Regan #2
—Tú no eres quién para mandarme nada —bromeó, pero Brad no lo conocía lo suficiente como para saber que lo había dicho con tono burlón, divertido—.
Y, como podrás imaginar, el haber recibido una llamada a la una de la mañana de una mujer que no quiere ser mi novia resulta un tanto molesto, sobre todo después de haber tenido un día de lo más agotador.
A lo mejor un pequeño asesinato de nada me ayuda a calmar un poco los nervios.
Puso una sonrisa traviesa antes de presionar de nuevo el cuchillo contra la piel de Brad.
—¡Rook! —grité, pero me ignoró descaradamente. Él nunca me ignoraba, y en ese momento, me di cuenta de la cantidad de poder que solía concederme sobre cada una de sus acciones. Nunca me había fijado en que siempre dejaba que fuese yo quien tomase las decisiones cuando estábamos juntos. Hasta ahora.
—¿Sí, Rebel?
—¿Rebel? ¿Qué cojones está pasando? ¿En serio estás saliendo con este tío, Regan?
Mi mirada se encontró con la de Rook y pude fijarme en el brillo cansado que tenían sus ojos. Lo más probable era que lo hubiese despertado justo cuando acababa de conseguir quedarse dormido.
Y, aunque necesitaba desesperadamente descansar un poco, no había dudado ni por un segundo en venir a rescatarme.
—Sí, estoy saliendo con él. Estamos saliendo juntos, y no como amigos.
Rook es mi... novio. —Aquel término me resultaba extraño y perfecto a la vez, como si fuese demasiado denso e importante, pero acabó asentándose en alguna parte en lo más profundo de mi ser, como si hasta ese momento hubiese habido un hueco vacío en lo más hondo de mi pecho esperando a que pronunciase por fin aquella palabra, esperando ese mismo instante.
De reojo, pude ver que la expresión de Rook cambiaba por completo, pero no podía quedarme mirándolo demasiado tiempo, porque si no estaba segura de que me acabaría olvidando de que se suponía que estaba enfadada con él—.
Y ni se te ocurra volver a colarte en mi casa sin avisar.
Ahora, creo que deberías irte, y Rook te va a dejar marchar, porque los dos estamos cansados y necesitamos dormir un poco.
Rook sonrió, y fue como si la ira y el agotamiento se desvaneciesen de un plumazo, viéndose reemplazados por una sonrisa casi adolescente mientras soltaba a Brad.
—Pírate, Brad , y ni se te ocurra volver.
—Encantado —respondió él, que ya había salido corriendo hacia la puerta. La cerró de un portazo a su espalda, y Rook me observó atentamente mientras la casa se sumía en un silencio sepulcral.
Esa sonrisa juvenil no desapareció de su rostro mientras se acercaba a mí en tan solo tres zancadas y me pasaba un brazo por detrás de las rodillas, para alzarme en volandas.
—¿Qué estás haciendo? Estás agotado, no deberías llevarme en brazos.
—Me acabo de enterar de que estamos saliendo, así que creo que eso me da derecho a llevarte en brazos a donde me dé la puta gana.
Le asesté un manotazo en el brazo, pero aquello no hizo que se detuviera.
—Me gusta que te preocupes tanto por mí, Rebel. Y también me gusta que hayas planeado toda esta escenita del exnovio falso solo para obligarme a admitir que estamos saliendo oficialmente juntos.
—¿Qué? Yo no he planeado nada de esto.
—Pues claro que no... —comentó, sin creérselo, mientras me llevaba en brazos hasta la cama y me tumbaba encima.
Se quitó la sudadera y la camiseta de un solo tirón, y no pude evitar contener la respiración al verlo con el torso desnudo.
No sabía si algún día verlo así dejaría de robarme el aliento.
Los abdominales, las cicatrices, los tatuajes... , nunca tenía suficiente.
Él se dio cuenta de que lo estaba mirando, pero no dijo nada. Se quitó los zapatos de una patada y se metió en la cama conmigo.
—Ya que me has hecho salir de la cama unos tres minutos después de que me acostase, comprenderás que no pienso conducir de vuelta a casa a estas horas y que me voy a quedar aquí a dormir.
—¿No puedo echarte y ya? —le pregunté, aunque me acerqué un poco más a él.
—A ver, puedes intentarlo, seguro que estarías adorable haciéndolo. Pero no estoy seguro de que vayas a poder arrastrar tú solita mi cuerpo sin vida hasta la entrada.
—Siempre puedo pedirle a Brad que vuelva y me eche una mano.
Se le escapó un gruñido grave de la garganta mientras se daba la vuelta, colocándose encima de mí e inmovilizándome contra el colchón.
—No te atreverías —siseó.
—No sé yo... Creo que me gusta esta versión tuya tan celosa que me exige que admita que eres mi novio.
—Esa versión solo te gusta porque me he portado bien. Tú pídele que vuelva y verás lo que es bueno...
Enredé los dedos entre sus mechones y tiré de ellos con fuerza hasta que nuestros labios se encontraron.
Rook presionó las caderas contra las mías, inmovilizándome contra la cama mientras se movía, a la vez que yo bajaba los dedos por su piel suave y áspera a la vez.
—Rook, ¿no deberías estar intentando dormir un poco?
Soltó un gruñido grave contra mis labios.
—Ahora que tengo novia, me he dado cuenta de que tengo otras responsabilidades de las que ocuparme antes.