Academia Oscura - Libro Uno (ACADEMIA OSCURA TRILOGÍA nº 1) Capítulo 15
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Capítulo 15

El Mensaje Cifrado

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Obsesionada con el símbolo del ángel de alas quebradas, Sofía empezó a notarlo en lugares que antes había pasado por alto: tallado en los bordes de ciertas puertas, escondido en los patrones decorativos de las rejas del jardín, repetido con una frecuencia que ya no podía atribuir a la casualidad ni al gusto arquitectónico de una época.

Una noche, mapeando cada ubicación que había encontrado en un cuaderno cuadriculado, marcando cada punto con una cruz diminuta, notó algo extraño: los símbolos no estaban distribuidos al azar.

Formaban un patrón, una especie de recorrido, si se conectaban en el orden correcto según su posición exacta en el campus.

Pidió ayuda a Ezequiel sin decirle exactamente qué estaba buscando.

—Necesito entender la distribución de estos símbolos —dijo, mostrándole el mapa improvisado sobre la mesa de la biblioteca común—. ¿Vos sabés algo del sistema de numeración del campus, de cuándo se construyó cada ala?

Ezequiel estudió el mapa durante un tiempo que a Sofía le pareció excesivamente largo, sus ojos recorriendo cada cruz con una atención que delataba más de lo que él hubiera querido, y algo en su expresión le confirmó, sin palabras, que él ya sabía exactamente lo que ella estaba a punto de descubrir.

—¿Por qué me preguntás esto a mí?

—Porque sos el único acá que parece saber más de lo que dice.

Trabajaron juntos esa tarde, oficialmente investigando la arquitectura histórica del campus para un supuesto trabajo práctico que ninguno de los dos pensaba entregar, extraoficialmente descifrando el patrón que Sofía había empezado a intuir noches atrás.

Cuando finalmente conectaron todos los puntos en el orden correcto, con una regla y un lápiz sobre el mapa fotocopiado, la figura resultante no fue aleatoria: formaba, con una precisión inquietante, una fecha.

Una fecha que, calculó Sofía rápidamente contando en los dedos, caía dentro de las próximas seis semanas.

—¿Qué significa esta fecha? —preguntó, mirando a Ezequiel con una intensidad que no dejaba espacio para más evasivas ni excusas a medias.

Por un momento, algo en el rostro de Ezequiel pareció ceder, la máscara resquebrajándose apenas, como si estuviera a punto de contarle todo de una vez. Pero recuperó el control con la misma rapidez de siempre, cerrando esa grieta antes de que Sofía pudiera ver del todo lo que había detrás.

—No lo sé —mintió, y esta vez Sofía escuchó la mentira con una claridad que dolió más de lo que cualquier verdad hubiera podido doler.