CAPÍTULO 20
Leighton
Presente
Miro a un punto fijo de la televisión apagada mientras espero a que Jaden llame al timbre.
El recuerdo de lo ocurrido hace unas horas con Scarlett ocupa mi mente más de lo que me gustaría y necesito urgentemente alguien con quien hablar que no me juzgue porque conoce nuestra historia y me confirme que no me estoy volviendo loco de remate.
Como si mi mejor amigo hubiera escuchado mis pensamientos desde el otro lado de la puerta, oigo el timbre sonar y realmente agradezco que hoy Spencer esté en casa de sus padres para celebrar sus bodas de plata y así poder tener la conversación que estoy deseando tener con Jaden sin florituras de por medio.
Como ya dije en un principio, Spencer es un gran amigo, pero me siento más cómodo hablando con Jaden sobre este tema.
Quizá porque él sabe perfectamente lo que es amar tanto a alguien que sientes que podrías dar tu vida por esa persona.
Con pasos lentos y algo pesados, me acerco a la puerta de entrada y antes de que pueda siquiera asimilar la presencia de Jaden en mi piso, entra como un vendaval, se sirve a sí mismo una cerveza y se sienta en el sofá de dos plazas que corona el salón como si el piso fuera suyo.
—Hola a ti también —saludo, jocoso, mientras me siento a su lado.
Jaden coloca la cerveza con cuidado en la mesita que se encuentra al lado del sofá y se cruza de brazos, probablemente esperando que no me ande por las ramas y le acabe contando por qué lo he hecho venir con tanta urgencia.
—Venga, suéltalo. ¿Tiene que ver con ella?
Creo que la culpabilidad se presenta en mi rostro antes de que pueda disimular mi expresión facial. Jaden se limita a mirarme y negar con la cabeza:
—Leighton…
—No ha pasado nada de lo que te puedas imaginar en tu mente calenturienta, es solo que…
Jaden alza sus cejas, esperando a que las palabras acaben de salir del todo y yo solo me pongo más nervioso.
Porque, ¿cómo poner en palabras un sentimiento que solo aparece cuando ella está cerca?
¿Un sentimiento que parece no haber desaparecido nunca y acrecentarse ahora que hemos vuelto a pasar tiempo juntos?
—Es que no sé cómo explicarlo, tío. Ahora que he vuelto a verla…
—El pasado también ha vuelto, ¿verdad?
Ahora soy yo quien asiente y baja la mirada, algo avergonzado ante lo rápido que he vuelto a caer en sus garras.
—Mira, Leighton, sé que, si es verdad eso de que cada uno tenemos nuestro gran amor, ella es el tuyo. Pero quiero hacerte una pregunta y quiero que me respondas con sinceridad, ¿vale?
Si antes estaba nervioso, el muy capullo acaba de ponerme histérico.
Observo su tez morena y sus ojos oscuros, que parecen ser el camino directo a esa mente que está tratando de encontrar las palabras adecuadas para no hacerme daño con su honestidad.
Sin embargo, lo que él no sabe es que precisamente por eso él es la única persona del grupo que conoce mi verdadera relación con Scarlett.
Porque sé que es la única persona que me va a decir la verdad, aunque duela.
—Tuviste la oportunidad de volver a buscarla y no lo hiciste, ¿por qué?
Mi mente me traslada inevitablemente a hace unos años, cuando todavía tenía el alma en vilo, tiritando ante la idea de haberla dejado de la peor de las maneras y con la convicción de que era lo que debía hacer porque a mi lado solo le esperaría un futuro lleno de incertidumbre y desazón.
Claro que tuve la oportunidad de volver a por ella, el problema es que cuando me atreví a hacerlo, ya era demasiado tarde. Como siempre.
Desde que conocí a Scarlett, tuve la impresión de que ella siempre iba veinte pasos por delante.
Que, mientras ella corría, yo trataba de seguirle el ritmo a destiempo.
Ella siempre fue esa luz que persiguen las luciérnagas y que, cuando se apaga, tú también acabas haciéndolo.
Ella fue mi luz y por eso, cuando se fue o, mejor dicho, la alejé, perdí el rumbo.
Trago saliva, volviendo al salón donde Jaden me contempla como si llevara siglos esperando una respuesta por mi parte.
Es entonces cuando me percato de que he permanecido más tiempo del que esperaba sumergido en mis recuerdos.
Esos malditos recuerdos que desde que ella ha vuelto, han resurgido de forma imparable.
—En el silencio tienes la respuesta, Leighton. Tuviste la oportunidad de hacerlo en su momento y no lo hiciste. ¿Por qué crees que sería diferente ahora?
Maldito sea. Tiene más razón que un santo y no puedo negárselo.
Una parte de mí, me dice que ella ahora mismo está donde siempre ha querido estar: trabajando en un bufete y teniendo esa vida que siempre había anhelado —una vida sin mí pero una vida que la hace feliz, al fin y al cabo— pero, otra parte de mí, esa que me despierta en contra de mi voluntad por las noches, me insta a intentar averiguar si quizá estos sentimientos que han resurgido y vuelto a ver la luz tras tanta oscuridad, pueden ser correspondidos.
La primera vez que nos volvimos a ver en el hospital, en su mirada solo se podía leer el odio y el rencor que llevaba años acumulando contra mí.
No obstante, el simple hecho de que hace unas horas se haya preocupado por mí y haya tratado de calmarme, me descoloca, joder.
