Academia Oscura - Libro Uno (ACADEMIA OSCURA TRILOGÍA nº 1) Capítulo 28
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Capítulo 28

Sospechosos

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Durante los días siguientes, Sofía y Ezequiel trabajaron juntos con una discreción absoluta, elaborando una lista de posibles candidatos entre el profesorado y la junta directiva del campus: cualquiera lo suficientemente mayor para haber estado activo en la Cofradía hace veinte años, y cuyo comportamiento actual sugiriera algún tipo de distancia deliberada de la organización.

La investigación nocturna, realizada en la biblioteca restringida bajo la excusa de un trabajo académico compartido, los obligó a una cercanía física que ninguno de los dos comentó en voz alta, pero que ambos sintieron con una intensidad renovada.

Sus manos rozándose al pasar páginas de archivos viejos, las miradas que se sostenían un segundo de más antes de volver al trabajo, el silencio compartido volviéndose, de a poco, cómodo otra vez.

—Este —dijo Sofía, señalando un nombre en una lista de personal docente activo hacía dos décadas—. Ricardo Feller. Estaba en la facultad ya en esa época.

Ezequiel estudió el nombre con atención, repasando la fecha al margen.

—Tiene sentido. La forma en que habló de los pactos fundacionales en clase, la manera en que dijo tu apellido, fue demasiado deliberado para ser casualidad.

Decidieron vigilarlo, con cautela, durante los días siguientes, sin encontrar todavía ninguna evidencia concluyente.

Fue en una de esas noches de investigación compartida, ambos exhaustos y demasiado cerca el uno del otro sobre una mesa cubierta de documentos, que Sofía notó una sombra moviéndose fuera de la ventana de la biblioteca.

—Ezequiel.

Él siguió su mirada justo a tiempo para ver, apenas por un instante, la figura de Camila alejándose rápidamente entre los árboles del jardín, claramente habiendo estado observándolos desde afuera sin que ninguno de los dos se diera cuenta hasta ese momento.

—¿Cuánto tiempo lleva ahí? —preguntó Sofía, con un nudo de inquietud instalándose en el estómago.

—No lo suficiente como para saber exactamente qué estamos investigando —dijo Ezequiel, aunque su tono no sonaba del todo convencido de sus propias palabras—. Pero sí lo suficiente como para saber que estamos investigando algo.