Academia de musas 1. Exilio 24 #2
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24 #2

—También debes entrenarte. Necesitas aprender cómo defenderte de aquellos que deberían ser más débiles que tú. Para ser al menos capaz de presentar batalla, aunque sea por una rabieta mía. Entrenarás conmigo a diario hasta que seas más útil que un pájaro asustado.

—¿Entrenaré contigo durante semanas? Claro, que pasemos tiempo juntos no hará que nadie sospeche —digo con la voz cargada de sarcasmo.

Sonríe con frialdad.

—Nadie me ha cuestionado nunca que pase tiempo de calidad con una chica guapa.

—De ninguna manera —replico—. No voy a hacerme pasar por una de tus amantes.

Hace un sonido que podría ser una carcajada.

—No seas tan sensiblera. Tú crees que la gente sospechará si pasamos tiempo juntos, yo les estoy dando una explicación perfectamente comprensible.

—No soy tu prototipo de amante.

Pone los ojos en blanco.

—Vale, ¿hacer ver que se trata de algo serio haría sentirse mejor a tu extraña moral?

Toso de sorpresa y, una vez recupero el control de mis cuerdas vocales, contesto:

—No pareces muy aficionado a la monogamia —suelto con un ligero gallo en la voz.

—Eso es verdad...

—Es una idea terrible —digo—. Todo el mundo sabe que me odias, solo atraerá atención innecesaria.

—Estamos rodeados de una vigorosa juventud.

La parte más fácil de este plan será dejarse de preocupar por hacerles creer.

.. que somos más que conocidos. En fin, la gente ya nos vio llegar juntos del Carnaval, y estoy seguro de que se dieron cuenta de que pasaste la noche aquí —dice con una sonrisa que es más bien una mueca, por lo que me doy cuenta de que le gusta tan poco la idea como a mí—.

Por no mencionar el hecho de que has vuelto a mi habitación dos veces desde entonces, después de pasar un día entero con mi chaqueta.

Me sonrojo y empiezo a quitármela a la defensiva.

—No —dice Rafe—, será mejor que te la quedes por ahora.

Me la vuelvo a pasar encima del hombro.

—Bueno, si hacemos esto, ¿hay alguien que vaya a enfadarse? ¿Quizá Mbali?

—¿Qué tiene que ver Mbali?

—¿No estáis...?

—Oh, no. Absolutamente no —dice mientras su cara se frunce—. He estado comprometido con su hermana tres veces desde que éramos niños. Eso sería terriblemente raro.

—¿Estás comprometido? —grito.

—Ahora no, pero la Corona de Sangre y el Matriarcado de las Islas llevan años intentando aliarse, y el matrimonio de sus hijos siempre ha sido su estrategia favorita —dice como si fuera un asunto irrelevante—.

Por el bien de nuestra discusión actual puedo asegurarte de que, aunque estoy seguro de que muchos corazones se romperán, no hay nadie que vaya a salir perjudicado por mi falsa relación contigo.

—Pero todo el mundo sabe que me odias por ser una mala hierba...

—¡Maldita sea! No te llames a ti misma así —añade en un exabrupto.

—¿Por qué no? Tú me llamas así todo el tiempo.

—Sí, porque te insulto, pero no te rebajes.

—Entonces, ¿solo tú puedes rebajarme?

—La cuestión es que mi idea es buena y deberías estar de acuerdo con ella. No solo nos ayudará a salir de esta isla, sino que te tratarán mejor si te asocian conmigo, ¿no quieres eso?

—Por si no te has dado cuenta, casi todo el mundo aparte de ti y sus secuaces me trata bien. Además, no te importa cómo se comporta la gente conmigo. ¿Qué es lo que quieres conseguir con esto?

Estoy en lo cierto. Tiene un motivo oculto. Pero es Rafe, así que no tiene pelos en la lengua en explicarme la forma en que quiere usarme para su beneficio.

