Academia Oscura - Libro Tres (ACADEMIA OSCURA TRILOGÍA nº 3) Capítulo 39
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Capítulo 39

El hermano

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Con la ayuda de Tomás, comenzaron una investigación cuidadosa sobre la existencia del tercer hijo de Leonor, cruzando registros antiguos, fragmentos de las visiones de Sofía, y la información limitada que Leonor había accedido a compartir con Ezequiel.

—Según los patrones que sigue la Orden con los otros herederos —explicó Tomás, revisando notas dispersas sobre la mesa—, es probable que hayan mantenido a este tercer hijo completamente aislado de cualquier conocimiento sobre su verdadero origen.

Una estrategia de protección, o de control, dependiendo de cómo se mire.

Camila, durante la llamada, hizo una pausa larga antes de confirmar el nombre, como si pronunciarlo en voz alta hiciera la conexión más real de lo que hasta entonces se había permitido creer.

—¿Cómo lo encontramos entonces? —preguntó Sofía.

—Rastreando patrones. Fechas de nacimiento compatibles con el período en que Leonor pudo haber tenido otro hijo, ubicaciones donde ella tuvo presencia documentada en esa época.

Pasaron días revisando registros, cruzando información hasta que, finalmente, un nombre empezó a repetirse con una consistencia que llamó la atención de todos: alguien cercano al círculo social de Camila, presente en varias de las mismas fechas y ubicaciones que coincidían con los patrones investigados.

Esa noche, mientras esperaban la confirmación final sobre la identidad de Mateo, Ezequiel encontró a Sofía sentada sola en la cocina, mirando fijamente una taza de té que se había enfriado sin que ella lo notara.

Se sentó a su lado sin decir nada, y ella, después de un momento, apoyó la cabeza en su hombro.

—Cada vez que creo que ya sabemos todo lo que hay que saber sobre mi familia, aparece algo más —dijo, la voz cansada—.

Un hermano. Otro secreto. ¿Cuándo termina esto?

—Cuando decidamos que termina —respondió Ezequiel—. Nosotros ponemos el límite, no ellos.

—¿Estás segura de esto? —preguntó Ezequiel, revisando la información con cautela.

—No completamente —admitió Sofía—. Pero es la pista más sólida que tenemos.

Contactaron a Camila, quien, tras escuchar la situación con una mezcla de sorpresa y preocupación auténtica, confirmó que conocía a la persona en cuestión: alguien de su círculo cercano, que hasta donde ella sabía, no tenía idea de ninguna conexión con Leonor o con lo que representaba el vínculo.

—O finge muy bien no saberlo —murmuró Tomás, durante una llamada tensa con Camila.

En medio de la investigación, Tomás recibió una llamada que lo dejó visiblemente inquieto, aunque optó por no compartir de inmediato los detalles con el resto del grupo.

—¿Todo bien? —preguntó Sofía, notando su expresión.

—Sí. Solo algo relacionado con esto que necesito confirmar primero, antes de decir nada que pueda resultar equivocado.

Sofía sintió el eco incómodo de patrones pasados: secretos guardados por buenas razones, que terminaban complicando las cosas de todas formas. Pero decidió no presionar, confiando, por ahora, en que Tomás compartiría lo que fuera relevante cuando estuviera seguro.

Finalmente, tras cruzar toda la información disponible, confirmaron la identidad del tercer hijo: un joven llamado Mateo, parte cercana del círculo social de Camila desde hacía años, alguien que ninguno de ellos había considerado remotamente relacionado con toda esta historia hasta ese momento.