Adicto a tu recuerdo CAPÍTULO 36 #2
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CAPÍTULO 36 #2

Y, me duele, joder. Me duele que donde antes había una conexión que creía bonita, que creía lo suficientemente fuerte como para permitirme olvidar a Scarlett, ahora haya incomodidad, al menos por mi parte.

Porque ella parece que ha conseguido olvidar lo infeliz que llegué a hacerla con mis malditas dudas y quebraderos de cabeza.

—Leighton, no muerdo, podemos hablar como seres humanos normales. —Una pequeña risa se escapa a través de sus labios cuando me roza el brazo con la intención de animarme a hablar.

Observo su piel en contacto con la mía y sinceramente la admiro por poder hacer algo así sin que el peso de los recuerdos acabe arrollándola como me está pasando a mí ahora mismo.

Alzo la mirada de nuevo porque Caroline no se merece mi indiferencia, no después de todo lo que hemos pasado juntos y empiezo a hablar, sin poder evitar que la voz me tiemble un poco al inicio.

—He salido a tomar algo con Spencer. Míralo, allí está —señalo hacia nuestra mesa y el capullo de mi mejor amigo no puede evitar poner una cara de exagerada sorpresa al darse cuenta de con quién estoy hablando y el porqué de mi tardanza.

Caroline alza una mano para saludarlo y Spencer le devuelve el gesto. Unos segundos después, su mirada azul vuelve a fijarse en mí, aunque sus siguientes palabras no acaban de agradarme del todo porque me recuerdan lo jodidamente mal que está mi situación laboral en estos momentos.

—He visto por redes lo que ha pasado con la banda. Lo siento muchísimo, Leighton. Sé lo importante que es para ti. Pero sabes que creo en ti, ¿no? Sé que no serías capaz de hacerle daño ni a una mosca.

El corazón me late acelerado ante la amabilidad de Caroline.

Creo que me siento tan despistado con su alegría que un pensamiento fugaz me hace pensar que a lo mejor preferiría que en su mirada se reflejara el odio por todo lo que ocurrió entre nosotros.

Pero Caroline nunca ha sido así. Es una de las cosas que me enamoraron de ella; esa bondad que parecía sobresalir por cada uno de los poros de su piel.

Al ver la incomodidad que se refleja en mi mirada al hablar de la banda, Caroline frunce el ceño antes de llevarse una mano a la frente.

—Joder, lo siento. No debería haber empezado a hablar de esto, es solo que… —se disculpa, apesadumbrada.

—No te preocupes, es completamente normal. Creo que hasta las ratas de la alcantarilla que hay debajo de nosotros saben lo de la banda.

Su carcajada me pilla por sorpresa, aunque no más que el hecho de que acabe por imitarla. Reímos durante unos segundos que se me antojan los mejores del día y volvemos a ponernos serios cuando la gracia de mi broma ha pasado.

—¿Y qué hay de ti? Vi en redes sociales que te has prometido. — No puedo evitar bajar la mirada a su mano y comprobar que, en efecto, el anillo reposa en su dedo.

Caroline sigue el recorrido de mi mirada y ahora es ella la que traga saliva.

—No me hubiera gustado que te enteraras de esta manera, quería llamarte para decírtelo, pero… estábamos tan emocionados con la noticia que no podíamos esperar a contarlo al mundo entero.

El brillo en sus ojos al hablar y la emoción que se ve reflejada en sus palabras me enternece. Caroline nunca ha merecido menos.

—Te lo mereces, Caroline. Te mereces todo lo bueno que el mundo tenga que ofrecerte. Mucho más después de lo que te hice pasar —le aseguro.

Ella chasquea la lengua y agarra mi mano en un gesto amistoso, con esa conexión que nos sigue uniendo y que nada tiene ya que ver con esos sentimientos relacionados con el amor que una vez nos mantuvieron a flote, sino con esa conexión que solo puedes tener con una persona que ha sido importante para ti aunque ya no esté en tu vida.

—Deja de fustigarte de esta manera, Leighton.

—Ahora es a ella a quien le tiembla la voz.

—Lo mejor que pudiste hacer por ambos fue no permitir que nos casáramos.

No hubiera soportado que me hubieras puesto un anillo en el dedo cuando realmente siempre has deseado colocárselo a otra persona.

La simple alusión a Scarlett me tensa por completo. Nunca llegué a hablarle a Caroline de ella en concreto, pero sí que le hice saber que no podía seguir adelante y pedirle matrimonio cuando no había conseguido olvidarla.

—¿Has vuelto a verla? —inquiere Caroline, tras unos segundos de silencio. En su mirada leo el deseo que siente en estos momentos porque le conteste que he vuelto a ver a esa persona, que no solo ella ha tenido ese final de cuento de hadas al que siempre ha estado destinada.

Me relamo los labios porque la idea de hablar de Scarlett precisamente con Caroline me pone más nervioso de lo que jamás hubiera imaginado.

—Sí, creo que hemos retomado la amistad que una vez nos unió antes de que los sentimientos se metieran de por medio, pero… no negaré que sigo queriéndola.

La miro al acabar de hablar y me reconforta ver cómo me ofrece una mirada de comprensión.

—¿Y por qué no se lo dices? ¿Qué te lo impide?

—Ya sabe cuáles son mis verdaderos sentimientos y creo que ella también siente lo mismo, es solo que… el pasado nos sigue pisando los talones, Caroline.

Ella hace una mueca con los labios y acaricia mi brazo para reconfortarme.

—No permitas que un error que cometiste en el pasado dictamine vuestra relación en la actualidad. Si todas las relaciones acabaran por un error, ninguna estaría en pie hoy en día, ¿no crees? Tú también mereces ser feliz, Leighton —sentencia, antes de darme un abrazo que me pilla por sorpresa.

Tras el abrazo, Caroline se despide cuando recibe una llamada de su prometido y acordamos mantener el contacto de vez en cuando.

Al recomponerme tras el encuentro, vuelvo a la silla con Spencer y retomamos nuestra conversación como si mi charla con Caroline no hubiera puesto mi jodido mundo del revés.

¿Por qué voy a rendirme con Scarlett si ella misma me confesó hace unas semanas que le apetecía besarme?

¿Por qué no puedo volver a creer en el amor que tan bien hemos reflejado en nuestros conciertos con la persona que ha inspirado esas mismas canciones?