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Subo corriendo a mi habitación cuando Kor se va. Hago algunas búsquedas en internet y navego por varios portales de redes sociales, pero todo es inútil. No sé cómo localizar a una persona que no quiere ser encontrada.
Pero Georgie sí que puede. Le envío un correo electrónico pidiéndole que me llame cuando esté disponible.
Mientras espero su respuesta, saco mis pasteles y añado algunas sombras a un retrato del abuelo en el que he estado trabajando.
Intento no pensar en cuántas actividades creativas realizaba cada día en Génesis en comparación con las últimas semanas, en las que prácticamente no hecho apenas ninguna.
Pero este retrato está bien. El abuelo ha estado posando para mí en el solárium cada mañana, en el momento en el que hay la iluminación adecuada.
Lloré a lágrima viva cuando lo vi por primera vez tras mi regreso, sabiendo que él iba a estar bien después de tantos meses de preocupación. Yrealmente parece que lo está. Tiene mucha más energía y vitalidad que la última vez que lo vi.
Hoy temprano hemos hecho un poco de jardinería en el patio trasero juntos y no tenía ningún problema más que los extenuantes tirar y cavar.
Yayer, tanto él como Sal bajaron a desayunar con el pelo mojado.
Como si los dos se hubieran duchado juntos.
Han estado conviviendo en esta casa durante mucho tiempo, así que todo es posible. ..
Le he preguntado al abuelo sobre sus operaciones y solo ha insistido en que no había nada de lo que preocuparme.
—Puede que la naturaleza de los cuerpos sea degradarse, pero yo me he pasado la vida como científico aprendiendo que podemos revertirla, que podemos mejorarla. Ypuedo decir sinceramente que nunca he estado mejor. Yte prometo, mi reinita, que seguiré por aquí mucho tiempo.
No es propio del abuelo hacer promesas que no vaya a cumplir, pero esto es algo que no puede controlar. De hecho, está fuera de mi control.
Ahora mismo todo parece estar fuera de mi control.
Abandono mis pasteles para comprobar si Georgie ya me ha contestado.
Quiero decir, sé que es imposible que lo haya hecho, pero me cuesta pensar en otra cosa. Actualizo la pantalla por si acaso. Por si acaso.
Cojo un pastel para seguir trabajando, pero cambio de idea y lo suelto. Me cuesta pensar que, mientras estoy aquí sentada mejorando las líneas de la sonrisa, Kor está a punto de invadir Arcadia y no estoy haciendo nada al respecto.
En su lugar, como un poco. Yluego, un poco más.
Al final me tumbo en la cama y cojo la caja de música de mi padre de la mesilla de noche.
Papá es una persona más con la que no he tenido suerte.
He tratado de llamarlo cada día, pero nada hasta ahora.
Giro la llave y empieza a sonar la canción familiar: «Nocturno» de Yosef HaLevi.
La misma canción que Rafe me aseguró que jamás podría haber escuchado en el mundo provincial.
Las notas me calman de inmediato. Respiro hondo e intento despejar la mente.
Cuando termina la canción, giro la llave para escucharla de nuevo y cierro los ojos.
Un sonido de mi portátil me despierta. Parpadeo un par de veces y me levanto de un salto cuando veo que entra luz por la ventana. Son más de las siete de la mañana y tengo la horrible sensación de haber dormido toda una noche con el sujetador puesto.
Mi portátil vuelve a sonar.
«VIDEOLLAMADA ENTRANTE DE BOTAS PÚRPURA».
Corro para aceptarla en un clic y, al ver la sonrisa torcida de Georgie y el pelo que ahora es rosa chicle, quiero llorar y reír al mismo tiempo.
—¡Tú! —dice con una exuberante ternura—. Echo de menos tu cara.
Puedo ver por el vídeo que mi cara está bastante manchada y embadurnada de maquillaje, aunque mi corona de trenzas se ha mantenido sorprendentemente bien. La hiedra ni siquiera se ha marchitado.
—Yo también te echo de menos y todavía lo siento mucho...
—Ada, ya hemos superado eso. ¿Tu correo decía que necesitabas ayuda?
—Sí. Necesito que me pongas en contacto con Cicerón —digo.
—¿Para...?
—Creo que tiene información que puedo usar para evitar que ocurra algo malo.
—Ningún problema. Ya tengo una ventana de chat abierta con ella.
—¿Has estado chateando con ella? Georgie, eso no es seguro. Te dije con quién está conectada. No sé si es de fiar.
—Relájate. Ella no sabe quién soy. Casi siempre hablamos en código y cosas similares. Además, es muy guapa.
—Entonces, ¿puedes ponernos en contacto?
—Ya lo he hecho.
Se abre una nueva ventana y « CICERÓN » se une a nuestra llamada.
La cara de Izzy aparece de repente, ampliada en mi monitor. Gafas gruesas, pelo corto en punta. Está muy mona y no se sorprende lo más mínimo al verme.
—Hola, Ada Castle.
—Hola, Izzy King.
—Cuánto tiempo sin verte.
—Desearía que no hubiera pasado tanto tiempo —le digo, son palabras llenas de dolor que no tengo tiempo para sentir en este momento. No sé por dónde empezar. Pero no hay nada peor que un lienzo en blanco, así que lo salpico de pintura—. Necesito saber todo lo que sabes sobre la Operación Génesis.
