CAPÍTULO 14 #2
Opto por apoyarme en una de las paredes blancas que me rodean, porque me resulta completamente imposible seguir mirando hacia la habitación cuatrocientos veinticuatro y justo cuando escucho de nuevo el repiqueteo de los tacones de Scarlett en el suelo —soy un auténtico lunático por confirmar que podría reconocerlos incluso con los ojos cerrados —siento que el corazón se me va a salir por la boca.
La mirada apesadumbrada con la que la morena me recibe me hace entender que su corta charla con la chica que se encontraba en la habitación no ha dado sus frutos.
—Era la novia del chico, se llama Trevor, por cierto. He intentado convencerla de que ibas muy bebido y que no sabías lo que hacías y…
—La culpa de lo que pasó no la tuvo la bebida, Scarlett.
—¿Y acaso me vas a contar la verdad? —Al ver que no contesto, lo hace ella misma. —Ya, eso es lo que esperaba. El caso es que no parece querer dar su brazo a torcer y me ha dado a entender que… su familia va a demandarte. —Su tono de voz baja hasta convertirse en un susurro y me temo lo peor.
—¿Y qué más, Scarlett? ¿Qué pasa si ellos ganan la demanda?
Scarlett mira a los lados, nerviosa ante la idea de lo que va a contarme a continuación.
—Si ganan la demanda… te pueden caer de dos a ocho años de prisión, Leighton.
El sentimiento de pena que soy capaz de leer en los ojos de Scarlett, enciende en mí una llama que consigue que me salte todas las pautas que me ha indicado antes de hablar con la novia de Trevor y que vaya hacia ella.
No puedo permitirlo, joder.
No puedo acabar en la cárcel.
No puedo dejar a la banda sin cantante.
No puedo quedarme sin esa familia que he creado y con la que canto todas aquellas canciones que me han curado todos estos años.
—¡Leighton!
El grito de Scarlett no impide que mi desesperación por intentar arreglar las cosas me lleve a dar más pasos, uno tras otro, hasta encontrarme delante de la habitación, cuya puerta sigue abierta porque la novia de Trevor todavía no la ha cerrado tras su charla con Scarlett.
Escucho los pasos acelerados de Scarlett dirigirse hacia mí y antes de que pueda cogerme por banda y apartarme de la habitación, me acerco hasta el marco de la puerta y digo, lo suficientemente fuerte como para que la chica pueda escucharme:
—No era mi intención, lo siento. Solo…
La chica recibe mis palabras como disparos y deja de observar la ventana para dirigirme su mirada llena de odio, antes de avanzar a pasos agigantados y abalanzarse sobre mí para estampar sus puños contra mi camiseta.
—¡Lo has dejado en coma! ¡Es el amor de mi vida! ¡¿Qué voy a hacer si no despierta?!
Las lágrimas que derrama empapan su rostro mientras sigue dándome golpes en el pecho.
—¡Eres un animal! ¡Ojalá no vuelvas a ver la luz del día jamás!
Sus palabras llenas de odio llegan a mí y antes de sentir el brazo de Scarlett, intentando apartarme de la novia de Trevor, escucho a una de las enfermeras avisando a seguridad.
—¡Chloe, para!
La chica deja de darme puñetazos en cuanto Scarlett llama su atención.
—No compliques aún más las cosas. Los médicos todavía no saben si Trevor despertará, pero aún existe una posibilidad.
Logro descifrar la desesperación en las palabras de Scarlett. Chloe desvía su mirada de ella hacia mí, sin entender qué está ocurriendo.
—¡Mientes! No tienes ni idea de lo que han dicho los médicos sobre el estado de Trevor.
Ahora soy yo el que mira a Scarlett completamente confundido.
—Todavía tienen que realizarle una resonancia magnética para descartar que el daño pueda haber sido mucho mayor.
—¿Y cómo sabes eso si no tienes acceso a su historial médico?
—Porque está colgado en la puerta en la que estabas apoyada mientras hablábamos. Todas las habitaciones lo tienen para que los doctores antes de entrar puedan ver qué se le ha realizado al paciente antes de hacerles más pruebas.
«Joder, Scarlett. Me dejas sin palabras».
—Los padres de Trevor están a punto de llegar y te prometo que ellos no serán tan indulgentes como yo. Así que más te vale salir antes de que lleguen —me ordena Chloe, dejándome de piedra.
—Pero, ¿si Trevor acaba despertando…? —Me atrevo a preguntar.
—Eso es prácticamente aferrarse a un imposible. Pero, en el caso de que ocurra, no puedo descartar que los padres de Trevor no quieran emprender acciones legales —comenta Chloe, ahora más tranquila.
Scarlett me da un apretón en el brazo con el que entiendo que pretende hacerme callar y es ella la que decide dar por terminada la conversación. Coge una tarjeta del bolso marrón que lleva colgado del hombro y se la tiende a Chloe, quien la coge con las manos algo temblorosas.
—Por favor, avísame a la hora que sea del estado de Trevor. No todo puede acabar tan mal como piensas, de verdad. Leighton cometió un error del que sé que se arrepentirá toda la vida, pero todos merecemos una segunda oportunidad, Chloe.
Espero que el discurso motivacional de Scarlett haga mella en Chloe, porque es la última esperanza que me queda dadas las circunstancias.
Dejamos a Chloe mirando la tarjeta antes de volver a entrar en la habitación y, ahora sí, Scarlett y yo nos dirigimos hacia el ascensor. Esta vez en un largo silencio que necesito romper con urgencia.
—Scarlett…
La morena toca uno de los botones del ascensor para frenarlo —pensaba que eso solo ocurría en las películas— y con su dedo índice me hace dar unos pasos hacia atrás hasta acabar completamente atrapado entre su mirada furibunda y la pared del ascensor.
—Te he salvado el culo porque no me queda otra, pero como vuelvas a desobedecer mis órdenes, pienso decirle a Kairon que dejo el caso y te dejo con una mano delante y con otra detrás. Así que empieza a comportarte como un puto adulto, Leighton.
Dicho esto, aparta su dedo índice de mi pecho, coge aire y me da la espalda para volver a activar el ascensor.
Y si antes de empezar en todo este lío, ya sabía que probablemente no iba a salir bien, ahora mismo lo acabo de confirmar.
Porque me he puesto cachondísimo cuando he notado su dedo índice en mi pecho.
«Estoy perdido, joder».