15 #2
Eso fue lo primero que pensé, joder, admito para mis adentros antes de pasarme una mano por el pelo y decir: —Bastante seguro. Me enseñó una ecografía y dijo que el bebé era mío.
No es que le crea nada de eso, pero tampoco puedo ir y soltar: «Oye, creo que me drogó y me agredió», ¿verdad?, no sin que salga a relucir mi pasado.
Piston resopla: —Entonces, ¿cuál era tu plan, hermano? ¿Tener a Perrie en vilo y convertirla en tu amante mientras la mujer con la que te acostaste, haciéndole daño, tiene a tu hijo, y obligarla a verte jugar a las familias felices para siempre jamás?
Lo fulmino con la mirada. Es mi maldito hermano de sangre, me conoce, sabe que Perrie es mi prioridad, siempre lo ha sido a pesar de mi pasado; si no lo hubiera sido, la habría hecho mía en lugar de protegerla de mi inmundicia.
Debería saber que jamás me acostaría voluntariamente con esa zorra, pero supongo que su rencor hacia mí sigue nublándole el juicio.
Gruño: —No, Elijah, no era ese. Ni siquiera sé si el bebé es mío. Ella dice que sí, pero no quiere hacerse una prueba de ADN.
Los hermanos niegan con la cabeza mirándome mientras Piston espeta: —¿Y yo qué soy, Ollie? —Frunzo el ceño y él suspira—. ¡Puedo hackear sus registros médicos, idiota!
Joder...
Me aclaro la garganta antes de murmurar: —Joder, no quería que te sintieras decepcionado conmigo...
Los hombres nos miran alternativamente como si siguieran un partido de ping pong mientras Piston resopla: —Ollie, no es mi decepción lo que debería preocuparte. Es la mujer a la que quieres reconquistar, la mujer a la que has querido desde que tenías dieciséis años.
Me estremezco. ¿Reconquistarla? Eso no va a pasar nunca.
Puede que no recuerde lo que pasó esa noche con Andrea, pero aun así pudo haber pasado, y ella sigue afirmando estar embarazada, y yo sigo estando sucio, contaminado...
—Dime que soy tu favorito, cariño...
Trago saliva al oír la voz que resuena en mi cabeza desde que tenía trece años mientras Piston se inclina hacia delante y dice: —Eres mi hermano mayor, y sí, a veces te guardé rencor por irte de casa tan pronto, pero también me alegré, porque significaba que estabas a salvo.
Te quiero, Ollie, pero eres un maldito idiota.
Perrie no se merece esta mierda. Andrea no solo te buscó afirmando haber discutido con Perrie y te animó a acostarte con ella, sino que además fue a ver a su supuesta mejor amiga para presumir de estar embarazada.
¿Hasta qué punto estás seguro de que lo está, hermano?
Bueno, dime cómo te sientes, hermanito.
A salvo, una mierda estaba a salvo. Hice todo lo posible para asegurarme de que él no corriera la misma suerte que yo. Las palizas puede superarlas, pero una violación, eso no…
Me invade la rabia de que todavía me guarde rencor cuando lo hice todo por él, y espeto:
—Vi la ecografía, Eli…
Resopla, saca algo de su chaleco, lo tira sobre la mesa y pregunta:
—¿Se parecía a esto?
Frunzo el ceño y cojo la foto antes de ladear la cabeza. Nat está de unas once semanas, y la foto de la ecografía que me enseñó esa zorra era más nítida que esta, pero no tenía ninguna marca.
Qué sorpresa.
—En realidad no. No tenía ninguno de estos datos escritos, y el bebé era más grande, por eso no me tragué lo que decía. Solo necesitaba pruebas de que mentía —admito.
Piston suspira antes de girarse en su asiento y coger su portátil.
Todos guardan silencio mientras hace algo. Se inclina hacia delante, suelta una risita y niega con la cabeza. Con una sonrisa burlona, gira el portátil y me lo enseña mientras los hermanos se apiñan alrededor. Abro los ojos como platos al leer lo que pone en la pantalla.
Esa maldita zorra…
—Entonces, hermano mayor, ¿qué era eso de no querer pedir mi ayuda?
—pregunta Piston, arqueando una ceja. Lo fulmino con la mirada, pero me ignora y dice—: Perrie no quiere saber nada de ti, y esta es una de las razones.
Andrea se ha encargado de que no te quiera en su vida nunca más, y sinceramente, hermano, la culpa es tuya por tirarte a esa zorra.
Si supiera la verdad.
Resoplo.
—Entonces, ¿qué se supone que tengo que hacer, dejarla en paz? ¿Alejarme?
No puedo, joder, no puedo. La necesito en mi vida, como sea.
Sonríe con suficiencia y dice:
—Yo no he dicho eso, hermano.
Steal interviene:
—Lo que intenta decir es que te espera una batalla de cojones, hermano, porque esta mierda está muy jodida.
Más jodida de lo que él cree, pienso para mis adentros antes de abrir la boca para pedir ayuda y explicar lo que pasó realmente con Andrea, pero me interrumpe un golpe en la puerta. Unos segundos después, la puerta se abre de par en par y todos fruncimos el ceño cuando Cam asoma la cabeza.
Steal gruñe:
—Joder, ¿qué coño han enviado las mujeres de los Untamed esta vez?
Cam hace una mueca.
—Por suerte, nada, no después de los consoladores que recibimos ayer.
Una mujer en la entrada se coló después de darle a Killian en la cabeza con un palo y ahora mismo está en pleno enfrentamiento con, eh, Natalie, que puede que esté sujetando un taburete, lista para atizarle.
Intenté pararla, pero me amenazó con dejarme sin pelotas, y a mí me gustan mis pelotas…
Ah, joder…
Todos nos levantamos y corremos a la sala común para ver a Natalie con un taburete en alto sobre una Christy atónita, que se agarra la cabeza. Christy es su madrastra del demonio, la que le pegaba de pequeña. Nat parece lista para volver a atizarla.
Cam gruñe:
—Mierda, nos hemos perdido el primer golpe…
Sonrío con suficiencia y me apoyo en el marco de la puerta para ver el espectáculo. Estoy orgulloso de Nat por plantarle cara a sus demonios, y ojalá pudiera yo hacer lo mismo con los míos. Quizá entonces conseguiría conquistarla.