30
Todos celebran los primeros partidos en la hoguera de Beltane, incluso los artesanos, quienes quedaron últimos en el torneo y no pasarán a la siguiente ronda.
Ojalá pudiera unirme al jolgorio y a la fiesta con mi equipo, pero Rafe ha aprovechado la distracción de que el mundo está volcado en la celebración para escabullirse y «tomar prestado» el equipo que necesitaremos.
Así que no puedo ir. La gente seguro que notará la ausencia de Rafe y él quiere que asuman que es porque estamos juntos.
En lugar de eso, me dirijo a mi habitación para hacer la maleta.
Creo que no todos están en la hoguera, porque me encuentro con Michael saliendo de la biblioteca.
—Oh, hola —dice nervioso.
—Hola —le respondo con poca elocuencia.
Es triste que las cosas se hayan vuelto tan incómodas entre nosotros. Pero he estado manteniendo las distancias desde nuestra última conversación en la que le dije que debería salir con Kaylie.
Ahora que me voy mañana y no sé cuándo volveré a verlo de nuevo, de repente me arrepiento de ese consejo. Parece que hayamos desperdiciado nuestras últimas semanas juntos.
—Gran partido —dice—. Ha sido muy interesante ver tus jugadas.
—Gracias —le respondo. Hay mucho más que quiero decirle, pero está todo demasiado enredado para salir. De todos modos, nada de eso importa. Michael y yo no tenemos futuro. Si no vuelvo, nunca lo volveré a ver. Ysi lo hago... bueno, si se entera de lo que he hecho, me odiará.
Los dos empezados a hablar al unísono.
—Debería ir a...
—Quería decirte...
Pausa incómoda.
—Tú primero — le digo.
Michael se aclara la garganta.
—Solo quería decirte que me tomé en serio lo que dijiste. Yo... necesitaba oírlo.
¿Eso significa que ahora sale con Kaylie? Podría echarme a llorar.
—Tenías razón, estoy muy agradecido de que no te reprimieras y te enfrentaras a mí.
Ni siquiera estoy segura de a qué enfrentamiento se refiere. Supongo que eso demuestra cuántas veces le he regañado al pobre. Se pasa la mano por el pelo alborotado, pero solo lo empeora más.
—Sí, así que, solo quería que supieras lo mucho que valoro tu amistad.
—Oh, gracias. Quiero decir... yo también la valoro.
Eso es tan dulce. Entonces, ¿por qué duele tanto?
—Yo solo... —dice, y hace un gesto hacia delante. Luego vuelve hacia atrás y, con una última sonrisa, se va en dirección a la hoguera.
Me dirijo a mi apartamento y, cuando entro, oigo a Georgie tararear desde su habitación.
Supongo que tampoco irá a la hoguera. Con todo lo que está pasando, Georgie y yo apenas nos hemos visto, y parecía contenta de mantener las distancias.
Sin embargo, hoy ha dado el callo por mí en el partido y ha sido una amiga increíble.
Le debo algo mejor. Ahora es el momento perfecto para finalmente hablar con ella.
Para explicarle que la movida con Rafe es falsa. Lo cual sigue siendo del todo así.
Dudo al llamar a la puerta de Georgie, pero me hace pasar. Está tan emocionada que parece haber olvidado que hemos estado incómodas la una con la otra durante días.
—¡Felicidades por tu partido!
Ella tiene el arpa y la rosa del emblema artesano pintado en una mejilla, y el emblema alquimista en la otra, para mí, a pesar de todo.
—Fue totalmente increíble, pero hay algo que quiero que veas. Ven a verlo —dice dando unos pequeños golpes con las palmas—. Cicerón...
—¿El tipo que dirige el foro de conspiraciones?
—¡Sí! —grita tan excitada como la vez en la que Hera Earhart le hizo un cumplido a su pajarita—.
¡Excepto que no es un tío! No sé por qué lo supuse, pero él.
.. es decir, ella, he comprobado sus pronombres, tenía una identidad tan bien escondida que me ha llevado años encontrarla. Mira, esta es Cicerón.
Georgie gesticula hacia su monitor, que tiene una foto de una chica asiática con gruesas gafas redondas y la mitad de la cabeza rapada. Su corte de pelo es nuevo, pero la reconocería en cualquier parte. Mi corazón se estremece al echarla de menos.
—Izzy King —digo.
Ya nada debería de sorprenderme, pero siempre aparece al menos una revelación más.
—¿La conoces? —pregunta pegando un brinco de la silla—. ¿Cómo? ¿Cuántas probabilidades había?
Bueno, ahora que sé quién es Cicerón, en realidad tiene mucho sentido. ¿Todo ese conocimiento sobre los Hacedores? Lo extraño es que yo no hubiera considerado antes que Cicerón pudiera estar conectado con las Familias.
—Es una vieja amiga de la Familia.
—Esta chica sabe de ordenadores, conoce nuestra existencia y es guapísima. ¿Puedes presentarnos?
—Es una amiga de la Familia —digo enfatizando en la palabra «Familia» para darle el sentido adecuado—. Yahora trabaja para Oz Tech con Nora Montaigne.
—Oh —dice, y las cejas de Georgie se levantan gradualmente a medida que lo va comprendiendo—. Entonces, así es como obtiene información.
—Su familia, la mía y todas las demás estarían furiosas si supieran lo que está haciendo.