Me hace replantearme la posibilidad de que quizá ella también esté bailando en el limbo entre el odio y el pasado y nuestro reciente acercamiento.
—Mira, Leighton, no seré yo quien te diga lo que tienes que hacer porque considero que ya eres lo suficientemente mayorcito como para tomar decisiones por ti mismo.
Pero si te planteas la posibilidad de olvidarla después de esto porque crees que será lo mejor para los dos, sabes perfectamente lo que tienes que hacer, ¿no?
—¿Y si no quiero olvidarla? ¿Y si… no puedo?
Jaden hace una mueca con la boca que me hace entender que no tiene la respuesta para mis preguntas. Para las preguntas más importantes de mi vida, ya que estamos.
—Ahora mismo estás en una posición muy vulnerable. Ella es la única que puede sacarte del lío en el que te has metido. No permitas que lo que hubo entre vosotros en un pasado rompa todo lo que has construido para llegar hasta aquí, Leighton.
Me planteo la posibilidad de rebatir su argumento, pero una llamada en su móvil corta nuestra conversación.
—Perdona, es Macy. Le dije que vendría a verte y luego iríamos al cine. Hoy han estrenado una película que llevaba siglos queriendo ver. Pero, si quieres, le digo que lo dejamos para otro día —comenta, dejándome ver perfectamente cuánto se preocupa por mí.
Hago un gesto con la mano para que comprenda que no quiero que aplace un plan con su novia solo por quedarse conmigo. Me consta que desde que Macy ha empezado la universidad, apenas tienen tiempo para estar juntos, así que no pienso arrebatarles ese valioso tiempo.
—¿Cómo lo hacéis después de tanto tiempo? ¿Cómo seguís manteniendo la…?
—¿La magia? —completa, mientras se levanta para coger la chaqueta que ha dejado de cualquier manera en el respaldo del sofá.
Asiento ante su pregunta, esperando que me dé un truco infalible para lograr algo tan complejo.
—Aceptando nuestros errores, comprendiendo que nuestra relación no es perfecta.
Mira Leighton, uno de los mayores errores que cometí cuando empecé a salir con Macy, fue creer que todo iba a ser un camino de rosas.
Los baches en las relaciones existen igual que existen los momentos de euforia y felicidad, solo hace falta saber controlarlos.
—Buscar un equilibrio —acabo respondiendo, entendiendo a la perfección lo que está tratando de explicarme.
Lo acompaño a la puerta y justo cuando estamos a punto de despedirnos, suelta lo que estoy seguro de que unas horas después hará que no pare de darle vueltas a la cabeza, como el buen grano en el culo que es Jaden Taylor cuando se lo propone:
—El problema en vuestra relación no fue que no hubiera amor, de eso ibais sobrados. El problema que quizá hubo fue que cuando llegaron los baches, no supisteis construir el vehículo correcto para traspasarlos.
Nos despedimos con un abrazo y cierro la puerta para después ir al comedor, encender la televisión para tener algo que escuchar, aunque sea de fondo y poder darle vueltas a la cabeza bien a gusto.
◆◆◆
Pasadas unas horas, dejo de estar traspuesto en el sofá y decido hacer algo con mi vida, por lo que me dirijo a la ducha, no sin antes abrir el grupo de la banda e informarles de que la setlist que llevamos tocando años debe ser renovada.
Jaden ha insistido en que, para poder olvidarla del todo, debo eliminar de mi vida todo aquello que me recuerde a ella y, he decidido empezar por aquí.
Un gran aluvión de mensajes llegan al instante al grupo. Llevamos años tocando las mismas canciones, de ahí que genere una gran desazón en la banda la simple idea de pensar en componer nuevas canciones.
Cuando salgo de la ducha, con el vapor todavía empañando el espejo, abro el contacto de Scarlett y con la mano temblorosa acabo mandando ese mensaje que espero que marque un antes y un después en la relación que manteníamos hasta ahora.
De algún modo, necesito demostrarle que no conseguiré olvidarla hasta que sepa que lo único que ha sido el sustento de mi alma todos estos años ha sido cantar todas aquellas canciones que hablan de nosotros.
Quedo con ella mañana en nuestro estudio y le comento que si quiere puede traerse a alguna amiga. Supongo que cuantas más personas haya en ese momento, menos pensaré en la idea de que le estoy entregando una parte de mi alma antes de dejarla marchar.
Llevo años viendo cómo la gente que permanece a mi lado avanza mientras yo sigo quedándome aquí, viendo sus logros y deseando convertirme alguna vez en ellos.
Jaden con Macy, Spencer con su familia, Caroline con su nuevo compromiso…
Estoy harto de quedarme estancado, de sentir que mi vida se ha quedado en pausa por la simple creencia de que no hay nada o mejor dicho, nadie que pueda estar destinado a mí en cierto modo.
Y, aunque Scarlett Lambert siempre será esa herida que jamás cicatrizará porque para ello debería arrancarme el corazón y tratar de vivir sin él, supongo que ha llegado el momento de aprender de los errores y aceptar que lo que en un momento no fue, no volverá a ser.
Ella ha seguido su vida sin mí y parece irle bien, ¿por qué no puedo seguir sus pasos?
Mañana desterraré cualquier sentimiento que le haya profesado durante todos estos años y rezaré porque una vez tomada la decisión la tristeza y el arrepentimiento, no acaben conmigo.
Scarlett, ha llegado el momento de decirte adiós.