CAPÍTULO 16
Leighton
Presente
Jaden me mira como un completo idiota mientras le imploro en silencio que no me ponga las cosas más difíciles mientras estamos acompañados de Macy y Spencer.
Según me contó Scarlett hace unos días, es importante conocer a mi círculo más cercano para que ellos mismos puedan confirmar que mi comportamiento en la noche del suceso fue algo completamente inusual.
Así que aquí estoy, con la banda esperando a ver aparecer a Scarlett y mandándole a Jaden miradas cargadas de significado para que no suelte ningún comentario fuera de lugar.
No me gustaría por nada del mundo que uno de mis amigos me dejara en evidencia dada la situación en la que nos encontramos.
Y, a pesar de que sé que Jaden jamás me haría algo así, no está de más ir con pies de plomo.
Escuchamos las puertas de cristal correderas de la cafetería abrirse y todos nos giramos sobre nuestros asientos para confirmar que, en efecto, se trata de Scarlett.
Y a la sinvergüenza de mi mente le da por pensar, mientras se acerca con pasos seguros y el rostro inexpresivo, en lo ocurrido hace unos días en el hospital o, mejor dicho, en el ascensor.
El simple hecho de recordar lo cerca que estuvimos, el tiempo que había pasado desde la última vez que casi respiramos el mismo aire…
Joder. Scarlett Lambert fue mi quebradero de cabeza a los diecinueve años y tiene todas las papeletas para volver a serlo a los veintisiete.
Carraspeo cuando recibo el aroma de su perfume para centrarme en el motivo por el que ha accedido a quedar con nosotros y trago saliva cuando observa la mesa en silencio y se percata de que la única silla que queda libre es la que se encuentra a mi lado.
Le dirijo una mirada disimulada a Jaden y el muy cabrón me guiña el ojo. Será…
—Siento la espera, chicos. A estas horas de la mañana es muy complicado aparcar —Scarlett empieza a hablar a medida que abre el maletín de cuero negro que siempre lleva consigo y desperdiga en cuestión de segundos varios papeles encima de la mesa.
—Como supongo que ya os habrá contado Leighton, soy Scarlett, la hermana de Kairon y voy a ayudar a Leighton a salir del lío en el que se ha metido.
Todos la observan completamente embobados.
Macy incluso abre ligeramente la boca al ver lo elegante, seria y metódica que es la morena.
Jaden le da un pequeño golpe en el hombro a su novia para que deje de mirar a Scarlett como si fuera un ave en peligro de extinción y Spencer se limita a observarla de arriba abajo y lanzar un largo suspiro.
Por mi parte, estoy demasiado centrado en que su perfume no me atonte y podamos seguir con la conversación como estaba previsto.
Después de que Scarlett se haya presentado, toda la banda hace lo mismo y al poco rato de que la morena conozca los nombres de las personas con las que paso la mayor parte del tiempo, saca una pequeña libreta de su maletín, un bolígrafo negro de su estuche y nos mira a todos —mentira, a todos menos a mí— y comienza a hablar de nuevo.
—Por lo que he podido saber gracias a mi hermano, Leighton no es una persona a la que los nervios o impulsos le jueguen una mala pasada muy a menudo. Así que me gustaría que me hablarais sobre él como si yo no lo conociera. ¿Cómo presentaríais a Leighton Sullivan?
La mesa se queda en completo silencio, solo interrumpido durante unos segundos por el ruido que hace Spencer con la pajita mientras nos contempla a todos con cara de no saber qué hacer a continuación.
Venga ya, ¿de verdad tenemos que jugar a esto?
Vale que llevemos mucho tiempo sin saber nada el uno del otro, pero no me trago que nos quiera hacer ver a todos que no me conoce en absoluto porque ambos sabemos que sí lo hace.
Que, si tuviera que dar nombre y apellidos de la persona que me conoce como nadie me ha conocido nunca, serían los de la morena que ha empezado a mover su pierna derecha de manera constante, como hace siempre que está inquieta con alguna situación.
Jaden carraspea y, al tiempo que coloca un brazo rodeando a Macy para que ella pueda recostar la cabeza sobre su pecho —algo me dice que los exámenes de la universidad y su trabajo de fines de semana están acabando con ella—, decide dar inicio a su verborrea.
—Bueno, conozco a Leighton desde que íbamos a la universidad y si algo puedo decir de él es que siempre trata de buscar la mejor solución a cualquier problema que se le ponga por delante. No sería tan idiota como para hacer algo que pudiera ir en su contra.
Observo a Scarlett, que hace una mueca con los labios, casi como si diera a entender que no se cree ni una de las palabras que acaban de salir de la boca de Jaden. Y no porque no se fíe de él, sino porque no cree que esa definición pueda hacer referencia a mí.
En completo silencio, apunta todo lo que le ha contado Jaden y llama la atención de Macy para que dé su versión sobre mi persona.
Vuelve a colocarse bien en la silla y coloca algunos mechones rojizos que se han soltado de su coleta tras sus orejas antes de decidirse a hablar.
