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La logia se reúne para determinar si mis movimientos son legales. Al cabo de poco, dictaminan que, teniendo en cuenta que yo estaba continuamente avanzando, cuenta como un movimiento legítimo. Y,por lo visto, cuando tiré mi lanza rocé el escudo de Bram, así que lo cuentan como un golpe.
Con dos aciertos para cada uno el partido termina en empate.
Entre el bullicio de las gradas, oigo que mi nombre se eleva desde la multitud.
Miro y me duelen las mejillas de sonreír cuando veo una gran pancarta que dice: «¡ VAMOS, ADA, VAMOS!
». Es tan provincial. Seguro que la ha hecho Georgie.
Apesar de estar enfadada conmigo por lo de Rafe, me está animando.
Yella es solo una de las personas que sostienen el cartel en alto, junto con Mbali, una muy embarazada Xander y Kaylie.
Todos me están animando, llevando complementos de los alquimistas y saludando y enviándome besos.
De repente, la certeza de que me voy mañana me golpea directamente.
Estas personas se han convertido en mi familia aquí. ¿Cómo elegir una familia u otra?
¿Tendré que hacerlo?
Michael también está allí, sentado al lado de Kaylie, con una cinta verde para animarme.
Pero no me mira. Está mirando rabioso hacia el equipo de biociencia.
¿Está celoso de que Rafe y yo nos tiremos los tejos?
¿Oes a Bram a quien está mirando por apuntar imprudentemente a mi cabeza?
Es difícil saberlo, porque Rafe y Bram están juntos en el otro extremo del foso.
Bram no recibe ningún tipo de apoyo con abrazos o chocar los cinco como yo de los alquimistas.
De hecho, Rafe le está gritando y lo empuja hacia la tienda de su equipo.
Si su estilo es gritar a sus compañeros de equipo cuando pierden, me cuesta imaginar que fuera un buen capitán para su último equipo.
Me dirijo hacia las tiendas de campaña de los equipos, pero en lugar de entrar en la mía, sigo a los chicos a la tienda bio.
Cuando entro, Rafe sigue gritando, pero cuando escucho lo que dice, me alejo para que no me vean.
—Podrías haberla herido gravemente, ¿en qué estabas pensando?
—Es un juego peligroso, Vanguard. De eso se trata.
—No es peligroso del tipo que intenta infligir lesiones a propósito. Primero el golpe bruto y luego un tiro en la cabeza, ¿estás loco? Tienes suerte de que la logia no lo haya considerado una falta.
—¿Estás hablando en serio? Hemos jugado en el mismo equipo durante tres años y algo así nunca te había molestado.
—Ya no estamos en Avant. Tú sabes que en Génesis toleran menos que no se cumplan las normas. Este tipo de juego podría provocar que nuestro equipo quede descalificado.
—No, no lo harán. Solo estás enfadado, porque he magullado a tu mala hierba sin talento...
Bram no termina la frase antes de que Rafe lo tenga agarrado por la garganta, apretado contra un poste.
—No vuelvas a hablar así de ella.
Es bastante impresionante este acto de novio posesivo. Parece muy enfadado, pero en realidad me asusta un poco. No me gusta la violencia, especialmente no en mi nombre. Me acerco corriendo y le pongo la mano en el brazo.
—Déjalo, no merece la pena.
—Discúlpate con ella —brama Rafe, quien sacude a Bram con fuerza.
Bram me mira, más asustado que arrepentido.
—Lo siento mucho —dice.
Rafe lo suelta y Bram se escabulle como un ratón patético.
Rafe sigue echando humo.
—Cálmate —le digo—. En verdad, no me ha hecho daño. ¿Ves? Estoy perfectamente bien —digo extendiendo los brazos y moviendo los dedos.
—Puede que estés ilesa, pero sigues aceptando las faltas de respeto con demasiada facilidad.
—¿De verdad estás molesto por lo que ha dicho? ¿Por qué? Tú me dices cosas peores siempre.
Rafe invade mi espacio, mirándome fijamente a los ojos.
—Vamos a dejar las cosas claras, hierbecita. Si todos ellos —dice señalando la salida de la tienda hacia la multitud, pero sin apartar su mirada de la mía— tienen que pensar que estamos juntos —me pone las manos en los hombros y se me acerca más—, entonces nadie puede insultarte excepto yo.
Guau. Mi corazón me late muy deprisa. Me muerdo el labio inferior y Rafe emite un sonido que suena sospechosamente como un gruñido.
—Vale, vale, no dejaré que ningún chico me hable mal, queridísimo —intento bromear, pero me sale un poco a trompicones.
—Asegúrate de hacerlo, mi damisela.
Eso suena mucho mejor de lo que debería. Quizá sea un problema.
Hablo cuando me ha quitado las manos de encima y me da espacio para respirar.
—Cuando te vi gritando a Bram pensé que estabas arremetiendo contra él por perder.
Rafe apoya la cabeza en un poste con un suspiro.
—Ahora resulta difícil incluso preocuparse por ganar. Otras cosas parecen mucho más importantes.
«Hypatia» .
—Lo entiendo, yo siento lo mismo.
—De todas formas, enhorabuena. Has hecho un buen partido para ser tu debut.
Mi cerebro está en shock al recibir un cumplido de Rafe.
—Y tú estabas tan seguro de que yo no iba a ser ninguna rival.
—¿Tú? Sigues sin ser competencia.
—Eres un burro.
—Y tú tienes un bonito culo.
Dos cumplidos en un día. Ahora sí que tengo problemas.