tan importante para mí, significa que, aunque tarde, quieren empezar a hacer las cosas bien.
Temblando como un flan subo las escaleras seguido por Scarlett y mis padres y nos dirigimos hacia la sala número tres, donde diviso a Trevor, sus padres, Chloe y su abogado.
Trago saliva ante la mirada inquisidora que me dedica la madre de Trevor y desvío la vista unos instantes, agradeciendo que no me den demasiado tiempo para pensar porque enseguida nos llaman para que entremos.
Tomamos asiento en una de las enormes mesas de madera que se encuentran delante del tribunal y observo a mis amigos y a mis padres tomar asiento detrás de mí mientras esperamos a que entre el juez.
Muevo la pierna derecha constantemente, tratando de evitar mirar a mi derecha para no ponerme más nervioso al ver a la parte contraria y los minutos se me antojan horas hasta que escuchamos la puerta que se encuentra delante de nosotros abrirse y dejar paso a la jueza encargada del caso y a sus asistentes.
—Buenos días. Levántense, por favor —nos ordena uno de los ayudantes de la jueza, quien no duda en mirarnos a todos antes de tomar asiento en su sillón.
Joder, se me va a salir el maldito corazón por la boca. Le dedico una mirada a Scarlett y ella asiente, haciéndome ver que tengo que mantener la calma.
—Caso número trescientos veinticuatro. Leighton Sullivan contra Trevor Archer. Cargos de los que se acusa al demandado: agresión física con alevosía. ¿Cómo se declara el acusado?
La pregunta se asienta en mi estómago y es Scarlett quien tiene que poner voz a mis pensamientos al responder:
—Inocente, señoría.
Escucho un resoplido desde la mesa de al lado y no me hace falta girar la cabeza para saber que proviene de la madre de Trevor. Esa mujer me odia y con motivos.
—De acuerdo, a continuación voy a rogar que ambos abogados den la versión de los hechos de sus clientes y después será el turno de las preguntas para las partes contrarias. ¿Alguna duda hasta el momento?
El eco de la voz de la jueza reverbera a través de las paredes y al ver que nadie dice ni hace nada, da permiso al abogado de Trevor para empezar a hablar.
—Con permiso, su señoría. Mi cliente se encontraba teniendo una discusión algo acalorada con su novia, aquí presente, el día de los hechos.
Se encontraban en un callejón manteniendo una conversación privada cuando, de la nada, el señor Sullivan apareció y, sin motivo alguno, empezó a golpear a mi cliente sin cesar.
De no ser porque, al parecer, uno de los amigos del señor Sullivan acudió al escuchar los gritos, no sé qué habría pasado.
El abogado toma asiento en el mismo momento en que los recuerdos de esa fatídica noche vuelven a mí como una maldita pesadilla de la que no logro despertar.
Empiezo a notar que el sudor recorre mi frente y las manos me tiemblan antes de ver por el rabillo del ojo cómo Scarlett se levanta cuando ve que los ayudantes de la jueza han dejado de tomar apuntes sobre la declaración de la acusación.
—Con permiso, su señoría. —La tranquilidad con la que habla me provoca una envidia increíble y la admiro aún más por ello.
Pasa una mano por su mata de cabello antes de empezar con la defensa.
—Mi cliente sufrió una confusión visual al ver la acalorada conversación que estaban manteniendo el señor Archer y su pareja, malinterpretó sus palabras y creyó que Chloe se encontraba en peligro.
Quizá no actuó de la forma más correcta posible, pero solo trataba de ayudar ante una situación que percibía como crítica.
Tras su alegato, vuelve a sentarse y me dedica una mirada que pretende tranquilizarme y le sonrío de vuelta.
—Muy bien. Ha llegado el turno de las preguntas, letrados.
Escucho un murmullo proveniente de la mesa de al lado y al abogado de Trevor asentir ante lo que le están contando. Joder, algo me dice que esto va a complicarse de un momento a otro.
—Letrada Lambert, ¿es cierto que su cliente se encontraba bajo los efectos del alcohol el día de autos?
Mierda.
Agradezco que Scarlett no me mire porque sé que si lo hiciera, me pondría todavía más nervioso de lo que ya empiezo a estar de nuevo.
Ella vuelve a levantarse y carraspea antes de contestar.
—Es cierto, pero mi cliente no tenía una tasa de alcohol tan fuerte en el sistema nervioso como para alterar su realidad y hacerle cometer esa agresión, letrado.
Desde aquí puedo observar cómo el abogado aprieta la mandíbula y vuelve a sentarse, a la espera de que Scarlett haga su pregunta:
—Solo haré una pregunta y espero que sea suficiente para entender el motivo por el que estamos hoy aquí.
Su serenidad me desarma y estoy completamente seguro de que todo el mundo en este mismo instante está aguantando la respiración.
—Mi cliente cuenta actualmente con una banda musical conocida a nivel local por muchos de los ciudadanos de este pueblo y alrededores.
Me pregunto si, en el caso de que no hubiera sido Leighton Sullivan quien se hubiera cruzado en el camino de Trevor Archer, esto estaría ocurriendo.
El señor Leighton cometió un error—argumenta, mirando a la jueza, quien parece no poder apartar la mirada de Scarlett— y estoy completamente segura de que cargará con ello durante el resto de su vida.
El señor Archer se encuentra bien y estamos muy felices por ello.
Sin embargo, me gustaría saber si en el caso de que mi cliente no fuera un cantante conocido a nivel local, estaríamos hoy aquí.
Puedo notar la mirada furibunda de la madre de Trevor tratando de desintegrarme, pero yo solo puedo prestar atención a Scarlett y a la manera en la que tiene a todo el mundo completamente prendado de ella.
—Nuestro cliente solo quiere que se haga justicia, letrada Lambert. Independientemente de la profesión de su cliente.
—No se aceptan más preguntas, letrados. Pasada una semana se les comunicará el veredicto y, sea cual sea la sentencia, deberán acudir de nuevo al juzgado para firmarla. ¿Están de acuerdo?
Scarlett y el abogado de Trevor asienten y la jueza nos pregunta a ambos si queremos decir algo más antes de finalizar la sesión. Y, aunque sé que probablemente esto pueda jugar en mi contra, me levanto de la silla ante la atenta mirada de Scarlett, que me mira completamente desconcertada.
—Con permiso, su señoría. El día de los hechos reconozco que mi mente me jugó una mala pasada.
Solo quise actuar ante una situación en la que creía que una persona necesitaba mi ayuda.
Soy consciente de que debo acarrear con las consecuencias de mis actos, pero solo quiero añadir que no tengo ningún otro antecedente y que no me gustaría que algo que ha ocurrido por mi culpa acabe destrozando también los sueños que quise cumplir algún día con mi banda, que se encuentra aquí presente en estos momentos.
No pretendo eludir mi responsabilidad, pero sí reconocer que un solo acto no debería condenar una vida entera.
Trago saliva al terminar, notando el corazón en la maldita garganta mientras la jueza asiente y acaba saliendo de la sala.
Esperamos a que Trevor, sus padres, Chloe y el abogado se marchen para quedarnos a solas y solo cuando escucho sus pasos alejarse por el eterno pasillo que nos ha traído hasta aquí, puedo moverme para lanzarme a los brazos de Scarlett y murmurarle lo aliviado que me siento al haber podido enfrentarme a esto.
—Ha ido bien, no te preocupes. En una semana, todo habrá acabado —murmura contra mi oído y yo decido creerla.
Porque estoy seguro de que si tuviera que poner mi vida entera en las manos de alguien, sería en las suyas.