—Si no conociera a Leighton como lo conozco desde hace años y me fijara solo en las canciones que escribe y canta en cada concierto, te diría que una persona con tanta sensibilidad sería completamente incapaz de hacer daño a alguien físicamente adrede.
No sé, Scarlett. No quiero hacerte sentir mal con lo que voy a decir ni nada por el estilo, pero si hay alguien en esta mesa que conoce a Leighton de verdad, esa eres tú.
Hay que joderse.
Yo preocupado porque Jaden o incluso Spencer pudieran soltar algo desafortunado y al final ha acabado siendo la pelirroja.
Le dedico una mirada mal disimulada a Scarlett para comprobar cómo le ha sentado lo que acaba de soltar Macy y solo alcanzo a ver cómo deja con un golpe seco el bolígrafo encima de la libreta y cómo fulmina a Macy con la mirada en cuestión de segundos.
—Como comprenderás, Macy, debo ser completamente neutral en este caso. Ya me parece horrible tener que defenderlo después de haber formado parte de mi círculo cercano hace unos años. Así que te agradecería que no me pusieras las cosas más complicadas.
Dicho esto, se levanta de la silla, dejando a Spencer con la palabra en la boca, dado que iba a ser la próxima persona en hablar y se marcha de la mesa sin despedirse.
—Joder, Macy… —murmuro.
—¿Qué pasa? ¿Ella te conoce mejor que nadie o no? Porque si es así, no sé qué narices estamos haciendo aquí.
—Tranquila, cariño. —Jaden acaricia la mano de su novia para que las cosas no se salgan de madre.
Me muerdo la lengua porque está claro que no puedo contarle la verdad, ni a ella ni a Spencer. Ya me parece agobiante que Jaden haya visto todo este espectáculo sabiendo mi historia con Scarlett de pe a pa como para que lo sepan más personas todavía.
Jaden se disculpa con la mirada y me indica con la cabeza que vaya tras Scarlett. Dirijo una última mirada a Spencer, quien observa todo como si no entendiera nada de lo que está pasando y me limito a encogerme de hombros antes de salir de la cafetería, esperando encontrar a Scarlett cerca.
Por suerte, solo necesito caminar unos pasos y girar la esquina para encontrarla blasfemando contra la pared. Reprimo una risa antes de acercarme a ella, esperando que no me bufe como un gato enfadado nada más verme y podamos tener una conversación lo más tranquila posible.
Al percibir mis pasos tras ella, gira su rostro logrando que algunos de sus rizos descontrolados acaben desordenándose todavía más con el movimiento. Me pican las puntas de los dedos de las ganas que siento ahora mismo de…
«De nada, Leighton. Concéntrate».
—Perdona a Macy, suele decir las cosas antes de pensarlas y a veces se le va un poco de las manos.
Scarlett lanza un largo suspiro antes de mirar al cielo despejado de primera hora de la mañana para volver a fijar sus ojos oscuros sobre los míos tras unos segundos.
—Entiendo perfectamente que tus amigos solo traten de defenderte, pero si he organizado esta quedada es precisamente porque necesito ayuda para defenderte, Leighton. No para venerarte como pretenden hacer.
Ahora soy yo el que pierde los nervios ante lo cabezota que está siendo.
—Venga ya, Scarlett. ¿Acaso crees que mienten? ¿Crees que soy un animal que a la primera de cambio hace daño a cualquiera que se interponga en mi camino?
Ella niega con la cabeza mientras pasa la lengua por sus labios y mentiría si dijera que no me he quedado observando el gesto como un idiota.
—¿Pues sabes qué, Leighton? Que ya no lo sé.
No es la primera vez que me haces creer que eres alguien que en realidad está claro que no eres.
¿Quién me dice a mí que no estás volviendo a hacer lo mismo?
Ya me demostraste ser una persona completamente diferente a la que en realidad eres en un pasado, no sé por qué debería creerte ahora.
Me acerco a ella con toda la calma que puedo, a pesar de que la rabia está presente en todo mi torrente sanguíneo. Odio que haga alusiones a nuestra historia en el pasado como si hubiera sido una completa mentira y no lo más real que estoy seguro que hemos sentido los dos en toda nuestra puta vida.
Noto su respiración entrecortarse a medida que avanzo hasta que volvemos a estar a escasos centímetros el uno del otro, como aquel día en el ascensor del hospital. Solo que, ahora, soy yo el que tiene todo el control de la situación.
—No vuelvas a insinuar eso, Scarlett. No vuelvas a insinuar que no me conoces en absoluto porque pondría la mano en el fuego si alguien me preguntara quién me conoce más en este maldito planeta y estoy seguro de que no me quemaría si dijera tu nombre.
Scarlett pone los ojos en blanco y trata de mantener las distancias conmigo, pero el muro que queda tras ella la arrincona en contra de su voluntad. Punto para mí, porque no pienso dejar que se vaya sin dejar las cosas claras.