Academia Oscura - Libro Uno (ACADEMIA OSCURA TRILOGÍA nº 1) Capítulo 17
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Capítulo 17

La Fiesta de Máscaras Blancas

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El segundo gran evento social del semestre llegó envuelto en la misma opulencia que el primero, pero esta vez oficial, público, celebrado en los jardines principales de la Anglada con la excusa de conmemorar el aniversario de fundación de la universidad.

Sofía asistió con Camila y Tomás, vestida con un vestido azul noche que había comprado con las primeras semanas de su asignación de beca, un gasto que se permitió, por una vez, sin sentir el peso habitual de la culpa.

La fiesta era hermosa en su superficie: luces cálidas colgando entre los árboles, música en vivo, el jardín transformado en algo casi onírico bajo un cielo despejado de estrellas.

Pero Sofía, más entrenada ya en detectar los patrones ocultos de ese campus, notó rápidamente que había una segunda reunión ocurriendo en paralelo, en los márgenes del evento oficial: pequeños grupos que se apartaban hacia el ala este, conversaciones que se interrumpían de golpe cuando alguien no autorizado se acercaba demasiado.

Ezequiel la encontró cerca de la fuente central, vestido con una formalidad que le sentaba de una manera que Sofía se negó a admitir que notaba demasiado, el saco oscuro marcando los hombros con una precisión casi injusta.

—¿Bailamos? —preguntó él, con una sonrisa que por una vez no parecía calculada.

Bailaron durante casi una hora, la tensión entre ellos convertida, por primera vez, en algo más parecido a la complicidad que a la sospecha.

Las manos de Ezequiel en su cintura, la cercanía de sus cuerpos moviéndose al ritmo de la música, todo se sintió, por un rato, casi normal.

Casi como si fueran dos personas cualquiera, sin secretos entre ellos, sin nadie observando desde las sombras del ala este.

Fue al alejarse un momento a buscar agua que Sofía vio, a través de una puerta entreabierta hacia el ala este, algo que rompió la ilusión de golpe.

Camila, hablando en voz baja pero animada con Augusto Roth.

No era una conversación casual. Había una familiaridad en la postura de ambos, una cercanía que sugería un vínculo mucho más antiguo y complejo que el de una simple estudiante cruzándose con el padre de un compañero en una fiesta.

Sofía se quedó paralizada, observando desde la penumbra del corredor, hasta que Camila levantó la vista y la vio.

Por un segundo, apenas un instante, algo cruzó el rostro de Camila que no era sorpresa inocente. Era cálculo.