Aunque no he hablado con Izzy en meses, sigue siendo una de mis mejores amigas, y espero que no se esté metiendo en ningún lío.
Georgie mira la foto de Izzy con los ojos muy abiertos.
—Es tan raro pensar que los Inquisidores de los que tanto hemos oímos hablar no existen. Eso me da por preguntarme en qué más andan equivocados los Hacedores, ¿sabes?
Entiendo lo que quiere decir. Como se acerca el día de luto por la caída de Naiot —que coincide con la víspera de mi cumpleaños, así me acordaré—, hemos hablado largo y tendido de los Inquisidores en Fundamentos.
Los Hacedores hablan de ello como si los «extraños» mencionados en las historias testamentarias fueran, sin duda, los Inquisidores.
—Sí, siento como que deben tener algún otro enemigo por ahí que ni siquiera conocen.
¿Quizá la caída de Naiot fue también culpa de Ozymandias Tech?
Ahora me cuestiono si el mensaje de advertencia de Izzy era sobre Oz Tech después de todo. Con lo que he aprendido sobre el Oculus y el secuestro de Hypatia, ¿podría estar relacionado con las Familias lo que la asustó? ¿Podría estar relacionado con la razón por la que nos abandonó?
Pero incluso si Oz Tech no son los que secuestraron a Hypatia, no son inocentes. Intentaron secuestrarme dos veces. Leo de Montaigne me drogó para entregarme a su hermana, y eso lo prueba.
Me pregunto por millonésima vez qué sabe Izzy que no me está contando.
Ojalá hubiera confiado en mí en vez de cortarme el rollo.
Georgie confía en mí. Se creyó de principio a fin que los Hacedores están equivocados sobre los Inquisidores.
Ese tipo de confianza merece mi más sincera honestidad. Tomo aire.
—Entonces, sobre Rafe...
Inmediatamente se pone rígida y frunce los labios.
—No es lo que parece... —empiezo con demasiada culpa en mi tono.
Me mira como si no pudiera creer lo que acabo de decir y luego se ríe. Una risa amarga.
—¿Así que no os estabais tirando los tejos en ese partido en el que estaba todo el mundo?
—Lo que quería decir es...
—Ada, no tienes que mentirme para no herir mis sentimientos. Pase lo que pase no voy a contarle a nadie lo de tu familia.
—¡No! ¡Georgie! Por favor, escucha. No estamos saliendo ni nada. Es solo que queremos que la gente lo piense. Estamos trabajando juntos para salir de la isla para ayudar a Hypatia.
—¿Y confías en él ?
— Es complicado. Pero tengo claro que quiere encontrar a Hypatia. Por favor, no te enfades conmigo.
Georgie se da la vuelta y se dirige al comedor.
La sigo mientras hace ruidos de besos llamando a Bast. La gata, que está tumbada en el sofá, la ignora por completo, pero Georgie la coge en brazos, hundiendo la cara en su pelaje azul, desdibujando los emblemas pintados en sus mejillas.
Bast aguanta el afecto durante muy poco tiempo, pero luego se aparta de los brazos de ella y sale corriendo.
—Georgie, nunca quise hacerte daño. Aquí nadie me entiende como tú.
Ella resopla.
—Es bonito fingir que nos entendemos, Ada —dice con tono hiriente, pero al ver que está conteniendo las lágrimas, mi enfado desaparece—.
Puede que las dos seamos del mismo sitio, pero tú eres una sire.
Todo el mundo respeta eso. No te haces una idea de cuánto tiempo me ha costado llegar a que me toleren.
Al menos ahora es mejor que antes. —Ella gira la cara.
Ha sustituido a Bast por un cojín y lo agarra acurrucada en el sofá—.
Incluso la gente que es amable me ve como a una extraña.
No estoy en la hoguera esta noche, porque sin Hypatia y contigo ocupada con cosas del equipo no tengo otros amigos.
Cuando llegaste... Hay una razón por la que tu habitación estaba disponible: ninguno de ellos quería vivir conmigo, no saben cómo actuar cerca de mí.
—Georgie, lo entiendo. Lo entiendo.
—No, no lo entiendes. Has tenido un pie fuera desde que llegaste aquí.
Se supone que este es el hogar para el resto de mi vida.
Ynunca encajaré. Cuando de vez en cuando consigo integrarme, a veces desearía no haberlo hecho, porque oigo cómo hablan de la gente del mundo provincial.
Como si fueran inferiores, como si hubiera que temerlos —dice sin fuerzas.
Tiene razón. No he estado aquí tanto tiempo como ella y, justo hoy, he sentido que realmente sí que pertenezco.
—No... No lo pensé...
A Georgie le tiembla el labio superior y me siento tan mal por haberla herido que no estoy segura de cómo seguir. Lo que se supone que le debo decir es que lo siento. Ylo siento. He estado equivocada.
Me mira expectante, esperando a que encuentre mis palabras. Yo ya me habría enfadado y me habría dado con la puerta en las narices.
Respiro hondo. Puedo arreglarlo.
Pero el sonido de unos golpes nos interrumpe.
—¿Hola? —suena la voz de Rafe desde la puerta como una premonición de fatalidad.
—Lo siento mucho —le digo a Georgie ignorando la forma en que mi corazón empieza a acelerarse al oír su voz—. Haré que se vaya.
—No, está bien —dice con un tono que es una mezcla de benevolencia y sarcasmo que ni siquiera sabría cómo analizar.
Abro la puerta.