Ace & Ember (Los Mavericks 2) Cuarenta y cuatro #3
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Cuarenta y cuatro #3

— Nuestra familia. Evie, no puedes dejar que esto te consuma.

Eran nuestros padres, y los dos los perdimos aquel día.

Los dos perdimos exactamente lo mismo. Te protegieron con sus vidas porque eras su hija.

Nunca hemos cuestionado nuestros lazos de sangre y nunca lo haremos.

Aiden también es mi familia, nuestra familia, porque daríamos la vida el uno por el otro.

Para eso está la familia, y eso es lo que hicieron nuestros padres por ti. No, no solo por ti, por nosotros.

Respiré hondo una vez más y dejé que me ayudara a incorporarme de nuevo.

—¿En serio les vas a echar esto en cara, o a mí? —me preguntó—. Y ahora, ¿vas a decirles a esos tipos que da igual lo que digan, porque nosotros somos un equipo? ¿O piensas darles la razón y ayudarlos?

Esbocé una mueca asqueada al pensar en lo que podrían querer de mí.

—Eso ni de coña.

—¿Por qué? —preguntó Rook, como si ya supiera la respuesta.

En ese momento, comprendí a qué se refería.

—Porque ellos no son mi familia. Pero el chico que sigue ahí dentro desangrándose sí.

—Exacto, ¿y vas a acabar con la gente que le ha hecho daño a tu familia?

Rook le dio la vuelta a su puñal, tomándolo por la hoja y tendiéndomelo por la empuñadura.

—¿Estarás a mi lado? —le pregunté.

—Hasta el día en que muera. Y no creas que esto cambia nada de lo que pienso sobre Aiden y tú. Sigo cabreado porque actuase a mis espaldas y se enamorara de mi hermana pequeña.

—Él no me ha dicho que esté enamorado de mí, así que creo que de momento no tienes por qué preocuparte por eso.

—Joder, Evie, si de verdad eres tan ingenua que no te has dado cuenta, vamos a tener muchos más problemas que resolver de los que pensaba.

—No soy ninguna ingenua.

—Pues entonces no finjas que no te has dado cuenta de que él lo ha arriesgado todo por estar contigo.

El hecho de que se esté tomando todo esto tan en serio es lo único que me está ayudando a mantener la calma ahora mismo.

Y te digo lo mismo que le he dicho antes a él, si esto no es más que un rollo pasajero para ti y no te lo estás tomando en serio, vamos a tener serios problemas, porque eso hará que nuestras vidas se vuelvan muchísimo más complicadas.

—Pues claro que me lo estoy tomando en serio. Por eso me he enfadado tanto contigo cuando te has comportado como un capullo al enterarte. Pensaba que me dirías que me fuera. ¿Ya habéis arreglado las cosas entre vosotros?

—Aiden y yo estamos bien. Bueno, más o menos. Y bueno, dejando a un lado el tema, ¿sigues en plena crisis de identidad o podemos ir a salvarlo ya?

Asentí y reemprendimos juntos el camino.

Rook se detuvo y bajó la mirada hacia la pantalla de su teléfono.

—Te lo juro, este puto grupo no me deja dormir por las noches porque os pasáis el rato hablando, pero, cuando les digo a los demás que muevan el culo y vengan aquí, ninguno responde.

—¿Eso es a lo que estamos esperando?

Rook resopló con fuerza.

—Bueno, a eso y a que se te pase tu pequeña crisis de identidad. Pensé que lo mejor sería sacarte de ahí y pedirles a los chicos que vinieran a echarnos una mano para acabar con quien te hubiese secuestrado, pero parece que esta vez estamos solos.

—Ah, estupendo, me encanta este plan —respondí con sarcasmo mientras trataba de pensar cómo íbamos a poder sacar a Aiden de allí, con Jack, Zack y otros dos guardias reteniéndolo.

Nos abrimos paso a través de otras cuantas puertas y escudriñamos el espacio con la mirada, buscando cualquier rastro de Aiden o de los miembros de la Orden. El lugar era una especie de edificio cavernoso tenuemente iluminado, donde en cada rincón a oscuras podría estar escondida una nueva amenaza.

—Siempre me pregunté por qué no nos parecíamos físicamente —comenté, con una carcajada entrecortada.

—Yo nunca me lo he planteado, simplemente di por hecho que me había quedado con todos los genes buenos de la familia. La verdad, siempre me sentí un poco mal por haberme llevado yo todo lo bueno, pero alguien tenía que ser el patito feo.

—Estoy a punto de clavarte este cuchillo.

Rook puso una sonrisa divertida y abrió otra puerta de una patada.

—Ahí está mi hermanita asesina. Y menos mal, porque la necesitaba. Me gustaría recordarte que esos tíos tienen a Aiden y que ahora mismo está sufriendo y desangrándose por su culpa.

La rabia se apoderó de mí.

—Lo estás haciendo a propósito.

—Sí. Porque compartamos o no la misma sangre, Evie, hay algo muy importante que sí que tenemos en común.

—¿Qué? —le pregunté, mientras intentaba abrir las puertas que teníamos enfrente.

—Los dos podemos ser increíblemente despiadados, y no me cabe ninguna duda de que todos y cada uno de ellos se arrepentirán de haber obligado a nuestros padres a criarnos de esta manera. Acaba con ellos, Evie. Ninguno saldrá de aquí con vida. No podrán venir a por nosotros jamás.

Asentí, porque sabía que tenía razón. Esos hombres habían influido en quiénes éramos hoy, tanto Rook como yo.

Apreté los puños. Creían que podían arrebatármelo todo. Reescribir mi vida a su antojo, decirme a quién le debía lealtad, convertirme en su marioneta. Pensaban que podían asesinar a mis padres y después venir a por mí para cobrarse una deuda que consideraban que les debía.

No.

No, habían cometido un grave error, porque había un fallo en su plan: yo.

Pensaban que, cuando creciera, me convertiría en su pequeña soldado, y nunca se plantearon siquiera que yo pudiera no estar de acuerdo con eso. Ahora nosotros éramos el fallo en su plan, y nos aseguraríamos de que nunca más pudieran volver a trazar uno nuevo.