Ace & Ember (Los Mavericks 2) Diecinueve #3
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Diecinueve #3

—¿En serio crees que se trata de eso? ¿De que me molesta tener que arreglar tus desastres? Si no me preocupase por ti, no estaría ahora aquí. No estaría rompiendo cada una de las putas normas que me he autoimpuesto solo para asegurarme de que estás bien.

Su expresión se dulcificó, aunque solo por un momento, cuando un destello de algo demasiado parecido a la comprensión surcó su mirada.

—Pues entonces quizá deberías empezar a anteponer tus intereses a los de los demás. Tal vez deberías pensar solo en qué es lo mejor para ti, y no preocuparte por el resto.

Apreté los dientes con fuerza, luchando contra las ganas que tenía de atraerla hacia mí y recordarle exactamente por qué jamás podría darle la espalda, por qué siempre me preocuparía antes por ella que por nadie más, incluso que por mí mismo.

Pero, con todo el mundo presente, no podía hacerlo, y tampoco podría una vez que todos se hubiesen marchado.

En cambio, me obligué a dar un paso atrás, y señalé la salida con un gesto de la cabeza.

—Sal de aquí, Evie. Ya nos hemos ocupado del cuerpo. Vuelve a casa. Nosotros nos encargaremos del resto.

Evie se quedó donde estaba con la mirada clavada en mi rostro, y me di cuenta de que, en ese momento, me habría encantado oírle decir un montón de cosas, pero no esperaba que dijese nada.

Esperaba que se enfadase conmigo, que la Evie que odiaba que le dijesen lo que tenía que hacer saliese a relucir.

En cambio, sus siguientes palabras me golpearon de lleno, como una bola de demolición, asestándole otro golpe más al poco autocontrol que me quedaba.

—Gracias —dijo, en tan solo un susurro—. Por estar siempre ahí. Puede que no siempre te necesite, pero es agradable saber que no tengo por qué hacer las cosas sola.

Y dicho eso se alejó hacia su coche. Regan y Harper se apresuraron a seguirla, y yo sentí que sus palabras se me clavaban en el corazón.

Estaba agradecida de que yo estuviera siempre ahí. Quería que la protegiese y, algunos días, había llegado a pensar que eso era justo para lo que había nacido.

Pero eso tan solo lo empeoraba todo.

La sangre que me resbalaba por la sien ya se había secado, pero la pequeña mancha que se me había ido formando en los vaqueros y el charco que se había acumulado en el suelo a mi lado todavía no, aunque ya no tardaría mucho en hacerlo .

Me había pasado los últimos dos días siguiendo a nuestro objetivo, y las ganas que tenía de que esta misión tuviese éxito eran justo lo que me había impedido descansar, incluso mucho después de que me entrasen ganas de rendirme.

Ni siquiera estaba lejos de casa, nuestro apartamento de Valeport no estaba a más de diez minutos de allí, pero en una ciudad tan grande como aquella, donde nadie tenía ni idea de a dónde había ido, la distancia no importaba .

Lo más probable era que Rook y Evie ya se hubiesen dado cuenta de que no había salido de mi habitación en toda la mañana, pero aquello daba igual, porque, aunque descubriesen que en realidad no estaba allí, jamás me encontrarían .

Nuestro objetivo no era más que un delincuente, un ladrón, un asesino. Y yo pronto estaría muerto .

Rook y Evie plagaban mis pensamientos, porque eran las dos únicas personas en este mundo que me echarían de menos. Las dos únicas personas que se darían cuenta de que me había ido .

Pero era el rostro de Evie el que no podía quitarme de la cabeza. Habíamos celebrado su decimoctavo cumpleaños hacía muy poco, y jamás me perdonaría que hubiese desaparecido tan cerca de esa fecha .

Mi chica favorita, terca como ella sola, siempre exigiendo todo mi respeto y atención .

Sentí que el sueño se apoderaba de mí. Sabía que debía de tener muchas más heridas en otras partes del cuerpo. Sabía que estaba perdiendo mucha sangre, pero no había nada que pudiese hacer al respecto .

No estaba seguro de cuánto tiempo había pasado cuando la puerta se abrió de golpe. Probablemente mi captor había regresado para deshacerse de mi cadáver .

Entreabrí los ojos a duras penas y una melena larga y rubia llenó por completo mi campo de visión, seguida de unos ojos increíblemente azules .

Estuve a punto de sonreír pensando en que aquello sería lo último que vería antes de morir, pero entonces alguien me asestó una bofetada, haciéndome incorporarme de golpe .

— ¿Qué cojones...? —solté, tratando de recuperar la consciencia .

— Yo debería preguntarte lo mismo. —Evie entrecerró los ojos—. ¿Por qué cojones has pasado toda la noche aquí tirado? ¿Y por qué tienes ese aspecto de mierda ?

— Creo que es porque me estoy muriendo. Aunque creo que en mis últimos sueños antes de morir tú no deberías aparecer abofeteándome, por muy apropiado que sea .

Evie soltó un gemido frustrado y me agarró de los brazos, tirando de mí para tratar de levantarme. Yo siseé con fuerza antes de echarlos de nuevo hacia atrás. Los tenía atados a la espalda, y estaba bastante seguro de que al menos uno estaba roto .

