Adicto a tu recuerdo CAPÍTULO 26 #3
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CAPÍTULO 26 #3

Una vez dentro, le envío un mensaje a Regina para ver si puede quedar y me alegro de que me conteste al cabo de unos segundos asegurando que para el cotilleo siempre tiene un hueco en su agenda.

Pongo los ojos en blanco, pero agradezco en estos momentos contar con alguien como ella para poder desahogarme.

En todos estos años, no he tenido a nadie con quien hablar sobre lo que pasó con Leighton porque la única persona que podría consolarme era Kairon y él desconoce completamente que estuvimos juntos así que me llena el alma de alegría y de tranquilidad saber que cada vez que mi mente se revolucione y trate de contagiar a mi corazón, voy a tener a una persona ahí para escucharme y tratar de entenderme.

◆◆◆

Mientras termino de adecentar el piso porque esta mañana antes de irme lo he dejado todo un poco patas arriba, escucho el timbre sonar. Suelto mi pelo ya que antes lo llevaba recogido y abro la puerta a Regina con una sonrisa enorme en la cara.

—Menos mal que me has escrito, estaba a una sentencia más de ahogarme en la bañera.

Río ante su comentario y la invito a pasar hacia el salón. Observa con detenimiento todo a su paso y asiente para sí antes de sentarse en el sofá, donde tomo asiento a su lado.

—Vaya, así que aquí es donde pasa todos los fines de semana y festivos Scarlett Lambert. Tienes el piso precioso, pero no lo suficiente como para quedarte encerrada en él, cariño.

Pongo los ojos en blanco ante su humor y lanzo un suspiro que la pone sobre aviso del tema que vamos a hablar.

—Algo me dice que ese suspirito tiene como protagonista a cierto cantante de cierta banda de rock, ¿me equivoco?

Pego la espalda en el respaldo del sofá y me cruzo de brazos antes de empezar a hablar.

—La semana pasada, Leighton me confesó que las canciones de la banda forman mi nombre porque no ha conseguido olvidarme.

Hoy nos hemos vuelto a ver porque Chloe, la novia de Trevor, el chico al que Leighton dejó en coma por accidente, me ha dicho que los doctores han confirmado que Trevor va a despertar en las próximas semanas, aunque sus padres siguen con la idea de denunciar a Leighton.

Y para colmo, me he enterado de casualidad de que estuvo a punto de casarse y me ha dado un abrazo que me ha hecho sentir… rara.

La expresión en el rostro de Regina cambia a medida que avanzo con la información hasta finalizar con una boca abierta que me temo que se acabará fracturando la mandíbula si no la cierra. Pasan unos cuantos segundos hasta que se decide a hablar.

—Mira, no te voy a echar en cara que no me hayas contado esto antes porque sé que primero tenías que asimilarlo, pero Scarlett, prométeme que a la mínima interacción que tengas con Leighton, me harás partícipe.

—¿Por qué?

—¿Cómo que por qué? Porque no puedo aconsejarte como amiga si me cuentas las cosas dos semanas después de que hayan ocurrido.

Escucha —coge mi mano para estrecharla entre las suyas—, no estás sola, ¿vale?

Si te comes la cabeza a las tres de la mañana con el tema que sea, aunque creas que no tiene ningún sentido, me llamas.

Sé que no nos hemos empezado a llevar mejor hasta hace poco, pero quiero que sepas que me tienes aquí, ¿vale?

No puedo evitar que una sutil lágrima recorra mi mejilla hasta finalizar su carrera en mi barbilla.

Nunca me ha resultado sencillo hacer amistades, ni en el instituto y mucho menos en la universidad, donde todo era competitividad y conveniencia.

Llevo tantos años deseando tener una amistad como la que me ofrece Regina, que ahora que lo está haciendo, se me hace extraño estar recibiendo esa propuesta e incluso plantearme aceptarla.

Durante todo este tiempo me he mantenido alejada de cualquier persona que estuviera fuera de mi círculo cercano porque temía volver a confiar en alguien y que volviera a hacerme daño. Como ocurrió con Leighton.

Aunque supongo que una no puede desaprovechar una oportunidad así cuando las que ha tenido a lo largo de su vida han sido más bien escasas. Por eso me sorprendo a mí misma al aceptar la propuesta de Regina.

—Vale, y ahora que ha quedado claro que me vas a contar hasta las veces que vas al baño al día, ¿qué te pasa con Leighton?

«¿Qué me pasa con Leighton?»

Joder. Nunca me había costado tanto contestar a una maldita pregunta.

Lo que me pasa con él no es muy diferente a lo que me pasaba cuando lo conocí. Que solo bastan un par de palabras y una mirada que lo significa todo para desestabilizar todos esos cimientos que he construido a lo largo de mi vida en referencia a él.