No parece especialmente sorprendida.
—Por lo que he oído, está ocurriendo gracias a la información que les has proporcionado.
En la otra ventana, los ojos de Georgie se abren como platos, pero no dice nada.
—Pues ahora quiero pararlo.
—¿Y cómo sabes que yo quiero pararlo?
—Bueno, ¿tú no?
—Claro que sí.
Sonrío. Izzy también.
La cara de Georgie se relaja.
—Así que, Botas Púrpura —le dice Izzy a Georgie—, ¿en realidad eres uno de los ocultos?
Georgie sonríe con timidez.
—Algo así... Ypuedes llamarme Georgie.
—Sí, señora.
Izzy parece como si quisiera llamarla muchas cosas más, pero tengo una crisis entre manos.
—Entonces, ¿por qué has permanecido en silencio? —pregunto—. ¿Yesa gran peineta a todo lo que las Familias creen?
—Ah, sí. Ninguna de estas cosas extremistas en las que está metido el Oculus está relacionada con las creencias de nuestras familias.
Me alivia oírla decir esto. Ha sido difícil confiar en mi instinto de que todo esto está mal cuando la gente en la que más confío piensa que está bien.
Saber que Izzy siente lo mismo me confirma que no estoy exagerando.
Ytambién significa que el Oculus se está desviando de los valores de las Familias.
Ola otra explicación que empezaba a temer que fuera cierta, que esto es lo que han sido todo el tiempo, y todo en lo que crecí era mentira.
Estos últimos días le he estado sacando a mamá toda la información que he podido sobre las Familias.
Por lo visto, los Oculus siempre han tenido planes más grandiosos que la mera administración del resto de las Familias.
El padre de Kor, Aragon, consagró su vida en encontrar a los exiliados para que compartieran sus innovaciones y le transmitió esa pasión a Kor.
Pero ahora, a medida que más miembros de la Cámara Interna se han ido incorporando a la nueva operación, hay muchos que no están de acuerdo con los cambios radicales.
Izzy se sorprende de que decida actuar contra Kor.
—Traté de advertírtelo, pero nunca ibas a escucharme.
—No me lo advertiste. Solo me dijiste que no fuera a Italia sin ninguna explicación. Pensé que era un mensaje de borrachera.
Quiero estar dolida porque Izzy no tenía fe en mí, pero considerando la cantidad de gente en la que he confiado erróneamente no puedo culparla por tomar el enfoque más sabio.
Izzy explica que, tan pronto como le conté sobre mis habilidades, comenzó a investigar a los sire y descubrió muchas cosas que les preocupaban sobre el Oculus y sus métodos.
Una vez enterada de los secuestros, supo que no podía formar parte de ello, pero no estaba segura de si las Familias la dejarían alejarse.
Por suerte, Georgie no fue el único que la identificó desde el foro de ocultismo.
Nora Montaigne también lo hizo y usó su influencia para mantenerla lejos de las demandas de las Familias.
Pero Izzy sigue en contacto con su hermano, Roman, quien la mantiene informada.
—Y todavía tengo acceso a todas sus bases de datos —añade socarronamente.
Así que tiene mucha información útil. No puede responder a todas mis preguntas, pero comparte la suficiente como para que pueda encajar las piezas y hacerme una idea de lo que Kor tiene en mente.
Y no es nada bueno.
—Tengo que hablar con Kor y tratar de detenerlo.
Izzy arruga el ceño.
—¿Cómo? Ya se han ido.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que ya se dirigen a Arcadia. Roman llamó para despedirse al amanecer.
Me quedo paralizada, presa del pánico. ¿Cómo está sucediendo todo esto tan deprisa? Cierro los ojos y respiro profundamente. Necesito pensar.
—¿Sabes cuántos más hay con él?
—Kor, Roman y Alfie son los únicos miembros de la Cámara Interna. Roman mencionó a otros, pero no son de la Cámara, así que apuesto que serán médicos e ingenieros de sistemas o industriales.
—Tenemos que advertir a Génesis —le digo a Georgie, quien mira a Izzy con nerviosismo.
—Lo entiendo —dice Izzy—. Es la hora de revelar los grandes secretos. Te echo de menos, Ada. Nos vemos pronto, Botas Púrpura.
Tan pronto como la ventana de Izzy se cierra, Georgie me pregunta:
—¿Debería llamar al maestro Loew?
—Mmm, no, él no sabe sobre mis conexiones.
—Vale, bien, llamaré al rubio imbécil. Espera.
Ella garabatea una paloma. Unos minutos después, la cara demasiado bonita de Rafe aparece en mi pantalla.
—¿Qué tal Nueva York? —pregunta sin parecer ni remotamente emocionado de verme. Supongo que ya se le ha pasado lo que tuvimos. No debería sorprenderme.
—No está mal, pero tenemos problemas más importantes.
—Supongo que sí, si te has molestado en buscarme después de tanto tiempo sin una palabra.
Georgie enarca las cejas.
—Enfádate todo lo que quieras más tarde, pero en este momento Kor está camino de Arcadia.
—Imposible.
Le cuento todo lo que Izzy nos acaba de decir.
—Han inutilizado el Atlas y creo que irán por los túneles.
—¿Y cómo saben ni siquiera lo del Atlas?