Adicto a tu recuerdo CAPÍTULO 53
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CAPÍTULO 53

Leighton

Presente

—Venga ya, tío, no queda ni una arruga en el traje, como lo sigas mirando más en el espejo lo vas a desintegrar.

Kairon me dedica una mirada furibunda a través del reflejo del espejo y yo reprimo una carcajada que no tarda en aparecer cuando se da la vuelta y me pega un puñetazo en el hombro.

—El día que te cases y estés igual de nervioso que yo, volveremos a tener esta conversación —me advierte antes de sentarse en el sillón para calzarse y, tras un par de horas interminables, ir al fin a la iglesia.

El gran día para mi mejor amigo ha llegado y no puedo estar más orgulloso de él. Todavía recuerdo cuando íbamos a la universidad y me repetía una y otra vez que lo que lo unía a Lisa era una simple amistad. Aunque creo que los dos supimos desde el primer momento que iban a acabar así.

—Kairon, todo va a salir bien. No te preocupes y vamos fuera, anda, que necesito coger algo de aire.

—Hablas como si fueras tú el que se va a casar —protesta, entre risas.

—Peor, soy el que tiene que aguantar al novio hasta el altar.

Intenta cogerme otra vez para darme una colleja, pero la esquivo abriendo la puerta y escabulléndome de él como si fuéramos un par de críos.

—Leighton, espera un momento.

La firmeza de sus palabras me hace frenar en seco y tragar saliva. Nos quedamos quietos en medio del pasillo que nos separa unos metros del resto de invitados y cruzo los dedos mentalmente para que el día de hoy no se estropee.

—Dime —lo animo a hablar, con el corazón en la garganta.

Él traga saliva y baja la cabeza unos instantes antes de alzarla y decir:

—Espero que no te sientas incómodo con la presencia de Scarlett. Sé que las cosas entre los dos están algo tensas y que el juicio está a la vuelta de la esquina, pero…

—Hey, tío, no tienes que darme explicaciones, faltaría más. Es tu hermana. Creo que podremos aguantar toda la ceremonia sin montar un circo.

Al parecer, mi mentira acaba calando en Kairon porque sigue avanzando por el pasillo hasta cruzar la última puerta antes de subirnos al coche que nos llevará a la iglesia. Joder, si supiera que hace un par de días hice el amor con su hermana como si no hubiera un mañana…

Me trago el sabor de la culpabilidad que aparece en mi organismo siempre que hablo de Scarlett con Kairon y pongo la mejor de mis sonrisas cuando nos encontramos con el chófer encargado de dejarnos en el lugar de la ceremonia.

Le doy un apretón cariñoso a Kairon en la pierna cuando veo que empieza a moverla con rapidez por los nervios y ahora soy yo quien respira profundamente ante el inminente momento de tener que fingir delante de cientos de personas que mi corazón no pertenece a Scarlett Lambert.

◆◆◆

—Como sigas mirándola así, se va a dar cuenta.

El susurro de Jaden a mi lado me sobresalta porque, en efecto, llevo tanto tiempo mirando a Scarlett desde la lejanía que se me ha empezado a emborronar la vista.

Chasqueo la lengua mientras le dirijo una mirada cansada a mi amigo, quien tiene en estos momentos su brazo rodeando los hombros de Macy y también me percato de que Spencer ha sabido leer a la perfección la expresión en mi rostro porque se limita a encogerse de hombros.

No he podido apartar la mirada de Scarlett en toda la parte de los votos.

Aprovechaba cualquier momento en el que Kairon no estuviera mirando para deleitarme con el vestido de color verde oscuro que tan bien se ajusta a su cuerpo y en su melena rizada, que ha decidido dejar suelta en contra de mis deseos.

Porque he estado más tiempo del que me gustaría recordando lo bien que se sienten las yemas de mis dedos cuando acarician sus rizos y ese simple pensamiento me ha descolocado hasta el punto de que Kairon ha tenido que llamar mi atención para que le diera los anillos con los que iba a confirmar su amor por Lisa delante de todos los asistentes.

Y ahora me encuentro con la banda y con otros amigos de Kairon en la mesa, contemplando a Scarlett desde la lejanía charlando con algunos conocidos.

Me revuelvo incómodo en el asiento y Spencer no tarda en acudir a mi rescate.

—Venga, yo lo distraigo. Como sigas teniendo esa cara de culo, me vas a deprimir hasta a mí, tío —comenta, al tiempo que se levanta de la mesa, alisando por el camino las arrugas de su traje y camina decidido hasta mi mejor amigo.

—Yo que tú no desaprovecharía la oportunidad —añade Macy, antes de ocuparse de atender las caricias de su novio.

Los dejo a su bola y nervioso porque haya algo que pueda salir mal, me dirijo con tiento hacia Scarlett y cuando nuestras miradas se cruzan, aparte de sentir el corazón en la maldita garganta hago un gesto con la cabeza hacia los baños y camino hacia allí con la esperanza de que haya captado mi indirecta al vuelo.

Saludo a algunos conocidos por el camino, abro la puerta del baño y hago tiempo echándome algo de agua fría en mi cuello para calmar los malditos nervios que me invaden como si fuera un adolescente a punto de encontrarse con su amor platónico.

Cierro los ojos unos segundos y los abro de inmediato al notar unas manos que reconozco a la perfección posarse sobre mis hombros.

—¿Ya te has cansado de mirarme de lejos?

—Ha sido una auténtica tortura, créeme —aseguro y, antes de darle tiempo a replicar siquiera, observo sus preciosos labios pintados de rojo que incitan a la locura más absoluta y me apodero de ellos como si fuera un maldito náufrago en busca de agua.

Scarlett ríe y acaba estampándome contra la pared con una pasión que lleva reprimiendo desde que mis ojos han reparado en ella en la iglesia.

Agradezco enormemente que su pintalabios sea fijo porque, de no ser así, estaría marcado durante el resto de la celebración.

Y, aunque nada me haría más feliz que salir de este baño en el que nos estamos demostrando que nuestros cuerpos nunca tendrán suficiente del otro y enseñarles a todos que mi corazón lleva años siendo cautivo por culpa de la morena que ahora mismo me devora el cuello con tanto ahínco que me tiemblan hasta las piernas, es mejor no complicar las cosas y salir de aquí como si nada hubiera pasado.

He estado hablando con Scarlett estos días y hemos decidido contarle a Kairon lo nuestro ahora que hemos confirmado que nuestra historia merece una segunda oportunidad.

Pero, como no queremos estropear el día de su boda con un secreto confesado tantos años después, hemos preferido hacer ver que no ocurre nada entre nosotros cuando en nuestros corazones ocurre todo lo contrario.

—Como no salgamos ya, nos van a pillar —murmuro contra sus labios, a pesar de que no quiero que este momento acabe nunca.

—Cuando acabe el juicio se lo diremos, ¿vale?

Scarlett busca en mi mirada una aprobación que no tardo en ofrecerle y beso su frente para hacerle saber que estamos en esto juntos, que si tengo que lanzarme al vacío de su mano, lo haré sin dudarlo.

Ya fui un completo idiota por dejarla marchar creyendo que eso era lo mejor para proteger el amor que acababa de nacer entre nosotros. Sin embargo, ahora estoy más que preparado para demostrarle al mundo que mis canciones, mi vida y los latidos de mi corazón empiezan y acaban con Scarlett Lambert.