Los primeros cimientos, se basaban en mantenerme alejada de él porque no quería que mi hermano pudiera destruir algo tan bonito que había nacido en medio del caos que estábamos viviendo.

Pero luego llegaba Leighton y me acompañaba en el proceso de ayudar a mamá, me enseñaba algo tan privado como sus canciones para que le diera el visto bueno, me regalaba sonrisas y miradas que no hablaban hasta que al final lo hicieron.

Y todos esos cimientos se derrumbaban como si de arena mojada se tratara.

Los segundos cimientos, se basaban en los recuerdos. En esos recuerdos que me ahogaban entre sueños y pesadillas y me hacían consciente de que por mucho que quisiera impedirlo, Leighton Sullivan se había metido en mi sistema, aunque me hubiera abandonado.

Y, por último, los terceros cimientos, los actuales se basan en tratar de sostener los dos anteriores. Se basan en intentar hacer oídos sordos a lo que me diga o a lo que insinúe sobre nuestro pasado porque él decidió que acabara, no yo.

Honestamente, realmente me siento como si estuviera estirando con todas mis fuerzas de una cuerda que sostiene mi vida actual para no acabar cayendo al suelo que supondría volver a confiar en él, volver a confiar en que sus sentimientos por mí son reales y no la adicción a unos recuerdos que tan arraigados tenemos los dos en el alma.

—Lo que me pasa con Leighton es que no sé si los sentimientos que dice seguir albergando por mí son reales o un deseo por volver a lo que una vez tuvimos. Ya no soy esa Scarlett de dieciséis años, Regina. Ahora soy una persona completamente diferente.

Regina lanza un suspiro y apoya el codo en el respaldo del sofá para recostar su cabeza encima de él y empezar a opinar sobre lo que le acabo de contar:

—Aunque suene feo decirlo, lo más peligroso de vuestra relación son los recuerdos que compartís juntos.

Desconozco completamente si crees que puedes seguir sintiendo algo por él porque todavía no hemos llegado a esa parte, pero lo primero que debéis averiguar los dos es si estáis anclados a la historia que no acabó del todo o al amor que os sigue uniendo a día de hoy.

Trago saliva antes de pronunciar la siguiente pregunta.

—¿Crees que nos sigue uniendo algún tipo de amor ahora?

—Lo que creo es que debéis poner las cartas sobre la mesa de una vez por todas, Scarlett. Él debe contarte por qué hizo lo que hizo y tú debes ser completamente honesta con él. Solo así podréis seguir adelante con vuestras vidas por separado o…en común, eso ya no me incumbe.

—No volveré a estar con Leighton, si es lo que te preocupa. Sería como repetir el error y no pienso hacerlo.

Regina me dedica una sonrisa que se agranda a medida que pasan los segundos y frunzo el ceño ante su reacción.

—¿Por qué sonríes así?

—Porque eso mismo dije con mi ex y acabé volviendo con ella.

Su confesión me desconcierta y creo que es capaz de verlo en mi rostro. Muy a mi pesar, siempre he sido una persona demasiado expresiva.

—Ya sé lo que piensas. Que los hombres de este planeta son unos desgraciados por perderse la oportunidad de estar con alguien como yo, pero…

No puedo evitar soltar una carcajada ante su humor ácido.

—¿Y por qué lo dejasteis? Si lo puedo preguntar, claro.

—Claro que puedes. Lo dejamos porque…supongo que acabé dándome cuenta de que me había vuelto a enamorar de la idea de ella. De todas esas promesas que se quedaron a medio camino cuando lo dejamos y que esperaba que se cumplieran cuando volviéramos.

—¿Y cómo se descubre eso?

—Créeme, cuando lo tengas delante, lo sabrás.

Lanzo un suspiro agotado ante su respuesta y paso las manos por mis rizos para intentar tranquilizarme, en vano.

—Dios mío, no sé qué hacer.

—Ve paso a paso, Scarlett. Tenéis mucho de lo que hablar, pero para ello debéis estar dispuestos a hacerlo, ¿no?

Asiento y vuelvo a agarrar su mano antes de agradecerle su presencia y su apoyo.

—Gracias por todo Regina, de verdad.

—No tienes por qué darlas. Hoy tú te has desahogado conmigo y mañana seré yo la que lo haga. Con alguien tendré que hablar de lo mal que me llevo con mis padres, ¿no?

—¿Te llevas mal con tus padres?

—Digamos que aceptarían antes que trabajara nadando entre tiburones desnuda que el hecho de que a su única hija le gusten las mujeres. Pero, bueno, ya seré el próximo día el centro de atención. Ahora trata de descansar e infórmame de todo, ¿vale?

Nos despedimos con un abrazo en el que le entrego una parte de mi corazón y después me limito a quedarme sentada en el sofá con el corazón acelerado por la cantidad de cosas en las que tengo que pensar y con la mente embotada por todas las emociones que se han desbordado en mi interior desde que Leighton ha vuelto.