Academia Oscura - Libro Uno (ACADEMIA OSCURA TRILOGÍA nº 1) Capítulo 24
53%

Capítulo 24

Distancia

· · ·

Los días siguientes transcurrieron con una distancia deliberada entre Sofía y Ezequiel que ambos, por razones distintas, decidieron no romper, cruzándose en los pasillos con saludos breves que no invitaban a más.

Ezequiel, castigado internamente por su propia indecisión, optó por protegerla desde lejos: interceptando conversaciones sobre ella entre miembros de la Cofradía, desviando la atención de Marcus Veliz cada vez que este mencionaba acelerar el proceso con Sofía, sin que ella supiera nunca cuánto trabajo silencioso estaba haciendo en su nombre, cada gesto invisible por diseño.

—Está distinta contigo —notó Marcus una tarde, con una sonrisa que no llegaba a los ojos, apoyado contra el marco de la puerta con una tranquilidad estudiada—. ¿Problemas en el paraíso, Roth?

—No es asunto tuyo.

—Todo lo que involucra a la elegida es asunto de todos nosotros. —Marcus se acercó, bajando la voz hasta un susurro—. Y hay rumores de que alguien quiere adelantar el cronograma con ella. Antes del ritual formal.

—¿Quién?

Marcus se limitó a sonreír antes de alejarse, dejando la amenaza flotando sin nombre, tal como había hecho semanas atrás, un patrón que empezaba a resultarle a Ezequiel más inquietante que cualquier respuesta directa.

Mientras tanto, Tomás llenaba el vacío que Ezequiel había dejado en la vida cotidiana de Sofía, con una constancia que ella empezó a agradecer más de lo previsto.

La acompañaba a clase, la escuchaba sin juzgar cuando ella necesitaba hablar sin dar todos los detalles, y aunque Sofía nunca lo reconoció del todo en voz alta, empezó a notar en él una calidez sincera que contrastaba, dolorosamente, con la complejidad calculada de Ezequiel.

—¿Estás bien? —le preguntó Tomás una tarde, mientras caminaban hacia la biblioteca bajo un cielo gris que amenazaba lluvia—. Últimamente parecés cargar con algo muy pesado.

—Es complicado.

—Siempre lo es, acá adentro. —Tomás sonrió, con esa facilidad que Sofía había aprendido a apreciar en las últimas semanas—. Pero si alguna vez necesitás contarle a alguien lo que sea, sin condiciones, acá estoy.

Sofía sintió, por un momento, la tentación de confiar en él completamente, de soltar todo el peso que llevaba cargando sola. Pero algo la detuvo, un instinto de protección que le decía que cuanta menos gente supiera sobre la llave con el número 47, más segura estaría esa información.