—Rescatar a mi prima es mi máxima prioridad, pero no negaré que este plan tiene un beneficio adicional para mí —dice ganando mi curiosidad—.

Algunos defensores moralistas han solicitado que me retire de la liga de aerojustas por comportamiento intolerante.

Están a punto de ascenderme a capitán de equipo y nuestra alianza demostraría que. ..

—¿Me estás tomando el pelo? ¿No sería más fácil dejar de actuar como un cerdo?

Levanta la vista al cielo.

—En realidad su motivación no es moral. Solo es que saben que su equipo no puede derrotarme, por lo que intentan echarme de la liga para aumentar las probabilidades de ganar.

—Sus motivaciones no importan si llevan razón.

Resopla despectivamente.

—Otro motivo por el que me serías útil es que algunas de mis parejas anteriores que... no parecen entender que lo que pasó fue algo de una sola vez...

Este chico es un pieza. Quiere usarme para mantener alejadas a sus conquistas más pegajosas y para aparentar ser menos reprensible de lo que es.

—Parece que vas a sacar mucho más provecho de esto que yo —le digo.

—Quieres mi ayuda para llegar al continente y esta es la mejor manera de hacer que suceda. ¿Estás dentro o fuera?

—¿Serías capaz de mantenerla quieta en tus pantalones tanto tiempo?

No me puedo creer que lo sopese. Se lo piensa un momento.

—Sinceramente, no lo sé.

—Pues más te vale. No me interesa ser la chica patética que todos saben que la engañan a sus espaldas.

—Entendido. Seré respetuoso con tu reputación. Pero no le contaremos nuestro secreto a nadie.

—Esto... Tengo que decírselo a Georgie.

No quiero mentir más a mi amiga de lo que ya lo he hecho. La necesito ahora más que nunca.

—Imposible. Si alguien lo sabe, no podremos controlar si hay más que se enteran. No podré sacarnos de esta isla con cotillas al acecho. Ynecesito salir de esta isla.

—Confío en Georgie.

—Yo no, y para bien o para mal estamos juntos en esto.

—De acuerdo —concedo. Quiero decir, todavía planeo decírselo, solo que sin que Rafe se entere—. Pero necesitas comportarte civilizadamente con ella y hacer que tus amigos sean más amables también. No puedo hacer ver que salgo con alguien que actúa como si mi mejor amiga fuera invisible.

—Vale —acepta con los dientes apretados.

—Y no más amenazas de muerte.

—Vale, sí.

—Y tengo una exigencia más —digo sabiendo que estoy tentando mi suerte, pero yo sé que este plan podría poner fin a mi tiempo en Génesis, así que tengo que arriesgarme antes de perder mi acceso—, necesito que me ayudes a curar el cáncer de mi abuelo.

La expresión de Rafe se endurece.

—Siento oír que tu abuelo está enfermo, pero eso es imposible.

—¿Por qué no? Perteneces al gremio de biociencia y tienes acceso a su Testamento , además sabes usar las habilidades sire para la curación. Seguro que eres capaz de hacer algo.

Me mira fijamente en un silencio contemplativo durante lo que me parece un minuto eterno, antes de contestar:

—Si rescatamos con éxito a Hypatia, puedes llevarme ante tu abuelo. Lo examinaré y consultaré su historial médico. No puedo prometer que se pueda hacer nada, pero solo si rescatamos a Hypatia, solo entonces haré lo que pueda por ayudar.

Casi empiezo a llorar de alivio.

Limamos algunos detalles más, pero la incomodidad crece, y estoy ansiosa por estar sola para pensar en el error que acabo de cometer. Rafe quiere decirme una última cosa antes de irme:

—Descansa un poco, porque después de las clases de mañana vas a necesitar energía para nuestro entrenamiento. Yno pongas esa cara tan penosa cuando salgas de mi habitación, tengo una reputación que mantener —añade con una sonrisa.

Pongo los ojos en blanco y le cierro la puerta en las narices.