— ¿Qué estabas haciendo aquí? —me preguntó, mientras me cacheaba .

— Me han quitado el puñal. —Tenía la garganta en carne viva—. Tiene que estar por allí, en la parte delantera de ese coche .

Evie salió corriendo hacia allí de inmediato y, en cuanto lo tuvo en la mano, se dejó caer a mi lado y empezó a cortar las cuerdas que me mantenían atadas las muñecas .

— Vamos a salir de aquí, pero antes me vas a contar exactamente qué coño está pasando, Aiden .

Era una petición bastante justa. Más que justa, pero no quería concedérsela .

Llevábamos tres años ocultándole a Evie la verdad sobre nuestro negocio.

No podíamos saber lo peligrosos que podían llegar a ser nuestros encargos, y nunca habíamos querido ponerla en peligro.

Todos habíamos estado de acuerdo en ocultárselo, pero sabíamos que no podríamos seguir haciéndolo para siempre.

Sobre todo cuando nos estábamos empezando a convertir en las personas de confianza a las que los delincuentes de Valeport acudían para resolver sus problemas.

Incluso habíamos reclutado a Hero y a Mason porque no podíamos hacer frente a tanta demanda .

Nuestro negocio iba viento en popa y, al parecer, Evie estaba a punto de descubrir a qué nos dedicábamos en realidad .

— Muy bien, pero solo te voy a hacer un pequeño resumen. Podemos seguir hablando luego del tema, cuando estemos con Rook .

Ella asintió con la cabeza y guardó silencio mientras trabajaba .

Yo le conté todo lo que pude; le hablé de nuestro negocio, del éxito que estábamos teniendo últimamente, de cómo le habíamos estado mintiendo solo para mantenerla a salvo .

Sin un mísero parpadeo, Evie me escuchó atentamente, asimilándolo todo .

— Seréis gilipollas... —soltó, en un susurro—. Sabía que no erais repartidores .

Esbocé una sonrisa divertida .

— En cierto modo sí que lo somos, pero no repartimos pizzas, sino cadáveres. ¿Estás enfadada ?

— Estoy furiosa, pero tenemos que salir de aquí antes de que te mate yo misma .

En ese momento, en cuanto comprendí qué era lo que estaba pasando, me quedé totalmente helado .

— ¿Cómo has sabido dónde estaba ?

Entonces fue ella quien sonrió .

— Las mujeres no somos tontas, Aiden. Sabía que estabais metidos en algo gordo y que me estabais mintiendo.

Al principio lo dejé pasar, pero soy adulta y merecía saberlo.

Por eso la semana pasada os puse un rastreador en la moto a cada uno.

Cuando nos hemos despertado y nos hemos dado cuenta de que no estabas y encima tampoco nos cogías el teléfono, he mirado a ver dónde te habías metido.

Rook ya había salido a buscarte y, la verdad, no me apetecía tener que explicarle que os había puesto un rastreador a menos que fuera una emergencia .

— ¿Y esto se considera una emergencia ?

— Puede, pero ni de coña pienso llamarlo ahora para contárselo .

Eché la cabeza hacia atrás, moviendo ligeramente los brazos en cuanto la cuerda que los había mantenido atados cayó al suelo con un ruido sordo, y entonces Evie se centró en quitarme la cinta que me habían puesto alrededor de los tobillos .

— Eres una pequeña psicópata —solté, en tono suave y cariñoso.

Puede que Evie pudiese estar un poco loca, pero una parte de mí se alegraba de que no le hubiésemos contado lo que hacíamos en realidad para evitar que se convirtiese en un pequeño ser sediento de sangre, aunque otra parte había estado esperando con impaciencia a que llegase el momento en que Evie se abriese paso a patadas en este mundo .

— ¿Yo soy la psicópata? Pero si sois vosotros los que vais por ahí persiguiendo a los delincuentes y siempre acabáis metidos en problemas .

— Eso es porque estamos locos. —Antes de que pudiese seguir metiéndome con ella, la puerta volvió a abrirse, y uno de los tipos que se había encargado de maniatarme se quedó observando la escena con los ojos bien abiertos .

Evie no perdió la concentración en ningún momento y me quitó el último trozo de cinta adhesiva de los tobillos antes de ponerse de pie. En un abrir y cerrar de ojos, el cuchillo que había tenido en la mano pasó de estar entre sus dedos a acabar clavado en el cuello del hombre .

— Joder. —Me volví hacia ella al mismo tiempo que el tipo caía al suelo con un ruido sordo .

— Solo ha sido suerte —comentó, aunque le tembló ligeramente la voz—. ¿Podemos irnos ya ?

Asentí con la cabeza y me apresuré a seguirla fuera de allí, incapaz de hacer otra cosa más que quedarme mirándola .

Evie. Debería haber sabido que no se limitaría a entrar en este mundo como los demás. Solo ella sería capaz de lanzarse de cabeza y, probablemente, hacerse con las riendas de todo .

Al parecer, me esperaban unos cuantos días bastante largos y tediosos en los que tendría que ponerla al día de todo lo que habíamos estado haciendo hasta ahora .

Y también parecía que estaba a punto de comprarle el puñal más bonito que encontrase, porque nadie iba a poder superarla jamás con una destreza con el cuchillo como esa .